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El Papa: «No respondáis al odio con odio»

Francisco se reunió con familiares de las víctimas del ataque terrorista de Niza y les instó a que respondiesen con amor y perdón

  • El Papa vendice a un niño durante la audiencia a las víctimas del atentado de Niza
    El Papa vendice a un niño durante la audiencia a las víctimas del atentado de Niza
Ciudad del Vaticano.

Tiempo de lectura 2 min.

25 de septiembre de 2016. 03:23h

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Álvaro de Juana Ciudad del Vaticano. 24/9/2016

Fue un encuentro en el que el silencio se fundió con las lágrimas y el recuerdo de lo que nunca tuvo que suceder. Bastaba observar las miradas y los gestos para comprender que la de ayer fue una de las jornadas más duras y difíciles que ha afrontado el Papa Francisco hasta la fecha.

En el Vaticano, recibió a familiares de víctimas del ataque terrorista ocurrido en la ciudad francesa de Niza el pasado 14 de julio, en el que murieron 86 personas y resultaron heridas más de 300 cuando un lobo solitario del autodenominado Estado Islámico los arrolló con un camión.

Entre las mil personas que acudieron se encontraban supervivientes del atentado y un buen número de musulmanes. El encuentro fue breve pero muy emotivo, con muchos de los familiares vestidos de negro en señal del luto que todavía viven, y el absoluto silencio que reinó sólo se rompió cuando Francisco les habló para darles ánimos y pedir no responder al odio con el odio, sino con las armas del Evangelio: el amor y el perdón.

«Con viva emoción –comenzó– os encuentro a vosotros, que sufrís en vuestro cuerpo o en vuestro ánimo porque, una tarde de fiesta, la violencia os golpeó ciegamente a vosotros o a alguno de vuestros seres queridos, independientemente del origen o la religión». Expresó su deseo de «compartir vuestro dolor, un dolor que se hace todavía más fuerte cuando pienso en los niños y todas las familias cuya vida ha sido desgarrada de improviso y de forma tan dramática».

Bergoglio afirmó rezar por la recuperación de los heridos y por el rápido descanso de los difuntos, señalando a Jesucristo muerto y resucitado como fundamento de la esperanza de los cristianos. Pidió, además, «que la certeza de la vida eterna, que pertenece también a creyentes de otras religiones, sea consuelo en el curso de la vida y constituya un motivo de perseverancia para continuar con coraje vuestro camino en la tierra».

El Papa habló de las relaciones entre las distintas confesiones religiosas –estuvo presente la asociación del diálogo interreligioso «Alpes Maritimes Fraternitè»– y manifestó que «establecer un diálogo sincero y relaciones fraternas entre todos, en particular con quienes confiesan a un Dios único y misericordioso, es una prioridad urgente».

Francisco saludó después uno a uno a los supervivientes y familiares de las víctimas. Muchos lloraron cuando lo tuvieron delante y le enseñaron fotografías de los seres queridos que perdieron la vida en el atentado. El Papa no tuvo reparos en escuchar, abrazar y coger las manos a aquellos que le pidieron consuelo y se derrumbaron ante él, ni en bendecir objetos personales de las víctimas. Cuando se dio por concluido el encuentro, todos rompieron el silencio y aplaudieron durante largo rato al Papa.

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