Dídac Bautista: «Sólo quería contar lo feliz que soy aunque tenga cáncer»

A sus doce años ha plasmado en un libro, “La vida fantástica” de Planeta, cómo convive con el cáncer desde hace ocho

Su madre le propuso, a modo de juego, canalizar sus sentimientos a través de la escritura cuando tuvo que someterse a un segundo trasplante por culpa de la leucemia, después de llevar desde los tres años conviviendo con la patología. Estos relatos se convirtieron en algo más, gracias a los consejos de una amiga de la familia. Unas páginas en las que el pequeño autor refleja el amor y el mundo de esperanza que ha fabricado su familia, encabezada por su madre Mireia: «Siempre le he dicho que la enfermedad sólo puede ganarle a nivel médico, pero no puede robarle su vida y sus ilusiones. La verdad es que es un niño feliz».

Tienes doce años, te encanta la lectura y ya tienes un libro (“La vida fantástica”, Planeta). ¿Qué te parece?

Nunca me había imaginado esto. Sólo quería contar lo feliz que soy aunque tenga cáncer.

¿Qué deseabas transmitir con cada uno de tus relatos?

No habíamos planeado que esto fuera un libro que llegara a más gente. Sólo quería aprovechar las horas durante el tiempo que estaba ingresado.

¿Cómo lo hiciste?

Escribía lo que sentía, lo que pensaba, lo que me pasaba.

¿Cuándo se convirtió en libro?

Entonces, pasado un tiempo, una amiga nos dio la idea de transformar en libro estos escritos. Y así empezó todo, primero como un sueño que luego se hizo realidad cuando Planeta se interesó por ello. Y aquí han quedado reflejados mis sentimientos.

¿Qué pensaste?

Me di cuenta de que la idea podía ser posible y me gustó.

Vivencias de un niño con cáncer

«La vida fantástica» (Planeta) resume el sentir de un niño de diez años que se enfrenta a un segundo trasplante para eliminar de su cuerpo el cáncer. En ese «encierro», y gracias a una madre que siempre le ha permitido dar rienda suelta a su creatividad, se anima a escribir todo lo que le sucede. Un ejercicio de reflexión muy maduro para una vida tan corta, pero intensa. Dídac sonríe, y no sólo por fuera, sino por dentro, porque en cada uno de los relatos se palpa la felicidad. Los derechos de autor serán donados para investigación.

El título, «La vida fantástica», ¿te lo sugirieron o como es algo que aparece en muchos de los relatos era como debía ser?

Yo puse otro título al principio. Pero cuando hablamos con la editorial, ellos, como se habían leído los textos, me dijeron que, a consecuencia de todo lo que había pasado, mi vida era realmente fantástica.

¿Y lo piensas?

Sí.

En el libro cuentas todo esto. ¿Es bueno expresar lo que se siente, tanto lo positivo como lo negativo?

Como digo en él, todos esos momentos difíciles que he pasado son importantes para poder ver que los otros buenos no lo serían tanto si no hubieran existido los primeros.

Cuentas que perdiste a un amigo. ¿Guardas el perro que te regaló su familia?

Sí, me acompaña siempre. Y no tiene manchas, como está dibujado.

Después de este libro, ¿te gustaría ser escritor de mayor?

Toda mi vida he querido transmitir lo que he sentido.

¿Y no médico?

Con mis años tengo muchos sueños y podría querer ser muchas cosas. También dibujante.

¿Habrá una segunda parte?

Ya estoy escribiendo algo...