“Día D” en las peluquerías: listas de espera de varios meses

Los locales se preparan para abrir sin saber aún cuál va a ser el máximo aforo permitido

Los clientes y las clientas están ansiosos. Policías y otros trabajadores esenciales que no podían dejarse crecer el cabello por más tiempo; novios y novias con bodas que se resisten a aplazar; hombres y mujeres mayores cuyas cabezas empiezan a canear más de lo deseable... Si aún no han pedido cita, pueden esperar tranquilamente. Tras cerca de dos meses de confinamiento, las listas de espera para las peluquerías de toda España superan con enorme facilidad el centenar de personas; los únicos huecos no se vislumbran hasta dentro de dos o tres meses. El lunes 4 de mayo, momento en el que por fin podrán abrir, será el «Día D» del sector.

Ahora bien, ¿cómo? ¿En qué condiciones? ¿Con qué protección? Y, sobre todo, ¿a cuántos clientes?

Los profesionales van a trabajar de acuerdo a las recomendaciones de tres documentos: el protocolo de riesgos laborales de Trabajo, la normativa higiénico-sanitaria de la Comunidad de Madrid (texto que ya era de obligado cumplimiento antes de la actual crisis) y el elaborado por la Asociación Nacional de Peluquería y Cosmética (Stanpa). Como detalla a LA RAZÓN José Pérez, presidente de Peluqueros Unidos de Madrid, además de la obligatoriedad de las mascarillas, «la distancia entre tocador y tocador deberá ser de dos metros», mientras que con el cliente no habrá un espacio regulado, siempre, eso sí, tomando precauciones. «Al cliente, salvo que lo exija el Estado, no se le pedirá llevar mascarilla», apunta Pérez.

El uso de guantes será habitual. Principalmente de nitrilo, vinilo y plástico. ¿Será fácil trabajar así? «No puedes peinar con guantes de látex. Dejas a las clientas el pelo ‘‘electrizado’’», opina María Herrador, dueña de la peluquería a domicilio Telepeine. Desde que estalló la crisis recibe 30 llamadas diarias solicitando sus servicios, pero ha optado por la seguridad: «No pasa nada por aguantar con las canas una semana más», dice. Ahora, dará prioridad a las clientas de mayor antigüedad.

La esterilización será una tarea ardua. Pérez explica que los peines de plástico o madera se desinfectarán con esterilizadores ultravioleta como los usados en quirófanos. Mientras, las herramientas de corte serán desinfectadas con bolas de cuarzo, que las someten a 200 grados durante 30 segundos. Las butacas y asientos se vaporizarán con alcohol de 70 grados.

¿Deberán los clientes desinfectar su calzado? No es obligado, pero las cadenas del grupo Provalliance lo han incluido en su protocolo: deberán hacerlo nada más entrar. Del mismo modo, se les tomará la temperatura.

Sin embargo, aún hoy desconocen un detalle clave: el aforo. Como dice José Pérez, el 33% máximo es solo para los comercios minoristas, no para ellos. Todo indica que cada servicio llevará más tiempo del habitual. Los profesionales esperan respuestas clave.