¿Podemos ser felices en escenarios limitados?

En la era de las experiencias, donde la variedad y cantidad de vivencias acumuladas había desbancado a poseer cosas como baremo para medir el índice de riqueza, hemos visto como la pandemia reducía drásticamente nuestros escenarios vitales. ¿Cómo podemos seguir tejiendo la película de nuestra vida en positivo en este contexto?

"Desilusión absoluta" por no pasar de fase pese a la ausencia de coronavirus
El paso a la fase 1 a partir de este lunes permitirá disfrutar de escenarios distintos a los habituales, como un paseo por la naturaleza.EFE

Las nuevas y diversas experiencias están vinculadas a una mayor felicidad, y esta relación se asocia con una mayor correlación de la actividad cerebral. Según una nueva investigación que aparece en la revista ‘Nature Neuroscience’, existe una conexión, previamente desconocida, entre nuestros entornos físicos diarios y nuestra sensación de bienestar. “Nuestros resultados sugieren que las personas se sienten más felices cuando tienen más variedad en sus rutinas diarias, cuando van a lugares novedosos y tienen una gama más amplia de experiencias - explica Catherine Hartley, profesora asistente en el Departamento de Psicología de la Universidad de Nueva York y una de los coautores del artículo. "En conjunto, estos hallazgos muestran una conexión entre la exposición en el mundo real a experiencias frescas y variadas y el aumento de las emociones positivas”, agrega el coautor Aaron Heller, profesor asistente en la Universidad de Miami Departamento de Psicología. Eso sí, los investigadores recalcan que la hipótesis contraria también es cierta: los sentimientos positivos pueden llevar a las personas a buscar estas experiencias gratificantes con mayor frecuencia.

Escenarios reducidos

Los resultados de la investigación, realizada de modo previo a la pandemia, plantean la duda de si, en un momento como el actual, en el que, por criterios de salud pública, estamos sometidos a limitaciones de movimiento, resulta más complicado experimentar emociones positivas.

La buena noticia es que no tiene por qué ser así, dado que pequeños cambios en nuestra rutina (como hacer ejercicio, pasear por la naturaleza, volver a ver a tus seres queridos, arreglar el jardín, leer una nueva novela, entre otros muchos) podrían ser igual de efectivos que otras experiencias que, de modo común, tendemos a considerar como más atractivas y novedosas. “Las emociones positivas y la felicidad tienen más que ver con las experiencias y las relaciones que tenemos, no tanto con la variedad de escenarios. No es tan importante lo que hagas ni donde lo hagas sino cómo lo hagas; si es con atención plena y centrado en ello, te hará sentir bien”, señala Virginia Vaca, psicóloga de la clínica Insalum. “Un ejemplo claro es que, un día muy ajetreado “de los de antes”, en el que hubieras estado en muchos sitios (trabajo, recoger a los niños del cole, llevarlos a una actividad extraescolar, etc) no tenía por qué provocarte una sensación de bienestar, de hecho, más bien podía estresarte. Por el contrario, un día de descanso en casa sin hacer nada, podía procurarte mucho bienestar. La clave está en disfrutar lo que podemos hacer y estar presentes en ello”, explica.

Conexión cerebral

Con el objetivo de demostrar si la diversidad de experiencias diarias está asociada con estados emocionales más positivos. los investigadores realizaron un seguimiento por GPS de los participantes en Nueva York y Miami durante tres o cuatro meses, pidiendo a los sujetos por mensaje de texto que informaran sobre su estado emocional positivo y negativo durante este período. Los resultados mostraron que, en los días en que las personas tenían más variabilidad en su ubicación física, visitando más ubicaciones en un día y gastando un tiempo proporcionalmente equitativo en estas ubicaciones, informaron sentirse más positivas: “felices”, “emocionadas”, “fuertes”, "" relajado “y / o” atento “. Después, los científicos buscaron determinar si este vínculo entre la exploración y la emoción positiva tenía una conexión con la actividad cerebral. Para hacer esto, aproximadamente la mitad de los sujetos se sometieron a resonancias magnéticas. Los resultados de la resonancia magnética mostraron que las personas para quienes este efecto fue más fuerte, aquellas cuya exposición a diversas experiencias se asoció más fuertemente con sentimientos positivos, mostraron una mayor correlación entre la actividad cerebral en el hipocampo y el cuerpo estriado, ambas regiones del cerebro que están asociadas con el procesamiento de la novedad y la recompensa, experiencias beneficiosas o subjetivamente positivas. “Estos resultados sugieren un vínculo recíproco entre la novela (el discurso sobre nuestra vida) y las diversas experiencias que tenemos durante nuestra exploración diaria de nuestros entornos físicos y nuestro sentido subjetivo de bienestar”, concluye Heller.