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Anticonceptivos: su uso en caso de Covid-19 eleva el riesgo de trombosis

La suma del efecto sobre la coagulación de las píldoras con estrógenos junto al del propio coronavirus y la inmovilización de la cuarentena domiciliaria hacen recomendable el uso de heparina profiláctica

TROMBOSIS ETV
TROMBOSIS ETV FOTO: José Maluenda

Los anticonceptivos hormonales, ya sean orales o en cualquier otra presentación (como en parche o el anillo vaginal) son un método eficaz y seguro para el control de la natalidad. Su empleo goza, además de gran popularidad siendo el segundo contraceptivo más usado en España, sólo por detrás del preservativo: según los últimos datos disponibles al respecto, de la Sociedad Española de Contracepción y correspondientes a 2018, el 23% de la población femenina lo elige, con especial prevalencia de la píldora. Sin embargo, en estos tiempo difíciles de pandemia y confinamiento se ha visto que, en mujeres con sospecha de Covid-19 aisladas en sus domicilios, podría añadir un riesgo mayor en el desarrollo de síntomas asociados a la infección: el desarrollo de trombos, una consecuencia de la enfermedad derivada de la inflamación y la tormenta de citoquinas que provoca el coronavirus y que cada vez goza de mayor atención por parte de los médicos.

«Los estrógenos pueden aumentar la actividad de la coagulación, disminuir la antitrombina y aumentar el fi brinógeno, el plasminógeno y la actividad fibrinolítica, alterando también la capacidad de agregación de las plaquetas; todo esto produce un estado de hipercoagulabilidad y favorece una mayor incidencia de enfermedad tromboembólica, sobre todo en pacientes fumadoras con antecedentes de enfermedad vascular previa», explica Lorenzo Armenteros, responsable del área de Salud de la Mujer de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG).

El problema surge cuando, a este efecto secundario conocido en los anticonceptivos hormonales combinados, se suma a otros como el propio SARS-CoV-2 y la inmovilización consecuencia de una cuarentena en aislamiento domiciliario. «Una chica de 25 años que usa un anticonceptivo de este tipo tiene entre 6 y 12 veces más riesgo de padecer una trombosis que una que no. Más aún si está inmovilizada. Entonces se coloca en una situación de muy alto riesgo. Si, además de ello es obesa, tiene varices y fuma o tiene más de 35 años, que son otros factores de riesgo éste va aumentando», asegura Ángeles Blanco, coordinadora del Grupo de Trabajo de Enfermedad Tromboembólica de la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI).

¿Hay que dejar de tomar la píldora si se tiene Covid-19?

Es por ello que los médicos han puesto el foco en este aspecto y llamado la atención sobre el potencial riesgo a que se podrían exponer muchas mujeres en situación de confinamiento. Así, en el seguimiento teléfonico realizado a estas pacientes confinadas a causa del coronavirus «ya se les pregunta si los toman –confirma Armenteros–. Bien es cierto que no hay una bibliografía escrita al respecto y la experiencia que tenemos es de meses pero sabemos que se incrementaría el riesgo, no sólo se sumaría sino que se podría multiplicar». «No se sabe si el uso de anticonceptivos hormonales con estrógenos empeora el pronóstico de las pacientes con Covid-19, pero como su riesgo tromboembólico es mayor, los tratamientos hormonales con estrógenos están contraindicados», coincide Ana Rosa Jurado, coordinadora del Grupo de Trabajo de Atención a la Mujer de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen). No así Ignacio Cristóbal, director del Instituto de Salud de la Mujer JBLl del Hospital Clínico San Carlos de Madrid, quien asegura que en una situación «con una mujer aislada que toma anticonceptivos y tiene Covid-19 no me plantearía quitar los anticonceptivos». «No se sabe si la toma de anticonceptivos hormonales combinados podría agravar el pronóstico de las pacientes con síntomas leves, pero se trata de asociar dos situaciones que ya de por sí suponen un riesgo aumentado», asegura Jurado.

Identificar qué pacientes tienen riesgo y evidencia clínica de tromboembolismo venoso en Covid-19 es muy importante por dos razones. En primer lugar, porque la tromboembolia venosa está vinculada a un riesgo de muerte y en segundo, porque es tratable con medicamentos anticoagulantes. Fundamentalmente, y como prevención, con heparina de en dosis profilácticas, es decir, de manera preventiva para evitar que la trombosis suceda. Por este motivo se ha diseñado un protocolo para estos casos, en el cual han colaborado las sociedades españolas de Ginecología y Obstetricia (SEGO) y Trombosis y Hemostasia (SETH), así como la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia (pues incluye también recomendaciones para los tratamientos hormonales en este periodo).

«En él se recomienda que las pacientes ingresadas y con Covid-19 confirmado dejen el tratamiento hormonal con estrógenos o los anticonceptivos hormonales combinados, e inicien el tratamiento preventivo de tromboembolismo. En los casos menos graves, y si es necesario, se puede optar por tratamientos hormonales vía transdérmica o por anticonceptivos con sólo gestágenos, salvo que concurran otros factores de riesgo. Con este mismo protocolo se actuaría en pacientes confirmadas no ingresadas. Cuando no hay confirmación, pero existen síntomas sospechosos, se actúa primero cambiando las pautas, salvo que aparezca neumonía o se confirme el diagnóstico», explica Jurado. En estos casos se retira el anticonceptivo y se añade la heparina profiláctica.

Respecto a su uso en estos casos también disiente Cristóbal: «No considero que merezca la pena heparinizar. No se la daría a una mujer sin más factores de riesgos que la infección por coronavirus, el aislamiento y la anticoncepción, sólo si tiene problemas de coagulación o antecedentes familiares». «Con los conocimientos que tenemos en la actualidad, con un fármaco que tiene el mismo efecto que la enfermedad tenemos que tener precaución. En caso de que haya el mínimo riesgo el uso de la heparina sí estaría recomendada aunque no se emplea de forma rutinaria. Por la propia enfermedad en sí su uso preventivo cada vez es más frecuente su uso no sólo en la fase inicial de la misma sino también después. De hecho, estamos usándola como mecanismo protector frente a esa consecuencia de la enfermedad que es la trombosis y que ocurre hasta en el 25% de los que han padecido Covid-19», concluye Armenteros.