¿Por qué se han prohibido las mascarillas con válvula en algunos lugares?

Galicia ha decidido prohibir este modelo por representar riesgo de ayudar al contagio del coronavirus

Durante la pandemia hemos pasado por varias fases hasta que se asentaron las normativas y hábitos para combatir los contagios por Covid-19. En lo referente a mascarillas hubo un aluvión de información sobre la diferencia entre las higiénicas cuyo precio reguló el ministerio de Sanidad; las FFP2 y FFP3, con o sin válvula,, las N95, las hechas en casa, las profesionales... Una de las primeras decisiones de la Xunta de Galicia desde que puede tomar decisiones sanitarias ha sido la de prohibir las mascarillas con válvula. ¿Qué pasa con este producto?

Galicia es la primera Comunidad Autónoma que decide por su cuenta regular el uso de la mascarilla, obligatoria en espacios cerrados y al aire libre cuando no se pueda mantener la distancia de seguridad, y prohibir este modelo de cubrebocas: “El tipo de mascarilla que se debe emplear no deberá estar provista de válvula exhalar, excepto en los usos profesionales para los cuales este tipo de mascarilla pueda estar recomendada”.

Lo que pasa es que este modelo de mascarillas ya fue objeto de discusión cuando la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) alertó de que las FFP2 y FFP3 con válvula no deben ser utilizadas por la población, porque no impide el contagio y sólo protegen a la persona que la lleva. Y es que el funcionamiento de estas mascarillas hace que la protección sea unidireccional porque la válvula filtra lo que se inhala, pero no hace lo mismo con lo que exhalamos, con lo que el portador puede contagiar a las personas cercanas. Sí están recomendadas para casos específicos y en manos de profesionales.

En otros países se han tomado soluciones idénticas ante el riesgo de que los ciudadanos se vean tentados porque “disminuye la sensación de sofocamiento”. En España, aunque no hay normativa nacional al respecto, en muchos comercios y museos no está permitida la entrada con este modelo de mascarilla. En los hospitales, el personal suele solicitar a los pacientes que acudan con mascarilla con válvula que le superpongan otra de las higiénicas.

Mascarillas “egoístas”

El director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES), Fernando Simón ha abordado la polémica sobre el uso de las FFP2 con válvula, explicando que su problema es que “concentra el aire exhalado en un punto concreto”. “Desde mi punto de vista, pueden ser las ‘egoístas’: yo me protejo y los demás me preocupan poco. Protegen también de infectar a otros, pero no tanto como las quirúrgicas”, ha criticado.

Sin embargo, sí ha puntualizado que se puede plantear el uso de FFP2 en “una persona que tiene seguridad de que no está infectada y es muy vulnerable”, pero “mejor sin válvula”. “En un momento determinado, si no hay otra opción, vale para personas concretas, pero desde el punto de vista poblacional no es lo ideal. Me cuesta ser radical en estas cosas, una persona altamente vulnerable hay que entender que la use, pero lo ideal es la altruista”, ha concluido.