Las consultas por caída masiva de pelo se multiplican por diez tras el Covid-19

Los dermatólogos advierten del incremento de casos de efluvio telógeno agudo a consecuencia de la pandemia, tanto por el estrés sufrido como por efecto del propio virus

alopecia
José Maluenda

Si le decimos que en las últimas semanas se han multiplicado los casos de efluvio telógeno agudo probablemente no le preste la mayor atención. Pero si, a continuación, le «traducimos» que este fenómeno es la caída masiva del cabello es posible que incluso lo esté experimentando en propias carnes (o pelos). Y es lo que los dermatólogos han advertido: un notable aumento de las consultas por este motivo tras el confinamiento por la pandemia.

«Absolutamente impresionante la cantidad de pacientes (sobre todo mujeres) que estamos recibiendo con efluvio telógeno agudo –asegura Sergio Vañó, dermatólogo del Hospital Ramón y Cajal de Madrid, donde es coordinador de la Unidad de Tricología y Trasplante Capilar Reconstructivo y también de Investigación Clínica del Servicio de Dermatología–. Estamos viendo diez veces más casos que habitualmente».

Pero, ¿qué es exactamente y por qué se produce? Como explica Pablo Fonda, dermatólogo del Grupo de Tricología de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV), se trata de «una condición circunstancial del cuero cabelludo por una causa temporal (habitualmente estrés, déficit de nutrientes o enfermedad intercurrente) que provoca entrada en fase de caída, o telógeno, de gran cantidad de cabellos –al menos un 20%– lo que deriva en un fenómeno bastante aparatoso y llamativo para el paciente».

También cualquier infección viral que produzca un estrés físico puede causarlo. «Efectivamente, las infecciones de cualquier tipo, entre las que se encontraría como viral la infección por coronavirus, podrían ser suficientes para provocar una pérdida de pelo que en principio sería temporal y reversible cuando desapareciese esta infección», añade Eduardo López-Bran, jefe del Servicio de Dermatología del Hospital Clínico San Carlos de Madrid, además de fundador y director de la Clínica Imema.

Relación causal

Puede entonces decirse que el propio coronavirus afecta, per se, a la caída del cabello, a parte de por el estrés de los últimos meses. «Además de las caídas simultáneas de cabello en un corto periodo de tiempo desencadenados por las situaciones vividas en la pandemia, parece que el propio coronavirus también puede ser responsable directo y único de un cuadro similar. Conocemos la influencia en el ciclo capilar de algunas enfermedades infecciosas víricas o de patologías como las que afectan al tiroides, por lo que este cuadro derivado de la infección por el Covid-19 no nos pilla por completo desprevenidos. Tras evaluar los primeros casos se relacionó tan solo con el confinamiento pero, al ver cada vez un número mayor de ellos, en personas que habían pasado la enfermedad por Covid-19 y poner en común con otros compañeros de profesión, parece que sí existe una relación causal entre la infección y la caída significativa de cabello. Con la particularidad, además, de que esta caída, cuando el virus es el detonante, es si cabe mayor, más aguda y concentrada en el tiempo que la vista tras otros desencadenantes. Por lo tanto, sí podemos hablar de efluvio telógeno post-Covid», asegura Alba Gómez Zubiaur, dermatóloga especialista en Tricología del Hospital Universitario Príncipe de Asturias de Alcalá de Henares.

«Evidentemente, el estrés durante el confinamiento y el propio Covid-19 pueden provocar un agravamiento de condiciones dermatológicas muy influenciadas por el estado de ánimo, incluyendo el prurito, la atopia y también el efluvio telogénico. En el caso concreto de la enfermedad causada por el coronavirus, en los especialmente graves y que requieren hospitalización la noxa (estrés) a la que se somete el organismo es tan grande que el cuero cabelludo se ve abocado a una entrada en telógeno para optimizar las reservas de nutrientes y la priorizacion de otros órganos del cuerpo», añade Fonda.

Las buenas noticias son que, si bien es una condición sin tratamiento específico, se trata de una entidad de excelente pronóstico. «Habitualmente una vez cesa el agente causal el cuero cabelludo se recupera en el lapso de tres o cuatro meses. Lo importante es mantener una buena salud en la esfera física y mental y comer una dieta completa y variada, para minimizar al máximo el riesgo y el tiempo de duración del efluvio», continúa Fonda.

«Este tipo de pérdidas de pelo suelen ser temporales y reversibles ya que no hay ninguna afectación de manera definitiva del folículo piloso», confirma López-Bran, quien añade que «es posible que el uso de oligoelementos, de vitaminas y aminoácidos que son constituyentes fundamentales de la queratina del pelo, y de restauradores, como el minoxidil, para acelerar la respuesta y conseguir una solución a este problema más rápida y eficaz». El doctor Vañó apunta, además, el plasma rico en plaquetas como «el más efectivo», si bien advierte de que, de cara a una posible segunda ola este otoño, «no hay tratamiento preventivo».

En cualquier caso, y como subraya Gómez Zubiaur, que también trabaja en el Instituto Médico Ricart-Rúber Internacional, la consulta temprana es fundamental «para realizar un diagnóstico correcto lo antes posible y descartar otras patologías capilares que pueden implicar mayores consecuencias a largo plazo. Una vez que el paciente es valorado por el dermatólogo especialista en tricología se realizará una historia clínica exhaustiva así como una exploración externa y tricoscópica (dispositivos específicos para el estudio capilar) minuciosa. Además, se valorará la solicitud de una analítica que descarte déficits vitamínicos asociados».

Alopecia, indicio de gravedad

Pero la relación del coronavirus con el pelo no se queda en el efluvio telogénico agudo. Es más, el doctor Vañó y la doctora y Gómez Zubiaur han participado, junto con investigadores americanos, en la publicación de un estudio acerca de la mayor incidencia en pacientes con alopecia androgénica de cuadros graves de Covid-19. Según los datos preliminares recogidos en el estudio, publicado en la revista «Journal of the American Academy of Dermatology», se apoyaría la hipótesis de que los andrógenos –hormonas masculinas– podrían tener un papel en el desarrollo de infecciones más graves por coronavirus, y ello podría explicar la mayor tasa de infecciones graves y hospitalizaciones en varones.

Los mecanismos que podrían explicar esta mayor gravedad en pacientes con alopecia sería la mayor expresión de una estructura presente en la superficie de las células pulmonares –proteasa transmembrana serina 2 –TMPRSS2–, necesaria para que el coronavirus penetre en las células. La estructura está relacionada con una mayor expresión de los receptores de andrógenos, fenómeno que aparece en pacientes con alopecia androgénica. La confirmación de esta hipótesis supondría que diferentes tratamientos «antialopecia» del grupo de los antiandrógenos podrían tener utilidad como terapias para disminuir la gravedad del Covid-19.

«Si se confirman los resultados, podría tener sentido y quizá pudiera tener utilidad. De hecho ya se ha planificado un ensayo clínico para valorar esta línea de investigación», cuenta Vañó. «Esta cuestión es muy interesante, y es por donde deberían organizarse las futuras líneas de investigación. De hecho, existe una publicación reciente de un grupo de urólogos italianos, que también emplean fármacos antiandrógenos para el cáncer de próstata, con mecanismos de acción similares a los que empleamos los dermatólogos para la alopecia androgénica, en la que se parece demostrar un cierto efecto protector de los mismos. Los pacientes contagiados de coronavirus con cáncer de próstata y en tratamiento con este grupo de fármacos parecían pasar la enfermedad de forma más leve», señala por su parte Gómez Zubiaur.

¿Puede el cabello ser una vía de contagio?

Usamos mascarillas (pero de las de la boca), nos desinfectarnos las manos con gel hidroalcohólico, nos quitarnos los zapatos al entrar en casa, lavamos la ropa a 60 grados para evitar el contagio, pero, ¿y el pelo? ¿Podemos llevar el virus en nuestro cabello? Esta es una de las muchas dudas que han surgido durante la pandemia. ¿Deberíamos lavarlo después de salir a la calle? Según señalan los profesionales, no se ha demostrado que el pelo sea una vía más de contagio, pero sí avisan que es mejor no tocarlo fuera de casa con las manos sucias.
Lavárselo, en cualquier caso, sí es una buena forma de «combatir» el efluvio telógeno agudo ya que el hacerlo frecuentemente –un mínimo de tres o cuatro veces a la semana– ayuda a eliminar todo el pelo maduro que va a caer tarde o temprano. Al contrario de la creencia general, esta medida acortará la fase de caída y acelerará la llegada de la fase de recrecimiento.