Test en casa y en farmacias, un paso adelante

¿Estamos empezando a dar en el clavo contra la Covid-19? Algunos de los mayores expertos mundiales llevan meses alabando la puesta en practica de estrategias más tácticas para frenarla.

No es solo el doctor Anthony Fauci, una eminencia mundial en Epidemiología, el que se posiciona claramente a favor de que se permita hacer test de antígenos en casa como medida para contener el avance de la pandemia. Soy muchos científicos de peso internacional los que, ante la llegada de la segunda ola, se hacían la pregunta de si no se debería optar por tácticas que no persiguieran la “excelencia”, en referencia al uso masivo de PCRs, con la saturación de recursos sanitarios que ello supone, si no la efectividad, entendida como la capacidad de obtener buenos resultados en el menor tiempo posible. Y la respuesta fueron los test de antígenos, una herramienta que ha llevado a la Comunidad de Madrid ha doblegar la curva de contagios y darle la vuelta a la posición de epicentro de la pandemia en Europa con la que terminó el verano. Y a desbloquear la atención en centros de salud, facilitar la tarea de los rastreadores y evitar un nuevo colapso.

¿Y después? Después hay que seguir abriendo camino, porque la consecuencia lógica que sigue es que esos test que, en 15 minutos, permiten que una persona sepa si es positiva y se sienta en la obligación casi moral de quedarse en casa haciendo cuarentena y se activen los protocolos de rastreo, lleguen a las casas y a las farmacias. Así lo ha defendido el viceconsejero madrileño de Salud Pública y Plan Covid-19, Antonio Zapatero, que ha pedido al Gobierno central que permita hacer test de antígenos en farmacias “lo más rápido posible” y ha defendido el autotest en casa porque “todo lo que sea intentar mejorar el autodiagnóstico o el diagnóstico es un paso adelante”.

Frenos

Dado que la Comisión Europea exige que los test los haga personal cualificado y siguiendo las instrucciones del fabricante, el ministro de Sanidad, Salvador Illa, ha pedido a las CC.AA que presenten un plan en el que aclaren “cómo quieren hacerlo”. Por su parte, la Consejería de Sanidad ha informado que la semana que viene enviará un documento con los requisitos de los profesionales que podrían hacer los test en las farmacias, las estructuras, los aspectos de seguridad y el volcado de los resultados. “Me gustaría ver la implicación en este sentido del Gobierno nacional”, afirma Zapatero, que ha mencionado el dato de que, hace dos días, la FDA (Agencia de Medicamentos de Estados Unidos) aprobó el uso de autotest en domicilio, mientras que “aquí, a veces, perdemos tiempo en peleas estériles cuando realmente lo que tenemos que hacer es tomar decisiones que ayuden a los ciudadanos”.

Y así es, la Agencia norteamericana a emitido una autorización de uso de emergencia (EUA) para la primera prueba de diagnóstico de coronavirus para autoevaluación en casa y que proporciona resultados rápidos. El test, llamado Lucira Covid-19 All-In-One, es una prueba molecular (reacción de amplificación mediada por bucle en tiempo real) de un solo uso que está destinada a detectar el virus.. Pero llega tarde. La administración Trump atrasó todo lo que pudo esta aprobación, y, en opinión de algunos científicos, se tardará en agilizar el uso masivo y protocolizado de esas pruebas, que podían haber impedido millones de muertes. Así lo reflejaba hace un par de días un artículo publicado en el diario The Atlantics, donde el epidemiólogo Michael Mina, de la Universidad de Harvard, acérrimo defensor de esta medida como herramienta esencial para reducir las infecciones y salvar vidas hasta que se pueda empezar a vacunar, expresaba su incredulidad de este modo: “Si alguien nos estuviera bombardeando, matando, aunque solo fuera a una milésima parte de la cantidad de personas que han muerto a manos de este virus, ¿estaríamos sentados de brazos cruzados y diciendo, “me pregunto quién y cuándo van a producir los misiles último modelo que nos permitan defendernos de verdad contra esto?”.