Los riesgos por una mala praxis de PCR: hemorragia, tabique perforado e hisopos encajados

La prueba de la PCR con hisopo nasofaríngeo es el método más empleo para detectar la covid-19 de forma rápida, pero exige de ciertos aprendizaje y práctica. La experiencia lo ha corroborado

Europa Press Europa Press

Un estudio desarrollado recientemente y publicado en la reputada revista científica “JAMA Network”, revela que el riesgo de que se produzca un evento grave tras una realización de una PCR mediante hisopo nasofarígeo para detectar la covid-19 que requiera atención especializada es muy bajo. Sin embargo sí pueden producirse cuando el personal no está lo suficientemente preparado ni entrenado y estás serían hemorragias nasales, perforación de tabiques nasales e hisopos encajados.

La prueba de la PCR con hisopo nasofaríngeo es el método más empleado como prueba diagnóstica para diagnosticar de forma rápida la covid-19. Esta prueba es considera segura, si bien una mala praxis por falta de preparación adecuada y estricta puede generar al llevarla a cabo complicaciones muy serias en el pacientes por las estructuras adyacentes que se abordan directa o tangencialmente: ya sean hemorragias digestivas, roturas del tabique nasal y hasta fuga del líquido cefalorraquídeo.

Todas estas serias complicaciones detectadas en la investigación están directamente relacionadas con una PCR mal hechas, sea por un uso excesivo de fuerza o una dirección demasiado craneal del hisopo. En tanto que los pacientes que experimentaron la rotura del hisopo se recuperaron bien, los pacientes con epistaxis tuvieron recuperaciones más difíciles. Además las complicaciones también expusieron al personal al riesgo de un procedimiento generador de aerosoles.

Durante el periodo de estudio de siete meses se practicaron 643.283 pruebas PCR con relacionadas con complicaciones. Cuatro hemorragias nasales y cuatro hisopos rotos. La mitad de las hemorragias eran potencialmente mortales. Es posibles que las infecciones, así como las adherencias intranasales y las perforaciones intranasales fueran consecuencias de los repetidos taponamientos nasales.