Las guardias de 24 horas y los turnos fijos de noche en los sanitarios deben desaparecer

Así lo sugiere un estudio de la Sociedad Europea de Cardiología, que evidencia que, además de peores rendimientos, altera el reloj corporal e incrementa el riesgo cardiovascular

Un día de trabajo del SUMMA 112 durante la pandemia del coronavirus
Jesús Hellín Europa Press

Un estudio desarrollado por la Sociedad Europea de Cardiología (SEC) ha puesto de manifiesto que las horas de trabajo que se desvían del reloj natural corporal de la persona están asociado a un mayor riesgo cardiovascular. Obviamente, estos resultados podrían hacerse extensivos a innumerables profesiones u oficios que nada tienen que ver con la profesión sanitaria. La investigación de la SEC ha revelado que al menos el 20% de los sanitarios estudiados trabajan en horarios o turnos atípicos y que cada vez hay más pruebas científicas que asocian el trabajo de estas personas con peores resultados de salud.

En esta misma línea y en medio de la pandemia del coronavirus, un estudio de similares características, publicado en la revista “Thorax”, demuestra que los trabajadores por turnos tienen hasta tres veces más posibilidades de contraer la covid y de ser ingresados en un centro hospitalario, que las personas que poseen horarios laborales regulares. Sobre este particulares, los autores han incidido en que este factor hay que considerarlo trascendental, al igual que el origen étnico y el entorno socioeconómico.

Un portavoz de la Sociedad Española de Cardiología (SEC) declaró que “los turnos de trabajo influyen poderosamente en la salud de los trabajadores y, por lo mismo, debería reconocerse de algún modo en el afectado, ya sea en el suelo, con un eventual adelanto o en una prejubilación con plenos derechos”.

Se subraya que en el mismo estudio se constata que se producen alteraciones en la tensión arterial y los picos de hipertensión tienen repercusión directa con el metabolismo de la glucosa. Además, estos picos de hipertensión arterial afectan más severamente a quienes padecen de base enfermedades autoinmunes y que empeoran notablemente al exponerse a estas situaciones de estrés. Así, una hipertensión o una diabetes mal controladas, no diagnosticadas, son un disparadero para una insuficiencia cardiaca y/o infarto de miocardio.