La Sociedad Española de Cardiología alerta, los infartos son cada vez más frecuentes entre los jóvenes

Según el estudio realizado por el Hospital Virgen Macarena de Sevilla a 256 pacientes, los hábitos alimenticios son una de las principales causas de este tipo de cardiopatías

Realización de coronariografía por TAC para la valoración de arterias coronarias
Realización de coronariografía por TAC para la valoración de arterias coronarias FOTO: Foto: Alicia G. Monedero/Shutterstock

Un infarto es la muerte celular de un órgano o parte de él por falta de riego sanguíneo debido a la obstrucción de una de sus arterias. Siendo, durante los últimos 15 años, la principal causa de mortalidad a nivel mundial. En 2019, en España, 13.673 personas murieron por un infarto agudo de miocardio. Y, aunque el número de muertes por esta enfermedad cardiovascular desciende cada año, cada vez es más frecuente encontrar este tipo de cardiopatías entre los más jóvenes, según advirtió el pasado viernes la Sociedad Española de Cardiología (SEC) en el congreso que realizó en Zaragoza. Esta advertencia esta basada en un reciente estudio realizado por el Hospital Virgen Macarena de Sevilla con el objetivo de conocer más sobre el pronóstico a corto y largo plazo de la cardiopatía isquémica aguda.

Para su realización, los médicos del hospital sevillano realizaron un registro de todos los pacientes menores de 45 años ingresados, entre enero de 2010 y abril de 2021, tras ser diagnosticados con síndrome coronario agudo. El resultado, y objeto de estudio, fueron 256 pacientes con una media de 42 años, donde el 82% eran varones y el 18% restante mujeres.

Según el estudio, el principal motivo de ingreso fue el síndrome coronario agudo con elevación del segmento ST (71%), y que la afectación coronaria predominante fue en forma de enfermedad monovaso (69,6%), es decir solo una arteria taponada. Además, la arteria responsable de infarto más frecuente fue la descendente anterior (51,9%) seguida de la coronaria derecha (34,8%). En el 87,3% de los casos, el infarto se debió a la rotura o erosión de la placa aterosclerótica. Asimismo, la presencia de arterias ocluidas en el momento de la realización de la coronariografía fue del 61,9%.

La aterosclerosis, el enemigo número uno

La ateroesclerosis es la acumulación de grasas, colesterol y otras sustancias dentro de las arterias y sobre sus paredes. Esta acumulación se llama placa y puede provocar el estrechamiento de las arterias, obstruyendo el flujo sanguíneo y provocando un infarto. El problema es que este proceso ocurre inevitablemente, aunque podemos frenar su desarrollo y prevenir este tipo de enfermedades cardiovasculares. Desde que nacemos comienza el desarrollo de la ateroesclerosis dentro de las arterias. En la adolescencia, estas pequeñas lesiones aumentan con la acumulación de lípidos y dan lugar a la formación de pequeñas placas fibrosas. «En los años siguientes, estas placas crecerían y se agrandarían, pudiendo sufrir roturas y trombosis, que serían las desencadenantes de los eventos agudos, como en este caso, el infarto de miocardio», explicó el doctor Diego Félix Arroyo Moñino, uno de los autores del estudio.

Se han identificado múltiples factores que pueden llevar a este desarrollo excesivo, como son los niveles elevados de colesterol (LDL) en sangre, que son responsables también de los cada vez más frecuentes infartos cerebrales o ictus, la tensión arterial alta, el tabaquismo, el sobrepeso y la presencia de diabetes mellitus. “Creemos que el infarto es cada vez más frecuente en jóvenes porque estamos viviendo una situación en la que se ha producido un importante aumento de los factores de riesgo cardiovascular. Vivimos en una sociedad desarrollada, en la cual los malos hábitos alimenticios y el sedentarismo son muy prevalentes. Evitando estas circunstancias y, en caso de que estén presentes, controlándolas con un estilo de vida saludable, estaremos previniendo que estas placas ateroscleróticas acaben derivando en una enfermedad cardiovascular”, explicó el Doctor Arroyo.

«Como sospechábamos, el pronóstico de los pacientes jóvenes que ingresan con infarto es bueno, con una baja tasa de mortalidad tanto intrahospitalaria (1,2%) como en el seguimiento (2%). En los mayores de 45 años estas cifras suelen ser más elevadas: llegando al 6,9% intrahospitalario», apuntó el doctor Carlos Barea González, otro de los investigadores.