Así se reduce el riesgo de algunos tipos de cáncer si perdemos peso

Tener una mayor cantidad de grasa corporal está vinculado con el desarrollo de más de una docena de tipos de neoplasias

Dieta en el cáncer colorectal
El cáncer colorrectal es el más prevalente en España FOTO: Sandra R. Poveda Sandra R. Poveda

Tener un exceso de kilos nunca es un buen compañero de viaje, pero menos aún cuando se trata de prevenir el cáncer. Y la evidencia científica no ceja en el empeño de demostrar esta vinculación. De hecho, esta semana una nueva investigación de la Universidad de Maryland (EE UU) confirma que «las personas con obesidad y sobrepeso que pierden kilos reducen sus posibilidades de desarrollar cáncer colorrectal un 46%», tal y como se publica en la revista «JNCI Cancer Spectrum».

Este nuevo hallazgo no resulta baladí, ya que «el cáncer colorrectal es el tipo de tumor más prevalente en España y el más común asociado a la obesidad», advierte la doctora Emilia Gómez Pardo, asesora científica en temas de nutrición y salud de CRIS contra el cáncer.

Este avance se suma a los conocimientos que ya existen al respecto y que reafirman la idea de que kilos y cáncer es una pareja de baile peligrosa. «Los resultados de los últimos años de investigación demuestran que el índice de masa corporal (IMC) es un importante predictor del riesgo de padecer esta enfermedad, estimándose que, aproximadamente, el 20% de las muertes por cáncer está relacionada con el exceso de peso», explica la doctora Gómez Pardo. Y en esa misma línea también se reafirma el doctor Francisco Pita, portavoz del área de Nutrición de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), quien insiste en que «el superávit de grasa corporal se considera como el segundo factor de riesgo para desarrollar carcinoma específico, después del tabaco. Por otra parte, se estima que esta demasía de grasa es la causa de muerte por cáncer en el 20% de las mujeres y en el 14% de los hombres».

Con estos datos sobre la mesa, parece obvio que mantener la báscula a raya es una eficaz estrategia de prevención de algunos tumores: «Existe una fuerte evidencia científica de que una mayor cantidad de grasa corporal causa, al menos, 12 tipos de cáncer, algo que se ha fortalecido durante la última década. La ciencia nos habla de la relación del exceso de grasa con el cáncer de esófago, páncreas, hígado, colorrectal, mama posmenopáusico, riñón, endometrio, boca, faringe y laringe, estómago, vesícula biliar, ovario y próstata. Pero también hay cada vez más evidencia de la relación con neoplasias malignas menos comunes como la leucemia, el mieloma múltiple y linfoma no Hodgkin», detalla la doctora Gómez Pardo.

Y, aunque tener sobrepeso u obesidad no significa que alguien definitivamente vaya a presentar cáncer, lo que sí es cierto es que «mantener un peso saludable durante toda la vida es una de las formas más importantes de protegerse contra esta enfermedad y hay que evitar, en la medida de lo posible, fluctuaciones en el peso a lo largo de la vida, ya que tanto ganar kilos en la edad adulta como la continuada secuencia de ganancia y pérdida pueden afectar al riesgo».

Protección desde el plato

Aunque no existen recetas mágicas ni alimentos anticancerígenos en sí mismos, ambos expertos coinciden en priorizar el consumo de verduras, hortalizas y frutas frescas, así como alimentos ricos en fibra, como los cereales integrales, y los antioxidantes como la vitamina C, vitamina E, selenio que protegen del exceso de radicales libres que participan en los procesos de aparición de células cancerígenas. «Los métodos de cocinado preferibles serán la cocción, al vapor, plancha y al horno evitando el exceso de grasa. El aceite de elección será el de oliva, evitando las grasas saturadas. Y es importante que la bebida sea agua, asegurando una hidratación abundante. Por último, evitar el consumo de azúcares reduce el acúmulo de calorías sin valor nutricional», aconseja el portavoz de SEEN.