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Aumentar la duración e intensidad de ejercicio reduce en más de un 60% el riesgo de morir por insuficiencia cardíaca

Los investigadores del estudio publicado por la Asociación Americana del Corazón rastrearon la incidencia de esta patología en más de 94.000 adultos durante seis años

Saltar a la comba es un excelente ejercicio para quemar calorías en un tiempo récord
Saltar a la comba es un excelente ejercicio para quemar calorías en un tiempo récordInstagramlarazon

En España hay más de 750.000 personas mayores de 18 años con insuficiencia cardíaca. Se trata de la primera causa de hospitalización a partir de los 65 años. Esta patología se produce cuando el músculo cardíaco no bombea sangre de la manera que debería. Una enfermedad a la que podría ponerse freno con el ejercicio físico. Pero, ¿cuánto deporte es necesario hacer?

Un análisis de seis años realizado a 94.739 adultos sin antecedentes de insuficiencia cardíaca en el momento de la inscripción y participantes del Biobanco del Reino Unido descubrió tras más de seis años de seguimiento que realizar actividad física de intensidad moderada o vigorosa puede reducir el riesgo de desarrollar insuficiencia cardíaca, según a una investigación publicada hoy en la revista “Circulation”, de la Asociación Americana del Corazón.

En concreto, los participantes que realizaron de 150 a 300 minutos de actividad física de intensidad moderada a la semana tenían un 63% menos de riesgo de insuficiencia cardíaca, y aquellos que realizaron entre 75 y 150 minutos de actividad física vigorosa tenían un 66% menos de riesgo de insuficiencia cardíaca en comparación con los participantes que realizaron una actividad física mínima, moderada o vigorosa.

“Estos hallazgos indican que cada movimiento físico cuenta. Una caminata tranquila de 10 minutos es mejor que sentarse y no hacer actividad física. Y, si es posible, trate de caminar un poco más rápido, lo que aumenta la intensidad y los beneficios potenciales del ejercicio”, afirma Frederick K. Ho, coautor principal del estudio y profesor de salud pública en la Universidad de Glasgow en Escocia, en un comunicado.

Según Ho, los resultados del estudio sugieren que ir más allá de las recomendaciones actuales de actividad moderada de la propia Asociación Americana del Corazón puede brindar una mayor protección contra la insuficiencia cardíaca. “Descubrimos que realizar hasta 500 minutos a la semana de actividad física moderada tiene el potencial de aumentar los beneficios frente al riesgo cardiovascular, según corresponda para cada individuo”, precisa.

Este dato coincide con el de un estudio previo en el que se encontró que un menor riesgo de muerte entre los adultos que hacían ejercicio de 150 a 600 minutos a la semana.

La insuficiencia cardíaca es una afección crónica y progresiva que puede provocar fatiga y dificultad para respirar. En EE UU afecta a más de seis millones de adultos en los Estados Unidos.

“Existen muchas formas potenciales en que la actividad física regular puede reducir el riesgo de desarrollar insuficiencia cardíaca”, afirma Ho. “Por ejemplo, la actividad física ayuda a prevenir el aumento de peso y las condiciones cardiometabólicas relacionadas, como la presión arterial alta y la diabetes tipo 2, todos los cuales son factores de riesgo de insuficiencia cardíaca. El ejercicio físico regular también puede fortalecer el músculo cardíaco, lo que, a su vez, puede prevenir el desarrollo de insuficiencia cardíaca”, recuerda el experto.

Elaboración del estudio

Los investigadores analizaron los registros de salud de los más de 94.000 adultos de entre 37 y 73 años. Los participantes del Biobanco del Reino Unido se inscribieron en la base de datos entre 2006 y 2010 en Escocia, Inglaterra y Gales.

Los datos para este estudio se recopilaron entre 2013 y 2015. Durante ese período de tiempo, se invitó aleatoriamente a los participantes del biobanco a inscribirse en el estudio. Los participantes tenían una edad promedio de 56 años en el momento de la inscripción; el 57% eran mujeres y el 96,6%, adultos blancos. En el momento en que se invitó, inscribió y analizó a cada participante, no se les había diagnosticado insuficiencia cardíaca ni habían tenido un ataque cardíaco.

Cada participante usó un acelerómetro de muñeca durante siete días consecutivos, las 24 horas del día, para medir la intensidad y la duración de la actividad física. Después de la inscripción, los datos se recopilaron a través de registros hospitalarios y de defunción vinculados.

Las personas cuyos factores de riesgo de insuficiencia cardiaca incluyen tener un IMC que cumple con los criterios de sobrepeso u obesidad, presión arterial alta y niveles elevados de glucosa o colesterol, podrían beneficiarse particularmente de aumentar su actividad física, según Ho y sus colegas.

“Los profesionales de la salud pueden sugerir más actividad física según el estilo de vida y el estado de salud actuales del paciente”, incide Ho.

“En general, la actividad física moderada es más fácil de incorporar a las rutinas diarias y generalmente es más segura. La actividad física vigorosa a veces es la más eficiente en el tiempo y puede ser más adecuada para personas ocupadas. Sin embargo, se recomienda precaución a todos al comenzar un nuevo régimen de actividad física para prevenir lesiones o eventos adversos agudos (como un ataque al corazón en una persona anteriormente sedentaria que inicia un programa de ejercicio vigoroso)”, añade.

Este estudio observacional no puede probar un vínculo de causa y efecto entre la cantidad y la intensidad de la actividad física y el riesgo de desarrollar insuficiencia cardíaca.

No obstante, estos hallazgos “se suman al abrumador” nivel de estudios en esa línea, “lo que sugiere que mantener incluso una cantidad modesta de actividad física regular puede ayudar a prevenir el desarrollo de una variedad de afecciones crónicas, incluida la insuficiencia cardíaca”, afirma Naveed Sattar, autor principal del estudio.