Cirugía

La eficacia de la laparoscopia en la extracción de vejiga

Esta técnica minimiza las heridas quirúrgicas y reduce la estancia y el dolor postoperatorios

Juan Leal y Fran Rivera - cistectomía radical laparoscópica
La cistectomía radical consiste en la extirpación completa de la vejiga y los ganglios QUIRÓNSALUDQUIRÓNSALUD

El cáncer de vejiga urinaria será el quinto tumor más frecuentemente diagnosticado en España este año con 21.694 casos, según la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM).

Casi un 20% de estos tumores afectan al músculo vesical y requiere la extirpación completa de la vejiga y los ganglios encargados del drenaje linfático. Es lo que se conoce como cistectomía radical.

En los hombres, generalmente consiste en extirpar la próstata y las vesículas seminales. En las mujeres, la cistectomía radical generalmente implica la extirpación del útero, los ovarios, las trompas de Falopio y parte de la vagina.

Además de esto, esta intervención requiere crear un reservorio, generalmente con «el intestino delgado, que hará la función de vejiga donde poder redirigir la orina procedente de los riñones pudiendo salir de la piel a través de un orificio situado a la derecha del ombligo.

Se trata, por ende, de una cirugía compleja, en la que la laparoscopia mejora notoriamente el postoperatorio, según explican en el Hospital Quirónsalud Sagrado Corazón, en Sevilla.

El equipo de Urología de este hospital ha logrado realizar con éxito una cistectomía radical más la reconstrucción del tracto urinario al completo por vía laparoscópica, logrando un gran beneficio para el paciente al reducir al máximo las posibles complicaciones, como un menor tiempo de estancia postoperatorio, menor dolor postoperatorio y una menor tasa de transfusiones.

Gracias a este método menos invasivo, los médicos han conseguido unificar la extirpación y la derivación urinaria (cistoprostatectomía radical más linfadenectomía bilateral y derivación urinaria tipo Bricker) mediante laparoscopia, cuando hasta la fecha lo normal era realizar esta intervención en dos tiempos (extirpación y reconstrucción), lo que supone un gran paso en la cirugía urológica.

«El principal beneficio de hacerlo mediante laparoscopia es que minimiza las heridas quirúrgicas, de forma que la vejiga del abdomen o incluso a través de orificios naturales como la vagina en el caso de las mujeres», explica los doctores Juan Leal y Fran Rivera, urólogos del Quirónsalud Sagrado Corazón, que han realizado con éxito realizar con éxito una cistectomía radical más la reconstrucción del tracto urinario al completo por vía laparoscópica.

La cistectomía radical es una cirugía que tradicionalmente ha tenido muchas complicaciones –prosiguen. «Una de las más frecuentes –prosiguen– es la evisceración asociada a defectos del cierre de las heridas quirúrgicas. Esta complicación prácticamente desaparece con un abordaje completamente laparoscópico».

Y los datos de recuperación hablan por sí solos. «Los pacientes reciben el alta domiciliaria alrededor del séptimo día». Lógicamente se trata de una fecha estimada dependiendo de cómo se esté recuperando el paciente. Pero lo cierto es que «nuestros primeros pacientes están haciendo su vida normal al mes de haber sido intervenidos».

Y no serán los últimos. Los médicos del Quirónsalud Sagrado Corazón han conseguido «protocolizar esta técnica, lo que nos permitirá ver cada vez menos pacientes que requieran de una segunda intervención para corregir secuelas indeseadas como las evisceraciones o las hernias secundarias», destacan los doctores Leal y Rivera.

Estado físico y nutricional

Respecto al perfil de los candidatos a someterse esta intervención, los urólogos explican que «todos los pacientes son candidatos siempre y cuando tengan un estado físico que les permita soportar una cirugía de esta envergadura y existan unos beneficios que superen a los riesgos evidentes de una cirugía radical agresiva».

El criterio de la edad es cada vez más flexible por lo que operan a pacientes «que superan los 80 años». Realmente «importa más el estado físico y nutricional del paciente que los años que indica su DNI. Existen protocolos para mejorar este estado asegurando que el paciente sea intervenido en las mejores condiciones físicas posibles», precisan.

Algo que resulta crucial, porque «es una cirugía en la que se manipula la vía urinaria y digestiva y nadie puede prometer la ausencia de complicaciones», inciden los urólogos, que recuerdan que «los pacientes deben volver a aprender a orinar (en el caso de realizar una neovejiga) o adaptarse a manipular un estoma (en el caso de que se realice una derivación a piel de la nueva vejiga)».

En cuanto a la esperanza de vida, «los pacientes intervenidos por tumores superficiales o cuadros funcionales como dolor vesical, pérdida de función vesical o trastornos no reparables, tienen una esperanza de vida similar a la normal. Lamentablemente el cáncer vesical músculo invasivo es tremendamente agresivo y disminuye drásticamente la esperanza de vida de los que lo padecen. Pero aquellos que se intervienen ven en esta cirugía una opción de curación, logrando que sea así en muchos pacientes con supervivencias superiores a cinco años en el 60% de los mismos», concluyen.

Objetivo: reducir las reintervenciones

Gracias al uso de la laparoscopia, algunos hospitales han logrado reducir en más de un 80% las reintervencionestras una cistectomía radical. En el caso del Hospital Quirónsalud Sagrado Corazón, «a día de hoy no hemos necesitado reintervenir a ningún paciente, si bien serán el tiempo, la casuística y la evolución de los mismos los que determinen claramente este porcentaje», explican los doctores Leal y Rivera. «El hecho de reducir los riesgos de forma tan notable a nivel de pared abdominal hace pensar que los números que encontraremos con el paso de los años serán muy favorables para los pacientes», añaden.