China extiende a 33 millones de personas la cuarentena por el coronavirus y eleva a 25 los muertos

El gobierno chino cierra los accesos de la entrada y salida de 10 ciudades ante el temor de que el coronavirus se expanda

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Imagínense una ciudad cinco veces más grande que Londres. Pues así es Wuhan, la urbe china que desde ayer a las 10:00 de la mañana ha bloqueado sus accesos de entrada y salida y ha puesto en cuarentena a sus once millones de ciudadanos. Pues ahora China ha extendido los bloqueos debido al nuevo virus para incluir al menos a 10 ciudades con un total de aproximadamente 33 millones de personas. Ese es el número de habitantes que permanecen encerrados sin poder salir ni entrar de sus ciudades en China. Una decisión sin precedentes de las autoridades del gigante asiático para frenar la propagación del coronavirus.

La Comisión Nacional de Salud de China ha elevado este viernes a 25 los muertos por el brote del nuevo coronavirus (2019-nCoV) y a 830 los casos confirmados, repartidos en 29 regiones del país. De los casos confirmados, 34 han sido dados de alta de los hospitales en los que se encontraban ingresados. Asimismo, la comisión ha comunicado que se sospecha de un total de 1.072 casos, registrados en 20 provincias. Por su parte, el brote, cuyo epicentro se sitúa en la localidad china de Wuhan, se ha extendido a otros países. Hasta el momento, se tiene constancia de dos casos en Hong Kong, dos en Macao y uno en Taiwán. En Tailandia se han registrado tres casos, pero dos de ellos ya se han curado.

Además, Vietnam ha confirmado dos, mientras que Corea del Sur, Estados Unidos y Singapur han registrado uno cada uno. Además, se ha reconocido a un total de 9.507 personas que han tenido contacto cercano con personas infectadas. De ellas, 8.420 están en observación y 1.087 han sido dadas de alta. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha resuelto este jueves que es “demasiado pronto” para declarar la emergencia de salud pública internacional a raíz del brote de coronavirus, aunque ha alertado que en China sí constituye una emergencia. “No os equivoquéis. Es una emergencia en China, pero no se ha convertido en una emergencia global aún.

El brote tiene un gran peligro en China, así como en la región”, ha sostenido el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus. Por su parte, el Gobierno chino ha decidido cerrar por completo Wuhan. Los vuelos y las líneas de trenes han sido cancelados, así como el servicio de buses y ferris. El nuevo coronavirus es un 80 por ciento similar al virus del síndrome respiratorio agudo y grave (SARS) que provocó un brote en 2003 que afectó a 8.098 personas y mató a 773, principalmente en China, según la información publicada por el Centro Nacional de Datos Genómicos de China (NGDC, por sus siglas en inglés).

En Wuhan, capital de la provincia de Hubei y uno de los cuatro centros ferroviarios más importantes del país, los autobuses urbanos, el metro, los vuelos y los trenes de corta y larga distancia quedaron suspendidos temporalmente desde ayer hasta nuevo aviso. No es de extrañar teniendo en cuenta que fue en un mercado de especies vivas de esta metrópoli donde se originó un brote que ha hecho saltar las alarmas a nivel internacional. De hecho, el conocido como 2019-nCoV ya ha traspasado fronteras con personas infectadas en Taiwán (1), Japón (1), Corea del Sur (1), Tailandia (4), Estados Unidos (1), Macau 2), Singapur (1), Vietnam (2) y Hong Kong (2).

Desde que las autoridades anunciaran el bloqueo el miércoles por la noche, los habitantes de Wuhan se apresuraron a cambiar sus billetes o a comprar otros nuevos para poder salir del epicentro de la infección. Mientras muchos se agolpaban en la estación de ferrocarril y el aeropuerto, otros acudían a los hospitales que permanecían abarrotados con los pasillos bloqueados por numerosos ciudadanos que presentaban cuadros con dificultades respiratorias, fiebre o tos seca.

«He ido al supermercado esta mañana, había mucha gente y las verduras estaban agotadas. Pero el mayor problema para Wuhan no es la necesidad del día a día, sino el tratamiento médico», relató Yu al diario «SCMP». Según dijo, faltan recursos médicos porque los doctores están de guardia las 24 horas del día y prácticamente viven en los hospitales. De hecho, según las cifras oficiales, 15 de los contagiados fueron parte del personal sanitario que asistió a los primeros infectados, aunque Yu duda de estos datos. «Creo que el Gobierno conoce el problema, pero no puede actuar con celeridad. Lo que necesitamos ahora es rapidez», apuntó.

Lo cierto es que aunque Pekín ya tiene experiencia con este tipo de epidemias –especialmente tras la nefasta respuesta del país a la epidemia de SARS que en 2003 dejó 774 muertos en el mundo– muchos ponen en duda la transparencia en las cifras ofrecidas y la capacidad de respuesta del gobierno chino. «A pesar de que las autoridades centrales han dicho en los últimos días que otorgan al asunto un alto grado de importancia, las medidas de protección de la salud localmente no han mejorado en absoluto», señaló a la revista «Caixin» el doctor Guan Yi, especialista en enfermedades infecciosas de la Universidad de Hong Kong.

Quizás esa sea una de las razones para aplicar estas drásticas medidas con las que Pekín trata de evitar que se propague el virus en vísperas de la celebración del Año Nuevo Lunar, unas fechas en las que se producen en el país hasta 3.000 millones de desplazamientos. Y no solo eso, también se han cancelado numerosos eventos que preveían ser multitudinarios en distintas ciudades del país, se han cerrado cafeterías o cines e incluso la Ciudad Prohibida en la capital china. Tampoco habrá ferias en parques ni en templos. Nada que pueda propagar un virus que, como confirmó la Organización Mundial de la Salud (OMS) se transmite entre humanos. Precisamente, la OMS mantuvo el miércoles una reunión en la que decidió por el momento no declarar la emergencia internacional a falta de recabar más información de China.

Mientras, los investigadores trabajan a destajo para conocer la patología de un virus que hasta la fecha cuenta con una tasa de mortalidad de en torno al 3%. Aunque todavía no se sabe cómo evolucionará, poco a poco se van conociendo más detalles de esta epidemia. Ahora, un estudio chino apunta a que el origen de este coronavirus primo del SARS o el MERS se podría encontrar en las serpientes vivas que se vendían en el mercado de Wuhan, lugar donde «muchos de los pacientes trabajaban o contaban con un historial de exposición a los animales de granja o salvajes».

En los próximos días se espera que se incrementen el número de casos, aunque según el doctor Gauden Gale, representante de la OMS en China, eso no sería «indicativo de la gravedad del brote, siempre y cuando la tasa de mortalidad permanezca baja». Habrá que ver si bloquear a 20 millones de personas surte efecto o es demasiado tarde. «No puedo irme aunque quiera», afirmó Wang Wei, profesor de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Huazhong en Wuhan, que debido a las restricciones tuvo que abandonar su plan de pasar con su familia el Año Nuevo Lunar en su ciudad natal de Suizhou, a 150 kilómetros. «Ayer compré muchos alimentos, suficientes para para evitar tener que salir de casa durante varios días», añadió.