Las UCI cogen aire tras estabilizarse los contagios

El número de ingresados críticos crece en 365 en todo el país en una semana, pero se frena en autonomías como Madrid. Los grandes hospitales aguantan la embestida

El mes de septiembre no invita en conjunto al optimismo en la lucha contra la Covid-19 en España. A mediados de agosto, los hospitales ya empezaron a notar la afluencia de infectados. Lo hacían de forma mucho más escalonada que en la primera oleada de la pandemia, pero desde entonces su número no ha parado desde entonces de crecer.

El día 1 del pasado mes nuestro país acumulaba ya 134.497 enfermos de Covid hospitalizados desde el inicio de la crisis, allá por marzo. El martes, 29 de septiembre, la cifra era de 149.514, de los que 2.271 lo habían hecho en los últimos siete días, según los datos del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias (CCAES) del Ministerio de Sanidad. Se trata de un crecimiento sostenido en 29 días. Las Unidades de Cuidados Intensivos (UCIS), por su parte, habían alojado a 12.345 enfermos el 1 de septiembre, desde el estallido de la Covid-19. El martes, el número ascendía ya 13.477. El incremento es correlativo al de los ingresos en plantas de agudos y, por tanto, elevado. Sin embargo, los últimos días de septiembre parece haberse amortiguado en el conjunto del país, tras estabilizarse algo la cifra de contagios.

El 22 de septiembre, los casos que habían necesitado hospitalización se elevaban a 145.008, y las UCIS registraban una cifra acumulada de 13.112 enfermos. Entre el 22 y el 29 de septiembre la subida registrada en toda España fue de 365 enfermos en las unidades de críticos. Se trata también de un número alto, tras el cual, sin embargo, se encierra una cierta contención en algunas zonas de la geografía española que ha permitido aplazar un colapso que varios intensivistas y otros especialistas sanitarios habían previsto ya para finales de septiembre y la primera semana de octubre. ¿A qué puede deberse?

No está claro. Algunos de estos médicos lo achacan al miedo entre la población a la llegada de una segunda oleada tan abrupta como la anterior y, con ella, a que se produzca un severo confinamiento como el de los meses de marzo, abril y mayo. Otros, a la estrategia que están siguiendo algunos hospitales de atender de forma domiciliaria a pacientes leves que presentan neumonías no severas, con notables resultados en lo que se refiere a la curación y a la descongestión de sus instalaciones.

También apuntan a que numerosos ingresados no llegaron al hospital en tan malas condiciones como en la primera ola, lo que ha permitido acelerar las altas y reducir, por tanto, la cifra de ingresos netos. La contención es llamativa en Madrid, en donde médicos de urgencias de algunos hospitales han detectado una menor afluencia de enfermos desde el anuncio de las medidas de contención del Gobierno regional en algunas de las zonas afectadas.

De momento, dicha contención es tímida, pero se ha traslado por ejemplo a cifras concretas. El pasado 22 de septiembre, por ejemplo, los hospitales públicos y concertados de este territorio mantenían ingresados a 3.286 enfermos Covid. El día 29 eran 3.373, apenas 87 más. En lo que respecta a pacientes en situación crítica, las UCIS prestaban atención sanitaria a un total de 398, mientras que el día 29 la cifra ascendía a 429, 31 más. En estos siete días ha habido centros hospitalarios que han pasado incluso a atender menos enfermos infectados por el coronavirus.

El Ramón y Cajal, por ejemplo, registraba el día 22 un total de 217 ingresados en camas de agudos (planta) y 36 pacientes en críticos. El día 29 el número había descendido a 209 y 30, respectivamente. El Gregorio Marañón, uno de los centros a los que más está golpeando la pandemia de Covid-19 en esta segunda oleada, pasó a contabilizar apenas cinco ingresos netos más en siete días en planta, aunque la cifra de pacientes críticos subió de 42 a 46.

En el Severo Ochoa, el hospital de Leganés que colapsó antes en la primera fase de la pandemia, los pacientes en UCI pasaron de 17 a 15, y en la Fundación Hospital Alcorcón el número se redujo de 13 a 11. En La Paz también se contabiliza un paciente menos que hace una semana en críticos, y los centros de la periferia han aguantado el tipo, con cifras muy parecidas a las del 22 de septiembre. Entre ellos destacan el Hospital de Parla, el de Aranjuez o El Escorial, por poner ejemplos.

La ocupación de las UCIS es una de las herramientas fundamentales para medir el impacto real de la pandemia y la capacidad de resistencia del sistema sanitario para hacerle frente. La irrupción del virus en marzo cogió desprevenidas a las autoridades, que tuvieron que improvisar sobre la marcha camas de críticos. Ahora cuentan con planes de elasticidad para aumentarlas.