Salud

Ningún estudio avala la eficacia del cerrojazo autonómico frente a la covid

La mayoría de los expertos coincide en que podrían abrirse las zonas con tasas bajas de contagio y con una curva descendiente en los últimos 7-10 días

Agentes del Cuerpo Nacional de Policía en una imagen de archivo durante un control de movilidad a conductores en la salida de Sevilla capital a la altura del Puente del Alamillo
Agentes del Cuerpo Nacional de Policía en una imagen de archivo durante un control de movilidad a conductores en la salida de Sevilla capital a la altura del Puente del AlamilloJulio MuñozEFE

Todos los territorios acatarán el cierre perimetral en el puente de San José y en Semana Santa, salvo Canarias y Baleares que están exentos. Pero, ¿es realmente efectivo? Y de serlo, ¿cuánto en realidad? Trasladamos estas preguntas a diferentes expertos, unos en contra y otros a favor de la misma, pero todos ellos coinciden en algo esencial: no hay datos, o al menos no son públicos para corroborar esta medida. «Responde más a un decisión de las CC AA que quieren tener control de sus datos más que a una cuestión epidemiológica», sostiene Alex Arenas, catedrático de Ingeniería Informática y Matemáticas de la Universidad Rovira i Virgili.

Lleva prácticamente desde el minuto 0 de la pandemia pidiendo que se pongan medidas para controlar la expansión del virus. Arenas, gran defensor del cierre comarcal, no entiende, en cambio, la situación actual. «En Cataluña, como en otras zonas, el éxito para el control de la pandemia ha sido poner coto a las zonas con elevada presencia de la variante británica. El cierre comarcal hasta ahora controlaba la cepa, pero al abrir la movilidad intraprovincial aumentará su expansión y ese es el peligro. Desde el punto de vista epidemiológico, cuando se abre este cierre comarcal, la variante británica se va a expandir sí o sí. Por eso, no considero que fuera una barbaridad abrir la movilidad entre autonomías porque el peligro real es abrir la movilidad intraprovincial, y eso ya se ha hecho».

En este sentido, Rafael Cascón, investigador de la Universidad Politécnica de Madrid, sostiene que «se deberían primar los cierres en aquellas zonas con ratios de contagios elevadas y en ascenso, en vez de cerrar toda la comunidad». Comparte este argumento Arenas, que incide en que «todos los territorios con una incidencia acumulada superior o igual a 250 en 14 días deberían permanecer cerrados. En el caso del resto, podrían abrir aquellas zonas con una curva de contagios descendiente en los últimos siete o diez días. Esta es una medida quirúrgica, el problema es que ninguna autonomía ni el Ministerio de Sanidad han aplicado medidas así. Lo que no tiene sentido es ahora todos sí, ahora todos no».

Cierre perimetral: ¿funcionan?

«No he visto ningún estudio que analice si estos cierren funcionan. La Comunidad Valenciana fue férrea en el control perimetral desde antes de las Navidades y fue la que más muertes tuvo en la tercera ola. ¿Habrá servido el cierre perimetral? Probablemente, pero no está tan claro. Y ese es el problema, no se puede concluir que el cierre perimetral sea en general perjudicial, de hecho probablemente esta medida sea beneficiosa. Pero no se puede basar todo en ella, máxime cuando no hay estudios que analicen con detalle esto, o al menos no son públicos, y descartes otras medidas que pueden resultar más interesantes, como que no haya contacto entre diferentes burbujas o aplazar los festivos a periodos más propicios», detalla Cascón, que recuerda que «el cierre perimetral es importante cuando tienes una comunidad con una tasa muy alta y otra muy baja. Pero con ratios bajos parecidos y con casos en descenso no parece que esta medida contribuya a reducir los contagios. La ‘‘perimetración’' comarcal selectiva en las zonas donde más casos hay sí funciona.

En Madrid se logró bajar de un índice de reproducción Rt de 1 a 0,8, entre mediados de septiembre y mediados de octubre con la ‘‘perimetración’’ por áreas de salud con índices altos de contagios».

Estanislao Nistal, virólogo y profesor de Microbiología en la Universidad CEU San Pablo, sostiene, en cambio, que «el objetivo de esta medida es evitar brotes en CC AA que lo tenían controlado. Lo ideal sería que sólo pudieran moverse entre territorios con niveles bajos».

Coincide con él el epidemiólogo Fernando Rodríguez Artalejo, de la Universidad Autónoma de Madrid, que reconoce si bien que «evidencias de que el cierre perimetral funcione no hay y si las hay son pocas y no se presentan. La lógica indica que en vacaciones aumenta la movilidad. Habría que ver si el riesgo de contagio es más impactante dentro de la CCAA o entre varias regiones. En mi opinión, hay más riesgo si se levanta el cierre entre regiones, pero no tengo evidencias. A lo mejor entre provincias con tasas bajas podría haber movilidad, pero lo que está claro es que algo hay que hacer porque la situación aún no es buena. ¿Será suficiente? No lo sé, porque pese a las limitaciones sigue habiendo muchos contagios».

Analizando lo que sucedió en el puente de la Constitución, Nistal explica que en Extremadura, que no confinó entonces, el 1 de diciembre había una tasa de contagio de 209,33 por cada 100.000 habitantes. El 15 de diciembre, en cambio, 235,55. Pero cabe recordar que sólo Extremadura, Canarias y Baleares no confinaron. Y, sin embargo, «los casos en la Comunidad Valenciana subieron notoriamente pese a estar cerrada perimetralmente». Eso sí, el día previo al cierre en Madrid los desplazamientos de más de 100 km crecieron un 70%, recuerda.

«Una medida única no es útil ni es capaz de controlar la expansión de la enfermedad, pero el uso combinado de medidas sí. Probablemente el cierre perimetral es algo arbitrario en el impacto directo de la transmisión del virus, su expansión depende del comportamiento que tengamos cada uno, pero obviamente es un factor importante. No todo el mundo está cumpliendo todas las normas de la manera más adecuada y si se abren los perímetros va a haber muchos más contactos sociales», defiende José Luis del Pozo, director de Enfermedades Infecciosas y de Microbiología de la Clínica Universidad de Navarra.

Ahora bien, «estar dentro de tu autonomía no implica que no vayas a hacer una actividad de riesgo mayor que si pudieras viajar», precisa Cascón. Por ejemplo, vives en Madrid y tus progenitores tienen un piso en la sierra y un primo tuyo tiene un piso vacío en Galicia. Antes del cierre perimetral podrías haber ido a ese piso vacío, ahora te queda la opción de la sierra madrileña que si eres sensato evitarás por tus padres, así que te quedarás en Madrid: siete días en los que al no trabajar querrás hacer algo al menos un día, y como tú tres millones de personas más en la ciudad. Así que son muchas las probabilidades de que un día quedes con alguien ajeno a tu burbuja. Algo que no habrías hecho de haber podido ir a ese piso vacío del familiar. En caso de no haber cierre autonómico, también podrías haber ido a casa de tus suegros en Zaragoza. Y es que «el contacto es lo que genera el mayor riesgo, la movilidad probablemente también pero no tanto. La ‘‘perimetración’' sola en sí no tiene por qué funcionar. Lo más importante es limitar las actividades de riesgo», incide.

FOTO: T. Nieto

Coincide con él el médico Antonio Burgueño, que sostiene que «es probable que los ciudadanos respetasen muchísimo más abriendo las fronteras que estando cerradas. La tercera ola que se produjo tras la Navidad es porque eso no eran burbujas, sino burbujas de apellido. Y ese riesgo puede volver entre amigos con este cierre. No puedes tener a la ciudadanía siete días sin trabajar y sin moverse”.

“Es incoherente que ciudadanos de Castilla y León y Castilla-La Mancha, independiente del nivel de contagios en su territorio y de las variantes puedan ir a Madrid a diario y en vacaciones no. Es todo un despropósito. No se ha hecho bien desde hace tiempo. Se debería haber hecho un plan, analizando los datos caso por caso, y fomentando los test masivos. No entiendo que a estas alturas sigamos sin poder comprarnos un test en farmacia. La excusa no puede ser que fallan, ya que si el que peor fiabilidad tiene es del 70%, puedes comprar dos y así reduces esa posibilidad. Tampoco tiene sentido que los restaurantes sigan sin tener un medidor de CO2 cuyo precio es irrisorio. Por eso mi consejo, viendo lo que se puede avecinar, es que la ciudadanía haga toda la vida en el exterior, y en el interior, donde el riesgo se multiplica por 20, sólo estén con los suyos, con su burbuja”, concluye Arenas.