Europa contempla que los vacunados no usen mascarilla

El Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades las considera innecesarias en reuniones de pocas personas que hayan sido inmunizadas en su totalidad

Un hombre camina debajo de un cartel que recomienda el uso de mascarillas por la Covid-19
Un hombre camina debajo de un cartel que recomienda el uso de mascarillas por la Covid-19Manu FernandezAP

El avance de la campaña de vacunación en Europa ha llevado a que el Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades (ECDC por sus siglas en inglés) se plantee una relajación de las medidas no farmacológicas, como el uso de mascarillas, el distanciamiento social, las cuarentenas o la realización de pruebas diagnósticas.

El organismo considera que los ensayos clínicos han demostrado que las vacunas contra la Covid-19 autorizadas en la Unión Europea «son altamente efectivas para brindar protección contra el virus sintomático y grave», que se han visto confirmados tras su administración entre la población.

Por este motivo, dados los riesgos actuales evaluados, existen situaciones específicas en las que propone levantar las intervenciones no farmacológicas de forma progresiva.

Distancia social y mascarillas entre vacunados

La más destacada es que contempla que cuando personas completamente inmunizadas se encuentren con otras personas que también lo estén, el distanciamiento físico y el uso de mascarillas se pueden relajar.

Otro de los puntos que contempla la institución es que cuando un individuo no vacunado o individuos no vacunados del mismo grupo de convivencia se encuentren con otros totalmente inmunizados, el distanciamiento físico y el uso de mascarilla se pueden relajar si no existen factores de riesgo de enfermedad grave o si no se ha observado menor efectividad de la vacuna en cualquiera de los presentes.

En el caso de producirse un contacto de un vacunado con un caso positivo de Covid-19 el ECDC contempla la posibilidad de que las autoridades sanitarias de cada país realicen una evaluación de riesgos caso por caso, aunque se podría llegar a considerar esos contactos como de bajo riesgo. Lo que se tendrá en cuenta en estas evaluaciones es la situación de las variantes del virus en esa zona concreta, el tipo de vacuna que se ha recibido y la edad de la persona, así como si se trata o no de una persona en un grupo vulnerable.

En lo que se refiere a las cuarentenas a los viajeros y las pruebas diagnósticas en el lugar de trabajo podrían no aplicarse o modificarse para las personas inmunizadas siempre que no exista una alta circulación de variantes (en el país de origen, en el caso de lo viajeros).

Sin embargo, en el contexto epidemiológico actual de la UE, el organismo considera que en las reuniones multitudinarias en espacios públicos se deben mantener las medidas actuales de control de la transmisión, independientemente del estado del proceso de vacunación en los diferentes países.

El Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades sostiene que «la evidencia limitada indica que las personas completamente vacunadas, si están infectadas, pueden tener menos probabilidades de transmitir el SARSCoV-2 a sus contactos no vacunados».

No obstante, sostiene que «sigue habiendo incertidumbre con respecto a la duración de la protección en tales casos, así como la posible protección contra las variantes emergentes». Además, recuerda que la circulación viral en la Unión Europea sigue siendo alta, y que la vacunación sigue siendo baja entre la población adulta mayor de 18 años (aunque no en el grupo de los mayores de 80 años).

Polémica en España

En nuestro país el uso de la mascarilla en espacios públicos estuvo hace unas semanas en el ojo del huracán. La normativa sobre su utilización obligatoria frente al coronavirus en estos entornos, incluso cuando hubiera distancia de seguridad, fue publicada en el Boletín Oficial del Estado (BOE) sin el acuerdo de las comunidades autónomas.

Y ahí vino el desacuerdo, ya que fueron muchas las que se opusieron, como la Comunidad Valenciana, Baleares, Cataluña, Canarias y Cantabria, que tacharon la norma de «sinsentido». Andalucía pidió al Gobierno que rectificara de manera «urgente» la normativa para hacer obligatorio el uso de la mascarilla «para tomar el sol en la playa». Y las quejas finalmente dieron sus frutos.

Así, el Ministerio de Sanidad propuso finalmente a las comunidades, en el seno del pleno del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud (CISNS), no obligar a la población a usar mascarilla en playas, piscinas, lagos o embalses durante el baño, siempre que se pueda guardar la distancia de seguridad de 1,5 metros con otros grupos de personas no convivientes.

Tampoco son obligatorias durante la práctica de actividades deportivas o en los periodos de descanso «antes o después del baño», pero sí cuando se vaya a dar un paseo, por ejemplo en la playa (aunque ésta se encuentre vacía de público). Lo mismo ocurrirá, según indicó el Ministerio de Sanidad, mientras que se coma o beba, siempre que sea en lugares en los que estas actividades estén permitidas.