1.554.000 españoles se han vuelto a contagiar de covid

Un 5,5% de vacunados con pauta completa se recontagia. Las vacunas no son fiables al 100%. Hay fallos en la cadena del frío. Y el sistema inmunitario envejece. Todo junto compone los «fallos vacunales».

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El 59,5% de la población ya está vacunada con las dos dosis. Y un 5,5%, estos es, 1.554.000 españoles, han vuelto a contraer la covid. Lo primero, porque las vacunas no ofrecen una efectividad frente al virus del 100%. La de Pfizer/BioNTech muestra un 95% de eficacia, la de Moderna el 94%, AstraZeneca presenta un 80% y la monodosis de Janssen cae al 67%. Y la media de las cuatro si sólo se recibe una dosis es del 33%. Por lo que lo primero es seguir manteniendo las medidas sanitarias recomendadas para evitar el contagio: limitar al máximo los contactos, usar mascarilla, lavarse las manos, ventilar los espacios, mantener la distancia interpersonal y evitar las aglomeraciones.

¿Para qué sirve entonces la vacunación? En principio, reduce los síntomas graves en caso de contagio y la necesidad de hospitalización. Estos sueros de primera generación producen una potente respuesta en sangre. Pero el virus entra por las vías respiratorias, por lo tanto, se puede reproducir ahí, en nariz o garganta, antes de quedar neutralizado. Si fueran vacunas esterilizantes proporcionarían una doble protección: no tendría síntomas la persona si se contagia y tampoco podría contagiar al resto. De ahí la importancia de la vacuna que desarrolla en España un grupo de investigadores liderados por el virólogo Luis Enjuanes. La ventaja que tendrá, una vez que se comercialice, es que ofrecerá inmunidad esterilizante. Esta vacuna se administrará por vía nasal e impedirá al virus entrar en las vías respiratorias y habitarlas, lo que frenará los contagios.

Los casos más habituales de reinfección se registran entre los españoles con más edad. Un estudio de IrsiCaixa y el Institut Català de la Salut revelaba esta semana que los mayores que han sido vacunados pero que no han pasado la covid muestran niveles muy bajos de anticuerpos protectores tres meses después de recibir la pauta completa de la vacuna. Hasta ahora, la mayoría de estudios apuntan que esta respuesta protectora de la vacunación se mantiene, como mínimo, un año después de la infección, pero gran parte de ellos se han llevado a cabo en personas menores de 65 años. La respuesta de las personas mayores a vacunas o infecciones es diferente ya que su sistema inmunitario está envejecido y las células que deberían protegerlas son menos eficientes.

Este «fallo vacunal» lo explicaba el inmunólogo Alfredo Corell, quien se tuvo que poner en cuarentena después de dar positivo pese a que completó la pauta de vacunación, en un vídeo publicado en Instagram. Ahí destacaba que se había infectado pese a cumplir «escrupulosamente» las medidas de seguridad. «El contagio se ha producido probablemente en una comida al aire libre por esta variante Delta que ha entrado y es mucho más contagiosa». Y aseguró que creía no haber contagiado a nadie, aunque señaló que «tampoco se ha hecho el rastreo adecuadamente porque con este nivel de incidencia el rastreo necesitaría una cantidad de personal que no tenemos en los sistemas de salud».

Corell precisó también que sus síntomas eran «muy ligeros», similares a los de un resfriado, gracias a que ha recibido las dos inyecciones. «Significa que las vacunas funcionan mucho y protegen de infecciones graves», explicó. Aun así, avisó de que los fármacos no son infalibles: «Hay tantísima transmisión que vamos a ver ingresar personas vacunadas en el hospital porque no protegen al 100%. Si alguien no tenía claro que esto no ha terminado ahora vengo a decírselo. Se está disparando la incidencia». En esta línea, apuntó que la pandemia se puede parar de dos maneras: «Restringiendo la movilidad y los encuentros o poniendo de nuestra parte para tener menos contagios».

Otras motivaciones de un «fallo vacunal» puede venir de las roturas de la cadena del frío o problemas con la producción de un lote. Ahí se observarían muchos casos de covid en vacunados en un determinada localidad.

Estos días se vive con intensidad la expansión de variantes que provocan que los sueros sean aún menos efectivos. La Delta, entre un 40% y un 60% más transmisible que la Alfa. Y la Lambda aún más peligrosa. Ya, lo que nos faltaba.

“¡Como ya estábamos vacunadas...”

Paula B. es una de esas personas que tras recibir dos dosis de la vacuna de Moderna se ha vuelto a contagiar. Y con odisea sanitaria, como tantos españoles. Así lo contaba a LA RAZÓN: “La persona que cuida a mi madre, de 38 años y sin vacunar aunque lo había solicitado, se pudo contagiar entre el 16 y el 18 de julio. Tuvo contacto estrecho con mi madre el 18 y el 19 sin medidas de seguridad porque no sabía que estaba contagiada. Le avisan del positivo de una persona muy cercana el lunes 19 por la noche. El martes 20 me voy a una casa en el campo junto con ellas y vamos al ambulatorio donde le revisan garganta y pulmones, señalando que no encuentran indicios. El miércoles 21 amanece con dolor en la espalda y estornudos, que achacamos a una posible tensión muscular por el estrés de la noticia, así como al hecho de que es alérgica y estamos en el campo. Le dan cita para hacerle la PCR el lunes 26. Mientras, va añadiendo síntomas como dolor de cabeza y garganta, mocos y fiebre. Permanece aislada y además del paracetamol toma analgésico local para el dolor de garganta y mucolítico. El sábado 24 vino una amiga a ayudarnos a casa. Hacemos vida normal, atendiendo a mi madre. Las cuatro nos tomamos diariamente temperatura y saturación de oxígeno en sangre. Todo parece normal, mientras la enferma continúa con su proceso vírico. El lunes 26, por la mañana, le toman la muestra para la PCR, pues aunque va mejorando sigue con dolor en la espalda y la garganta, por lo que acudimos a un hospital cercano, donde certifican el diagnóstico con otra PCR y le revisan los pulmones con una placa. Todo normal, aunque le aumentan la dosis de paracetamol cada 4 horas. Este mismo día llamo y solicito mi prueba en mi ambulatorio, y el día 28, ante mi perplejidad, recibo un resultado positivo en covid, aunque mi doctora me informa de que “no tengo que aislarme por estar vacunada con la dosis completa de Moderna”. No obstante, me solicita una prueba serológica cuya extracción me realizan el viernes 30.

El miércoles 28 por fin dan los resultados de la Atención Primaria del positivo en covid de la primera contagiada, por lo que procedemos a solicitar pruebas para mi madre, ya que no le querían hacer la PCR antes de saber el resultado de esta persona que la cuida, “por si sólo fuera una gripe”, como le dijeron los médicos. A mi madre vienen a domicilio a realizarle la toma de muestra el jueves 29.

El sábado 31 de julio la situación se vuelve complicada cuando recibo dos valores negativos en IGg e IGm, que tras consultar en internet vienen a decir que yo me encuentro en una etapa de alta capacidad de contagio y sin anticuerpos. Al ser sábado, intentamos informarnos en cualquiera de los teléfonos referentes al coronavirus, resultando que en ninguno nos pueden comunicar con un facultativo para que nos explique cómo debo actuar con respecto al contacto con las demás convivientes. Puede ser que yo contagie a la amiga que nos a venido a acompañar y a mi madre a quien sigo cuidando hasta que recibo la llamada de mi doctora el lunes, 2 de agosto, quien me solicita otra PCR y me insta, ahora sí, a que me aísle. La buena noticia es el resultado negativo de la PCR de mi madre.

Por más que solicitamos una nueva prueba que confirme la inmunidad de mi amiga nadie se presta a ello, “por no entrar en las pautas de protocolo”. Por otra parte, en el ambulatorio ya nos habían informado de que no atendían llamadas telefónicas porque había mucho personal de vacaciones. Dada esta situación, mi amiga se persona en Urgencias de Atención Primaria donde, tras relatar nuestra situación y “haciendo un favor” consiguen que se le realice una PCR, así como la repetición de la prueba para mi madre. Y así he seguido hasta que 16 días después del inicio de esta pesadilla ya he dado negativo. La última frase de la doctora que me lo comunicó fue: “Tranquila. Esto le está pasando a mucha gente”. Ahora imagino que me pondrán una tercera dosis, al menos”.