Los gases del volcán de La Palma dan una tregua y permiten la entrada de vecinos y agricultores en las zonas evacuadas

La actividad eruptiva se concentra sobre todo en el flanco noreste, donde la acumulación de piroclastos ha dado lugar a un cono que emite coladas que no ocupan territorio nuevo

El volcán de Cumbre Vieja, en La Palma, aumentado a primera hora de la noche de ayer la actividad en los focos secundarios, situados al norte del cono principal.
El volcán de Cumbre Vieja, en La Palma, aumentado a primera hora de la noche de ayer la actividad en los focos secundarios, situados al norte del cono principal. FOTO: Miguel Calero EFE

Si hace unos días la sismicidad provocada por el volcán de La Palma tenía una tendencia a la baja, llegando a dejar apenas 5 terremotos en toda una noche, ahora bate el récord de sismos registrados en un solo día, durante toda la erupción volcánica, superando incluso los números del inicio de la erupción, en lo que los científicos han considerado la mayor crisis sismológica vivida en todo este tiempo. Ayer martes se registraron más de 374 asociados al proceso volcánico.

“Es el récord desde que empezó la erupción”, señala el vulcanólogo del Instituto Geográfico Nacional, Rubén López. El máximo alcanzando anteriormente fueron 319, el 17 de noviembre. Además de este récord, también parece haberse detectado una nueva zona de profundidad entre 20 y 24 kilómetros, según ha publicado el sismólogo del mismo instituto, Itahiza Domínguez.

La actividad todavía es poca a esta profundidad, pero la suficiente como para llamar la atención de los científicos. La mayoría de terremotos se han localizado a profundidad intermedia y algunos a gran profundidad. Otro parámetro que demuestra que la erupción todavía está lejos de finalizar y que hay que ser prudentes cuando se observan descensos de actividad. Hay que recordar que la sismicidad intermedia tiene que ver con el magma que empuja para salir al exterior; por lo que, mientras exista esta sismicidad intermedia, habrá magma por emanar de la erupción.

Tras más de dos semanas sin poder acceder a la ‘zona de exclusión’ y a la ‘zona de seguridad’ más amplia, los vecinos de los núcleos poblacionales desalojados por el volcán, así como los agricultores con fincas en toda la vertiente Sur del Valle de Aridane, podrán acceder hoy de nuevo para la realización de “tareas de rescate”, bien sea limpieza, retirada de enseres o adecuación de fincas. Podrá ser así, según informe de la Dirección de la Emergencia de esta misma mañana, por la reducción de la afección de gases en estos espacios en los que durante dos semanas se han detectado niveles tóxicos de SO2 y otros componentes.

Las personas podrán acceder, siempre bajo control del dispositivo de emergencia, tanto por vía marítima y terrestre, aclaran desde el Pevolca. Asimismo podrán entrar al otro espacio los vecinos de la zona norte. La dirección de la emergencia recuerda que “estas medidas pueden variar según las condiciones meteorológicas y la evolución del proceso eruptivo. Es importante informarse a través de fuentes oficiales”.

Desde que la tierra se abriese en La Palma hace más de dos meses, son muchas las cosas que la lava se ha llevado a su paso y otras tantas que se han complicado en la vida cotidiana. Es el caso de aquellos enfermos que tienen que desplazarse a Tenerife para recibir tratamiento médico y ahora tienen que ir en barco porque la ceniza impide los vuelos. En La Palma no se prestan servicios de radioterapia, neonatología o neurocirugía, ni tampoco se pueden practicar cateterismos a las personas que sufren un infarto.

Algo que el director del Servicio Canario de Salud (SCS), Conrado Domínguez, achaca a la “realidad canaria”, ya que es una situación muy similar a la del resto de islas, a excepción de Tenerife y Gran Canaria. Las cenizas que emite el volcán han dejado el aeropuerto de La Palma inoperativo en varias ocasiones, la última la pasada semana, lo que obliga a los pacientes de estos servicios a tener que hacer un viaje de unas tres horas en barco para llegar a Tenerife, y otra más desde el puerto de Los Cristianos hasta el hospital de referencia, el Hospital Universitario de Canarias.

”Ni uno solo de los pacientes ha perdido su cita”, recalca la gerente de los Servicios Sanitarios La Palma, Mercedes Coello, aunque aclara que la situación se complica con los traslados urgentes, como en el caso de los infartos de miocardio, que precisan de un cateterismo en las primeras horas. Un problema que se ha solventado trasladando a estas personas en una ambulancia medicalizada en la bodega de un barco.

Normalmente estos traslados se hacen en helicóptero, pero éste no ha podido despegar de la isla durante la semana en la que el espacio aéreo estuvo cerrado, unos días en los que la salud canaria ha tenido que llevar a cabo cuatro traslados urgentes de una isla a otra en los que no ha ocurrido ningún contratiempo. Coello reconoce que el protocolo de actuación que se ha gestionado “no es el adecuado, pero es el que se puede en este momento”, a la vez que explica que a los pacientes que se trasladan para recibir tratamientos como la radioterapia, que antes iban y volvían el mismo día, se les está pagando la estancia en Tenerife.

El volcán y los gases que emite no solo complican el traslado de los pacientes palmeros, sino que también causa problemas para los que no hay unidades en la isla, como la bronquiolitis que puede producir a algunos recién nacidos, algo que hace que sea necesario trasladarlos a neonatología, un servicio que tampoco existe en el hospital local.