Covid y adenovirus, el binomio tras los casos de hepatitis aguda infantil

La persistencia del SARS-CoV-2 en el intestino, sumada a un virus estomacal, se plantea como la hipótesis principal

Infografía donde se explica el mecanismo por el que se podría producir la hepatitis aguda grave a partir de la infección con SARS-Cov-2
Infografía donde se explica el mecanismo por el que se podría producir la hepatitis aguda grave a partir de la infección con SARS-Cov-2 FOTO: Teresa Gallardo

Los resultados de nuevas investigaciones están comenzando a cerrar el círculo entono a los principales sospechosos de los casos de hepatitis aguda infantil de origen desconocido que mantienen en vilo a los principales organismos internacionales de Salud. La hipótesis principal, defendida por el prestigioso profesor de Inmunología Pediátrica del Imperial College de Londres, Petter Brodin –en un editorial de la revista científica The Lancet el pasado viernes– es que esta rara afección puede ser consecuencia de una infección por adenovirus con trofismo intestinal –«atracción» del virus por el intestino– en niños previamente infectados por SARS-CoV-2 y portadores de reservorios virales.

Se sabe que la infección por SARS-CoV-2 puede provocar la formación de reservorios virales en el organismo –tanto en niños como en adultos–. La persistencia viral en el tracto gastrointestinal puede conducir a la liberación repetida de proteínas virales a través del epitelio intestinal, lo que da lugar a una activación inmunitaria. Esa activación inmune repetida podría estar mediada por un superantígeno dentro de la proteína del pico del SARS-CoV-2, desencadenando una activación amplia e inespecífica de las células T. Esta activación se ha propuesto ya como un mecanismo causal de otra afección vinculada a la covid en niños, el síndrome inflamatorio multisistémico (MIS-C, por sus siglas en inglés).

Posible tratamiento

«Por ello –reza el artículo–, sugerimos que se investigue la persistencia del SARS-CoV-2 en las heces, la desviación del receptor de células T y la regulación positiva del interferón inmunitario en los niños con hepatitis aguda, porque esto podría proporcionar evidencia de un superantígeno del SARS-CoV-2 en un huésped sensibilizado con adenovirus 41. Si se encuentra evidencia de activación inmunitaria mediada por superantígenos, se deben considerar el tratamiento con terapias inmunomoduladoras en niños con hepatitis aguda grave».

En la misma línea se posiciona una nueva investigación liderada por Hiroshi Nishiura, científico y profesor de la Universidad de Kyoto (Japón), que establece que la exposición previa a la variante Ómicron puede estar asociada con un aumento riesgo de hepatitis grave entre los niños, lo que indica «una necesidad crítica» de llevar a cabo estudios que analicen ese co-factor, así como «la posible participación de manifestaciones extrapulmonares de la covid».

El trabajo, que ha sido publicado en la revista científica International Journal of Infectious Diseases, concluye que los países que han informado de más casos de esta rara afeción son los tuvieron una mayor proporción de población infectada con Ómicron.

Para extraer esta conclusión, Nishiura y su equipo efectuaron un análisis de la correlación entre los casos de Ómicron registrados, los de hepatitis aguda en niños notificados en 38 países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) –y Rumanía– entre el 1 de diciembre de 2021 y el 27 de abril de 2022, y el número de casos probables de enfermedad infantil grave.

Del total de 39 países, 12 detectaron al menos un caso de hepatitis, y sus diagnósticos confirmatorios de casos de Ómicron oscilaron entre 4,4 y 11,9 millones entre las fechas estudiadas. En los 27 países restantes, el acumulado de casos con esta variante fue de entre 0,5 y 5,5 millones de casos. Por ejemplo, un estudio seroepidemiológico publicado en Estados Unidos indicó que aproximadamente el 75% de los niños se infectaron con Ómicron a finales de febrero.

Los análisis de los casos de hepatitis aguda infantil efectuados hasta la fecha –los informes semanales que publica la Agencia de Seguridad Sanitaria de Reino Unido (UKHA, por sus siglas en inglés) son los más exhaustivos– muestran que, en el 70% (90 de 151) de los niños se encontró presencia de adenovirus. De los 173 casos sometidos a la prueba de PCR para el SARS-CoV-2, 20 (11,6%) resultaron positivos. Los resultados de la serología sólo estaban disponibles para 19 casos, de los que un 73% dieron positivo.

Sin embargo, como señala Brodin, «es probable que las pruebas serológicas en curso arrojen un mayor número de niños con hepatitis aguda grave con infección por SARS-CoV-2 previa o actual».

Secuelas hepáticas post covid

Por otro lado, un nuevo estudio en preimpresión de la Escuela de Medicina de Cleveland (Ohio, EE.UU), ha analizado de modo restrospectivo si los niños menores de 10 años tienen más riesgo de secuelas hepaticas a largo plazo, tras ser diagnosticados de covid. Se estudio a 796.369 niños entre marzo de 2020 a marzo de 2022, de los que 245.675 habían padecido covid y 550.694 padecieron otro tipo de enfermedades virales.

El trabajo revela un riesgo significativo de elevación de transaminasas y bilirrubina en niños menores de 10 años tras padecer covid respecto al otro grupo de estudio y que dicha elevación puede identificarse incluso hasta 1, 3 y 6 meses después de dicha infección. Pero el estudio además analiza con detalle el grupo de edad entre 1-4 años, que no fueron vacunados frente a la covid, llegando a resultados similares.

Por tanto, estos datos señalan que es necesario investigaciones adicionales ya que, por la evidencia actual, existe una clara vinculación entre hepatitis y covid en niños, incluso 6 meses después del proceso vírico y que el seguimiento de los niños con covid debería hacerse durante este tiempo, para detectar futuras alteraciones hepáticas a medio o largo plazo.