Si observas atentamente esta ilusión óptica, podrás descubrir qué es lo que más detestas de tu pareja

Se dice que a través las pinturas del pintor ucraniano Oleg Shupliak podemos deducir muchas cosas de quién las mira. En este caso, la obra se titula “Ivan el Terrible mata a su hijo”

Esta pintura de Oleg Shupliak se titula “Ivan el Terrible mata a su hijo”.
Esta pintura de Oleg Shupliak se titula “Ivan el Terrible mata a su hijo”. FOTO: La Razón (Custom Credit)

Cada cerebro funciona de una forma diferente. Eso se puede apreciar en que diferentes personas, cuando están expuestas ante un mismo estímulo, reaccionan de una forma totalmente diferente. Y cuando dos personas ven la misma imagen, es normal que cada uno lo vea “con sus ojos”. Esto sucede porque nuestra mente maneja una cantidad ingente de información, que han dado lugar a que el cerebro desarrolle diferentes “atajos” para cribar cuál de estos datos puede ser de utilidad para él.

Por eso, cuando nos enfrentamos a una ilusión óptica, donde todo es tremendamente confuso y donde es realmente difícil extraer una información concreta... estamos colocando a nuestra mente en la tesitura de elegir qué datos son relevantes y cuáles son desechables. Así, cada persona le da importancia a una parte diferente de la imagen. Y por eso son una herramienta estupenda para hablarnos de nuestra personalidad. Es algo así como el famoso test de Roschach, pero más divertido... y sin tener que responder a preguntas incómodas sobre nuestra infancia.

Esto quizás también explica porqué mucha gente se siente profundamente atraída hacia las ilusiones ópticas que juegan con la percepción y con los propios atajos que utiliza nuestro cerebro. Son algo más que una divertida forma de pasar el rato. Desde la psicología nos dicen que nuestra reacción ante estas imágenes engañosas puede decirnos mucho acerca de nosotros mismos y de cómo funciona nuestro cerebro a la hora de interpretar el mundo que tiene delante de él:

Nuestro cerebro utiliza algunos "atajos" para filtrar información de utilidad | Fuente: Dreamstime
Nuestro cerebro utiliza algunos "atajos" para filtrar información de utilidad | Fuente: Dreamstime FOTO: Dreamstime Dreamstime

“Ivan el Terrible mata a su hijo”

El día de hoy traemos una de las ilusiones ópticas de Oleg Shupliak; que es un pintor ucraniano que se ha hecho famoso por diseñar estas surrealistas imágenes que tanto despiertan el interés del público. Se dice que a través estas pinturas, y de las perspectivas y de las interpretaciones que se hacen de ella, podemos deducir muchas cosas de quién las mira.

Una vez hechas las presentaciones, vamos a fijarnos atentamente en “Visiones en las montañas”, que es cómo se conoce a esta obra de Shupliak. La imagen representa una de las ideas más representativas en la vida de Iván IV Vasílievich, conocido popularmente como Iván el Terrible.

Este personaje histórico nació en Kolómenskoye, a las orillas del gélido río Moscova, en 1530. Murió una mañana de 1584, dicen que envenenado por sus enemigos boyardos, mientras se preparaba para jugar una partida de ajedrez. Entre una y otra fecha se casó siete veces, presumía de haber desflorado a más de mil vírgenes para luego asesinar a sus bastardos, masacró ciudades enteras y sin piedad, consiguió coronarse como el primer zar de Rusia, guerreó contra polacos, suecos y tártaros. Extendió las fronteras de su reino para alcanzar límites hasta entonces inesperados. Asesinó a su propio hijo. Y, según sus propias palabras, sobrepasó a todos los pecadores... desde los tiempos de Adán, hasta sus días.

Al parecer, al observar detenidamente este cuadro de Oleg Shupliak, es posible deducir qué es lo que una persona encuentra menos atractivo en sus relaciones personales. Lo primero que debemos hacer es fijarnos atentamente en la imagen y ‘apuntar’ mentalmente lo primero que nos ha llamado la atención. Después, consulta qué significa esa parte de la imagen con la que te quedaste en el primer vistazo:

Esta pintura de Oleg Shupliak se titula “Ivan el Terrible mata a su hijo”.
Esta pintura de Oleg Shupliak se titula “Ivan el Terrible mata a su hijo”. FOTO: La Razón (Custom Credit)

¿Qué es lo que encuentras menos atractivo en tu pareja?

Evidentemente, este tipo de “análisis” no es fiable bajo ningún estándar científico y no puede interpretarse como una respuesta definitiva o absoluta. Pero siempre es divertido participar... y quizás podamos descubrir algo que no sabíamos de nosotros mismos. A primera vista, la escena del crimen puede parecer bastante clara. Sin embargo, hay muchos detalles ocultos... y cada uno de ellos puede decirnos qué es lo que menos nos gusta de nuestra pareja:

1. El rostro del hombre de perfil:

Si hacemos un “zoom out” y vemos la imagen completa, la cara del hombre de perfil se apreciará de una forma más clara. Si esta es la figura es la que más te ha llamado la atención, entonces lo que más amas y detestas de tu pareja -al mismo tiempo- es esa actitud altiva que suele colocarle en el centro de atención, pero que también le impide dar su brazo a torcer o no reconocen que hay algo que han hecho mal.

2. La cortina roja:

Es absolutamente normal que el intenso color rojo de la cortina atraiga tu mirada. Esto quiere decir que eres alérgico al drama. Todo va bien con tu pareja hasta que tienes que sufrir sus repentinos cambios de humor o hasta que empieza actuar de una forma demasiado “cursi”. Lo tuyo es la estabilidad.

3. Iván “El Terrible”

La mayoría de la gente se siente más atraída hacia esta figura. Al fin y al cabo, es el protagonista de la escena y nuestro cerebro está entrenado para “buscar” el rostro humano. Si este también es tu caso y tus ojos siempre acaban volviendo al hombre enfadado, significa que lo que amas de tu pareja es la pasión y que lo que más odias es cuando esa intensidad se transforma en ira.

4. El hijo:

Si lo que más te llama la atención de la imagen es el hombre de rodillas, entonces lo que más te molesta de tu pareja (o parejas) es su dependencia. Siempre te acabas fijando en aquellas personas que se deshacen contigo y que te entregan su tiempo y su corazón. Sin embargo, lo que en un principio te hacía sentir especial ahora se ha convertido en algo bastante agobiante. O peor, que ha hecho que pierdas interés.