Desigualdades

Las mujeres con menor nivel socioeconómico tienen más riesgo de reglas dolorosas y largas

Lo muestra una investigación española con datos de 20.000 personas entre 18 y 55 años

Muchas mujeres desconocen, por ejemplo, que tener la regla no implica necesariamente ovular.
Las personas que se dedican al cuidado informal tienden a tener un flujo menstrual más elevado y reglas más largaslarazon

La edad, el nivel educativo bajo, el hecho de ser cuidadora "informal" (de hijos, ascendentes), las dificultades financieras y una peor autopercepción del estado de salud propician reglas más dolororosas, largas y con mayor flujo menstrual. Es decir, que las inquidades que ya experimentan las muejeres con estas vulnerabilidades habría que sumale peor salud menstrual. Así lo ha determinado una investigación con 20.000 mujeres residentes en España de entre 18 y 55 años (edad media de 34 años) llevada a cabo por el Instituto Universitario de Investigación en Atención Primaria Jordi Gol (IDIAPJGol), de Barcelona.

El estudio, que se ha publicado en la revista científica BMC Women's Health, también ha encontrado que las personas que se dedican al cuidado informal tienden a tener un flujo menstrual más elevado y reglas más largas, dato que las autoras consideran "coherente" con otras investigaciones que vinculan las tareas de cuidado con un peor estado de salud. "La salud menstrual es un problema de salud pública y las inequidades menstruales se deberían abordar en las políticas públicas", ha señalado Laura Medina-Perucha, primera autora del estudio, en un comunicado, según informa Ep.

El trabajo es un estudio transversal enmarcado en el proyecto “Equidad y Salud Menstrual en España”. El equipo de investigación ideó un cuestionario on line, dada la falta de medidas estandarizadas disponibles en ese contexto, para que las participantes autoevaluaran su estado de salud. Aunque la mayor parte de la recopilación de datos se realizó on line, también se recogieron datos cara a cara para garantizar la participación de los grupos vulnerables. La recogida de datos cara a cara se realizó en centros de salud sexual y reproductiva, un servicio para trabajadoras sexuales y un banco de alimentos del área de Barcelona.

Las características menstruales evaluadas fueron edad de la menarquia, abundancia de sangrado menstrual, coágulos sanguíneos menstruales , duración del sangrado menstrual, duración del ciclo menstrual, dolor menstrual (baja intensidad; intensidad moderada; intensidad alta), dolor menstrual manejo del dolor y síntomas premenstruales (siempre/muchas veces; algunas/algunas veces; nunca). Los informes sobre los síntomas premenstruales se recopilaron a través de una pregunta sobre experiencias de fluctuaciones emocionales (p. ej., tristeza o irritabilidad) y cambios físicos (p. ej., cansancio o retención de líquidos) en las 2 semanas anteriores al sangrado menstrual. También se recogieron condiciones de salud ginecológicas y sistémicas: anemia; deficiencia de hierro; miomas uterinos; pólipo endometrial; endometriosis/adenomiosis; sindrome de Ovario poliquistico; síndrome premenstrual/trastorno premenstrual disfórico; cánceres ginecológicos (cáncer de ovario o de trompas de Falopio; cáncer de útero; cáncer de mama); y sin diagnósticos.

En el estudio se señala que el dolor menstrual todavía se normaliza sistemáticamente y a menudo se ignora, incluso en entornos sanitarios, lo que puede provocar retrasos en el diagnóstico de problemas de salud (por ejemplo, endometriosis) y una mala calidad de la atención. Esto, sumado a las implicaciones emocionales y sociales de experimentar dolor, la falta de una conciencia estructural y social de lo que puede ser un ciclo menstrual y una menstruación saludables tiene un impacto en los pocos recursos que tienen muchas mujeres a la hora de abordar el manejo del dolor.

"Según nuestros resultados, el dolor menstrual se controló principalmente mediante el uso de analgésicos (68%) y remedios naturales (52%), mientras que el 20% informó no hacer nada para controlarlo. A pesar de la amplia variedad de métodos que pueden usarse y ser efectivos (por ejemplo, la actividad física) la medicalización suele ser la estrategia más común dentro de los servicios de salud, especialmente a través de anticonceptivos hormonales o analgésicos".