Ginecología

Un tratamiento hormonal barato contra la infertilidad

Estaría indicado para casos en que se desconocen las causas

Bebés libres de enfermedad con la técnica de «tres padres»
Cada vez más técnicas permiten tener un bebé larazonfreemarker.core.DefaultToExpression$EmptyStringAndSequenceAndHash@663fb8ff

Un estudio de la Universidad Queen Mary de Londres (Reino Unido) realizado con parejas que sufren infertilidad de origen desconocido sugiere que un tratamiento hormonal podría aumentar sus posibilidades de tener un bebé.

El ensayo, presentado ayer en la 39ª reunión anual de la Sociedad Europea de Reproducción Humana y Embriología (ESHRE, por sus siglas en inglés), que se celebra en Copenhague (Dinamarca), comparó parejas que intentaban concebir de forma natural con parejas en las que la mujer utilizaba un tratamiento vaginal con progesterona durante la segunda mitad de su ciclo menstrual.

Los investigadores afirman que ahora se justifica un ensayo más amplio pero, dado que el tratamiento es seguro y de bajo coste, podría beneficiar en última instancia a muchas personas con infertilidad en todo el mundo.

En el estudio, presentado por la doctora Claudia Raperport, participaron 143 parejas con infertilidad sin causa aparente, un diagnóstico que afecta a alrededor de un tercio de las parejas remitidas a los servicios de fertilidad.

Todas las participantes utilizaron kits de pruebas de ovulación para planificar las relaciones sexuales durante tres ciclos menstruales. A la mitad de las mujeres se les administró un tratamiento de 400 miligramos de progesterona mediante un supositorio vaginal dos veces al día durante 14 días.

Entre las mujeres tratadas con progesterona, 11 de 72 (15,3%) tuvieron hijos. Entre las mujeres no tratadas, 5 de 71 (7%) tuvieron hijos. Aunque la tasa de natalidad se duplicó con creces con el tratamiento, el pequeño número de mujeres significa que esto podría haber ocurrido por casualidad.

Entre las mujeres tratadas con progesterona que se quedaron embarazadas, la tasa de abortos espontáneos fue del 20%, frente al 40% en el grupo no tratado.

Entre las mujeres que tomaron progesterona según el protocolo de tratamiento –durante toda la segunda mitad del ciclo menstrual y al principio del embarazo, sin interrupciones–, no se produjeron abortos espontáneos. Sin embargo, las cifras son demasiado pequeñas para que los investigadores puedan asegurar que estos resultados no se produjeron por casualidad.

La progesterona vaginal se ha utilizado de forma segura durante más de 30 años, con efectos secundarios mínimos, junto con otros tratamientos de fertilidad como la fecundación «in vitro». El coste de tres meses de tratamiento sería de unos 200 euros o menos.

En palabras del doctor Raperport, el coste de la progesterona es mínimo en comparación con el de la FIV y otros tratamientos de fertilidad. También conlleva mucho menos riesgo clínico y carga física y emocional para las parejas implicadas.

«Tenemos que seguir investigando para probar estos resultados en un grupo más amplio de personas, pero este ensayo sugiere un tratamiento potencial para parejas con fertilidad de causa desconocida. Dada su seguridad y bajo precio, no hay nada malo en ofrecer este tratamiento mientras tanto», ha expresado.

Los niveles de progesterona aumentan en la segunda mitad del ciclo menstrual para ayudar a preparar el revestimiento del útero para recibir un óvulo fecundado. Normalmente, se ofrece a las mujeres un análisis para comprobar los niveles de progesterona en sangre. Sin embargo, investigaciones previas en mujeres con problemas de infertilidad sugieren que incluso cuando los niveles de progesterona en sangre son elevados, no siempre se corresponden con los cambios en el revestimiento del útero necesarios para que se implante el óvulo fecundado. «Podría ser que el tratamiento de las mujeres con progesterona vaginal ayude al útero a ser más receptivo al óvulo fecundado», añadió.

El presidente de la ESHRE, el profesor Carlos Calhaz-Jorge, del Centro Hospitalario del Norte de Lisboa y del Hospital de Santa María de Lisboa (Portugal), opinó que «muchas investigaciones se han centrado en el uso de la progesterona para prevenir el aborto espontáneo una vez establecido el embarazo».

Sin embargo, este estudio indica que la progesterona también podría utilizarse desde el momento en que la mujer ovula para ayudar a que el óvulo fecundado se implante en el útero en casos de infertilidad inexplicada.

Si se demuestra en un estudio más amplio, este tratamiento podría reducir los abortos espontáneos y aumentar las posibilidades de tener un bebé en aquellas parejas con infertilidad inexplicada.