La tribu que asombra al mundo por lo que hacen con los drones que llegan a sus pueblos

A los Uru-Eu-Wau-Wau se les conoce como el pueblo del águila arpía por su tradición de utilizar las enormes plumas del ave para hacer flechas de caza y tocados

La tribu Uru-Eu-Wau-WauArchivoArchivo

Cerca de 31.000 focos arrasaron la Amazonia en agosto de 2019. Se trata de un dato nefasto, no hay duda. Pero la realidad es que el de este año resulta aún peor. Tan sólo en junio de 2020, la selva registró el mayor número de incendios de los últimos 13 años con más de 2.248. El fuego es uno de los principales peligros a los que se enfrenta uno de los pulmones del planeta. Según datos del Instituto Nacional de Investigación Espacial (INPE), la deforestación en el bioma se disparó un 85% el pasado año hasta alcanzar los 9.165 kilómetros cuadrados, su mayor nivel desde 2016. La tendencia continúa durante estos últimos meses, pues las alertas de deforestación han aumentado un 22% entre enero y mayo.

Además, desde principios del verano, tropas del Ejército brasileño organizan operativos para evitar los crímenes medioambientales, entre los que se encuentran la tala indiscriminada de árboles. Lo curioso es que diversos informes de organizaciones medioambientales han indicado que detrás de la deforestación y los incendios hay redes mafiosas que comercian ilegalmente con madera, minerales y ganado, y amenazan a las comunidades indígenas que viven en este territorio.

Sin embargo, aún hay gestos que animan a tener esperanza: la tribu Uru-Eu-Wau-Wau se ha convertido en una especie de héroe improvisado en esta zona del planeta gracias a su estrecha colaboración con diferentes ONG. Este pueblo indígena de la región de Rondônia está utilizando drones para vigilar la selva tropical y evitar que se se sigan cometiendo delitos entre sus parajes. El objetivo no es otro que evitar que su paraíso natural acabe desapareciendo. Como curiosidad, sus integrantes son cazadores-recolectores y utilizan el veneno de la corteza de ciertos árboles en sus flechas para cazar tapires y otro tipo animales. También son conocidos por sus distintivos tatuajes alrededor de sus bocas hechos de genipapo, una tintura vegetal. Por lo que llama especialmente la atención el uso que ellos mismos hacen de la tecnología para salvar su casa.

La iniciativa nació de la mano del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) y la Asociación de Defensa Etnoambiental Kaninde, que les enseñaron a dirigir drones y mapear áreas de difícil acceso. Las mismas que a día de hoy utilizan los delicuentes para llevar a cabo sus actividades ilegales. Actualmente, cuentan con 19 en su poder. ¿Pero qué hacen con las imágenes que obtienen? Las envían a las autoridades como parte de una denuncia. Una actividad que ya está dando sus frutos: por ejemplo, gracias a su labor descubrieron que se estaba deforestando un área superior a las 200 hectáreas cercana a su pueblo.

A los indígenas Uru-Eu-Wau-Wau se les conoce como el pueblo del águila arpía por su tradición de utilizar las enormes plumas del ave para hacer flechas de caza y tocados. Desde su primer contacto con el mundo exterior en 1981, han ido integrando las nuevas tecnologías, que coexisten junto a sus tradiciones. Como es el caso de la electricidad de la red, que ya alimenta a cuatro pueblos. Tal y como recoge la ONG Survival, aunque los derechos territoriales de la tribu fueron reconocidos oficialmente una década después, a los activistas les preocupa que no se esté haciendo lo suficiente para proteger su tierra. Los pueblos indígenas aislados son los más vulnerables del planeta y se enfrentan a una catástrofe a menos que sus derechos sean respetados.