Sanciones

Cámaras de tráfico robadas en autopistas suecas, usadas por Rusia para sus drones Orlan-10

La sustracción de estas cámaras, de la marca Canon, traía de cabeza a las autoridades. El coste de cada una de ellas rondaba los 21.000 dólares

UAV Orlan-10.
UAV Orlan-10.La RazónCortesía de Mil.ru.

Desde hace unos meses, los cuerpos de seguridad de Suecia habían empezado a registrar numerosos casos de robo de cámaras de seguridad utilizadas para el control y vigilancia del tráfico de la marca japonesa Canon. El coste de reemplazar cada uno de estos sistemas, que se instalan a lo largo de las autopistas suecas, ascendió, según distintas fuentes, a unos 21.000 dólares, una cantidad que habría que multiplicar por cada una de las más de 100 cámaras de cuya sustracción se tiene constancia.

En cualquier caso, hasta aquí todo entraría dentro de la lógica normal de un robo, como ocurre, desgraciadamente, de forma habitual. Sin embargo, lo curioso de estos robos es que dichas cámaras han sido encontradas en drones de reconocimiento rusos “Orlan-10″. Representantes de la Policía de Seguridad Sueca (Säpo) dicen estar al tanto de la conexión entre los drones rusos con el robo de cámaras. Sin embargo, según el portavoz Fredrik Hultgren-Friberg, ningún oficial de la ley hablará sobre su trabajo de inteligencia ni compartirá detalles.

Según el diario sueco Aftonbladet, estas cámaras se utilizan para controlar la velocidad. La mayor cantidad fueron robadas en la autopista que conecta Thirp y Hargshamn.

Las autoridades del país nórdico venían desde hace meses investigando estos robos y, hasta que se han encontrado dentro de las aeronaves no tripuladas rusas, había pocas pistas. Los hechos se venían sucediendo entre la medianoche y las tres de la madrugada y los ladrones hacían un uso contundente de la fuerza, llegando a veces a utilizar incluso una sierra. Según informa “The New York Times”, tras detenerse las sustracciones brevemente en septiembre, los robos se reanudaron y la policía investigó 160 casos en total.

El motivo era un misterio y no se sabía si se trataba de robos por encargo, de conductores hartos de ser multados o de simples vándalos. Eva Lundberg, coordinadora nacional del sistema de cámaras de tráfico en Trafikverket, la agencia de transporte del país, dijo que quienquiera que robara las cámaras de velocidad destruyó 70 de las unidades en ocho días a fines de agosto en los condados de Estocolmo y Uppsala.

“Luego se detuvo durante todo septiembre”, dijo, y agregó que una segunda ola golpeó a mediados de octubre.

Suecia comenzó a instalar cámaras de control de tráfico en 2006 y ahora hay 2.300 repartidas por todo el país.

Lars Wilderang, autor y bloguero militar, especuló que las sanciones pueden estar obligando a Rusia a encontrar soluciones creativas para acceder a componentes para equipos militares como drones.

“Los ladrones vienen de algún lado, pero los compradores vienen de otro lado”, dijo. “No haces este tipo de grandes robos sistemáticos a menos que tengas a alguien ordenando los productos”.

Así son los “cutres” drones Orlan-10

El Orlan-10 es un vehículo aéreo no tripulado (UAV, por sus siglas en inglés) de fabricación rusa que tiene un coste de entre 87.000 y 120.000 dólares por unidad, según informaba la agencia de noticias ucraniana UNIAN en 2017.
Pertenece a la empresa Special Technological Center Ltd, con sede en Rusia, y emplea una casco y motor propios junto a electrónica procedente de Taiwán. “Rusia a menudo utiliza este modelo en Donbás para reconocimiento y ajuste del fuego de artillería”, señalaba UNIAN entonces.
El primer detalle sorprendente de este Orlan-10 reside en el depósito de combustible. La tapa es, ni más ni menos, que la de una botella de plástico de agua mineral cuyo cuello asoma ligeramente por el fuselaje del dron y cuyo tapón está sujeto con un alambre. Además, se puede apreciar cinta aislante cubriendo algunas partes del UAV.
Pero lo más importante de un dron de vigilancia es su sistema de reconocimiento. En este caso, se trata de una cámara lanzada en 2015 para el sector de la electrónica de consumo, la Canon EOS Rebel T6i (AKA 750D). Una cámara DSLR que proporciona imágenes con una resolución de 24,8 MP, salió al mercado hace siete años por un precio de 750 dólares y actualmente se puede encontrar en el mercado de segunda mano por entre 300 y 400 dólares, según informa PetaPixel. En España, puede adquirirse por un precio ligeramente por debajo de los 500 euros.
CNET, en su análisis del producto en 2015 la calificaba como una cámara de gama media para consumidores que resulta “una opción fiable para usuarios que quieran una cámara funcional capaz de manejar fotografías de mascotas, los partidos de fútbol de los chavales y las fotos de vacaciones”.
A esta cámara le acompañan otras dos lentes montadas sobre la misma placa y conectadas por detrás a una pequeña placa madre, sobre las que no se precisa mayor detalle.
Sin embargo, lo más llamativo no es que una cámara tan económica sea el “ojo” de un dron que puede alcanzar los 110.000 euros, sino la precariedad con la que está montada en el UAV. La cámara de Canon está sujeta a la placa que se acopla al cuerpo del dron con cinta de velcro y su dial está fijado con pegamento para evitar que pueda cambiar de modo de fotografía de forma accidental.