Victorinos: ni para la gloria ni para el infierno

Alberto Lamelas saluda dos ovaciones en la segunda de la Feria de Otoño de Madrid con el hierro del ganadero de Galapagar

Colombo pone las banderillas al sexto toro en Las Ventas
Colombo pone las banderillas al sexto toro en Las Ventas FOTO: Gonzalo Pérez Mata La Razón

Irse a la puerta de toriles en Madrid, con la corrida de Victorino Martín y sin haber toreado en siglo y medio es para tener las cosas muy claras. Estar dispuesto a rebasar lo que son líneas rojas para el común de los mortales. Alberto Lamelas lo fue. No dudó. Era un segundo y lo que salió por la puerta un tranvía con dos pitones astifinos e interminables que amenazaban hacia el cielo. Una barbaridad. No solo con este papelón, el toro pisó plaza pensándoselo y según se acercaba a l lugar donde estaba Lamelas de rodillas se fue parando, midiendo. Escalofrío. Aguantó el envite, le tocó en el momento exacto, le aguantó el corazón en el instante en el que a la mayoría les explota y le pegó una larga cambiada. Limpia. Con entrega. Siguieron unos lances de recibo que fueron jaleados. El público había entrado en el esfuerzo.

Detrás de ese escaparate de pitones se encontraba un toro con ritmo, fiereza que cuando se le toreaba con los vuelos y con la muleta por debajo del pitón respondía con largura. Por alto se revolvía veloz. Marca de la casa, vamos. Buenos fueron los comienzos de Alberto, aunque luego le costó cogerle el aire y justificó más la faena por buscar siempre el pitón contrario que por embarcar la embestida.

Al natural

No era fácil para un torero que no torea, con un pedazo toro y en Madrid. Ecuación compleja. Ya al final vinieron los mejores pases de la faena, al natural, justo antes de la estocada baja.

No contento volvió a irse a la temida puerta de toriles para recibir al quinto. Y tuvo que aguantar de nuevo un infierno. Estos toro miden, no regalan, no pasan por ahí, hacen una radiografía antes y esa espera de rodilla es, a priori, punto perdedor. Salvó la larga, aunque el apuro le vino después en los lances, con el toro apretando, cerca de toriles y a punto del desborde. Fue el toro al caballo y llegó a la muleta con opciones, pero hubo poco entendimiento entre los dos y al toro se le fue apagando la mecha y al torero los recursos. La estocada se le fue abajo.

Alberto  Lamelas en la suerte suprema
Alberto Lamelas en la suerte suprema FOTO: Gonzalo Pérez Mata La Razón

Protestado

El tercero fue estrecho de sienes, menos aparatoso y protestado. Le puso los palos Colombo jugando con los terrenos del toro antes de la hora de la verdad. Fue entonces cuando Jesús Enrique lo intentó, pero el toro se quedaba corto y además el Victorino tampoco transmitía.

Fue al peto el sexto, de lejos y apretando. Buenas varas de Israel de Prado. En el comienzo de faena de muleta de Colombo ya anunció el victorino que por arriba no quería ni bromas. Y en la primera diestra se le vino por dentro. Tuvo que tragarle después para acabar de componer las series. Con los vuelos y con suavidad el toro se fue tragando los derechazos y el venezolano dando forma a la faena. El navajazo estuvo siempre a la vuelta de la esquina, en cualquier descuido.

Domingo López Chaves no vino con la suerte debajo del brazo. El primero resultó tan blando como soso y con media arrancada sin entrega, pero lo malo es que el cuarto no superó la media (también se le dio en el caballo por demás) y lo que pasaba en el ruedo apenas trascendía. Ni con la etiqueta de Victorino, ni habiendo proporcionado hace apenas unos días la posibilidad a Emilio de Justo de salir por la Puerta del Príncipe de Sevilla. La de Madrid fue otra cosa, no fueron para la gloria, pero tampoco para el infierno. Hubo algún toro, con sus matices.

Ficha del festejo

Las Ventas (Madrid). Segunda de la Feria de Otoño. Se lidiaron toros de Victorino Martín, desiguales de presentación. El 1º, blando, de media arrancada sin entrega; 2º, con transmisión, repetición y encastado; 3º, de corto recorrido y escasa transmisión; 4º, descastado y soso; 5º, con opciones y a menos; 6º, incierto y pegajoso. Tres cuartos de entrada.

López Chaves, de tabaco y oro, pinchazo, estocada corta (silencio); pinchazo, media estocada tendida , un descabello (silencio).

Alberto Lamelas, de malva y oro, aviso, estocada baja (saludos); aviso, estocada defectuosa (saludos).

Jesús Enrique Colombo, de azul marino y oro, estocada baja (silencio); Colombo, estocada, aviso, descabello (silencio).