Estos son los siete animales más peligrosos para el ser humano en España

Aunque no es habitual que la picadura o el ataque de un animal resulte mortífero en el territorio español, sí es útil conocer cuáles son los más peligrosos y cómo prevenirlos

Hace un par de días, un amigo me comentó la suerte que tenemos los españoles porque en nuestro país no hay bichos peligrosos, bueno, casi no los hay, quizá algún lobo acobardado o un oso protegido en los Pirineos. Pero vamos, que decía mi amigo, no estamos como los australianos que hasta para hacerse un café tienen que mirar si se metió una tarántula donde el azúcar. Mi amigo es un tipo optimista, vivaracho, nacido y criado y protegido por la jungla urbana, acostumbrado a dar nada más que migajas de pan a los gorriones y espantar a las palomas. Pero si bien tenía razón en cuanto a que no contamos con las amenazas que merodean por Australia, olvidó que en España no escapamos de nuestra ración de peligros animales. A diferencia de los otros, en nuestro país las amenazas son en su mayoría más pequeñas, imperceptibles para el ojo desentrenado. Existen, agazapadas bajo rocas y protegidos por las encinas.

Conviene saber cuáles son los animales más peligrosos para el ser humano en España, donde encontrarlos y cómo evitar accidentes de cruzarnos en su camino.

La escolopendra

Un ciempiés cuyo aspecto basta para adivinar sus malas pulgas. Hace unos años tuve la ocasión de ser picoteado por uno en la pierna y se trata de una experiencia harto desagradable. Este miriápodo no tiene en realidad más que 21 pares de patas, 42 en total, aunque poco tiene que ver con los graciosos milpiés. Existen multitud de especies en el mundo, las más peligrosas zigzaguean por los países tropicales y los que podemos encontrar en España, la Scolopendra morsitans, la Scolopendra cingulata y la Scutigera coleoptrata, afortunadamente se tratan de las menos peligrosas. Aunque esto no salva que su picadura sea una muy dolorosa.

Al tratarse de un insecto depredador, cuenta con una fuerte mandíbula, es ágil y silencioso, además de ser peculiarmente agresivo. No lo vemos llegar. Gusta de esconderse en lugares húmedos y oscuros, no importa que sea en viviendas o lo más profundo del bosque, bajo rocas, entre las raíces de los árboles. Aunque su picadura en España no debería ser mortal (solo resultaría peligrosa para los niños por su tamaño) la muerte se da a través de un shock anafiláctico; de ser picados por una en territorio español, la solución se limita a lanzar una retahíla de imprecaciones y, si el dolor se vuelve insoportable, acudir al médico.

Escorpiones

Un clásico. La mejor manera de evitarlos es no levantar piedras o, en todo caso, hacerlo con el pie y no con la mano, ya que suelen encontrarse bajo ellas. Aunque las especies autóctonas de escorpión en España son escasas, el comercio internacional ha introducido diversas especies que proceden del territorio africano. No tienen problema a la hora de vivir en nuestro país debido a la similitud de climas. Aunque otra vez, no es habitual que la picadura de cualquier escorpión o alacrán residente en España sea mortal si no es por una reacción alérgica, sí que puede derivar en una situación desagradable y muy dolorosa.

Mientras que la picadura del Euscorpius balearicus (endémico de las Islas Baleares) es inofensiva para el ser humano, o apenas resulta dolorosa la del Escorpión Ciego (Cataluña), no es recomendable cruzarnos con el aguijón del Escorpión Común que merodea las zonas áridas: su picadura termina por provocar mareos, fiebre y diarreas. En el caso de ser picados, el procedimiento es sencillo. Basta con limpiar la picadura con agua y jabón, colocar un paño frío sobre la misma durante diez minutos, no consumir alimentos ni bebidas durante unas pocas horas y tomarse un analgésico contra el dolor.

Serpientes

Mala cosa. De las trece especies que se deslizan por nuestro país, cinco de ellas resultan venenosas. Serían la culebra bastarda (habita toda la península), la culebra de cogulla (sur peninsular y las Baleares), y las víboras áspid (Pirineos), hocicuda (toda la península a excepción de Pirineos y la Cordillera Cantábrica) y de Seoane (norte peninsular, desde Galicia hasta Navarra). No es habitual que muerdan al ser humano porque prefieren huir de nosotros, el instinto es fuerte en ellas y reconocen que un varazo bien colocado es definitivo. Con todo, no dudan en atacar si son molestadas.

Aunque su veneno no suele ser mortal, sí que debería acudirse al médico para recibir tratamiento o un antídoto si resulta necesario. No es recomendable intentar jugar a Frank de la Jungla y actuar por cuenta propia. No se deben aplicar compresas frías sobre la mordedura, ni realizarse torniquetes, ni succionar el veneno con la boca, ni cortar con un cuchillo la piel de la mordedura. La única solución sensata es llegar lo antes posible al hospital.

La Viuda Negra europea

Alrededor de 1.500 especies de arañas pululan por España, y tenemos la suerte de que la mayoría no son venenosas. Solo debemos preocuparnos, aunque no lleguen a ser mortales, por la tarántula o araña lobo, la tegenaria campestre, las arañas de saco amarillo y la araña violín. Sus picaduras son más o menos dolorosas pero su mayor peligro radica en que la persona afectada resulte alérgica. Ahora, al hablar de la Viuda Negra Europea, debemos estar alertas. Suelen encontrarse a plena vista, sobre rocas y plantas, y su tamaño (10-15 mm) además de su característico color negro con manchas rojas, facilitan su reconocimiento.

Esta araña, llamada así porque las hembras matan a los machos tras el apareamiento, posee una picadura muy dolorosa y, en ocasiones, letal. Los más afectados son niños, ancianos y personas débiles, pero eso no evita que cualquiera pueda sufrir altas fiebres y dolores intensos. Al final, hablamos de un arácnido capaz de matar a un conejo con su picadura. En caso de ser picados por ella, el procedimiento es similar al de las serpientes. No jugar a los exploradores y, si el veneno nos afecta en gran medida, acudir lo más rápido posible al hospital.

Jabalíes

Otro animal que conozco bien en su faceta más peligrosa. Hace años, uno de ellos me rasgó el muslo izquierdo, y han sido varias veces las que he tenido que subirme a una roca porque alguno me perseguía. Sus poderosos colmillos, combinados con su mal humor, los vuelve animales complicados de tratar si los encontramos en el momento inadecuado. Como deberíamos saber, habitan prácticamente cualquier zona de España, y cada vez resulta más habitual encontrarlos en núcleos urbanos.

Es precisamente esta aproximación del jabalí al ser humano, además de su crecimiento poblacional, el que está aumentando su tasa de agresividad. No nos temen como hacían antes, se sienten seguros de atacar cuando vienen acompañados por varios de los suyos y un colmillazo en el estómago puede resultar letal. Si nos encontrásemos con alguno, resultan peligrosos en exceso cuando ocurre cerca de sus gateras o se sienten amenazados. Lo mejor en tales casos sería subirse a un punto alto que no puedan alcanzarnos y esperar a que se marchen. De ser atacados, la gravedad de la herida nos dirá si acudir al hospital o ponernos una tirita. Aunque cabe decir que la mayoría de los accidentes relacionados con los jabalíes se deben a posibles atropellos que puedan hacernos perder el control de nuestro vehículo.

Osos

Se añade a la lista porque su ataque resulta casi seguro en uno mortal. Pero no es habitual ser atacado por ellos, al igual que ocurre con los lobos. Rehúyen del ser humano si no se sienten amenazados. Para hacernos una idea, en los últimos 40 años se han registrado 38 ataques de oso en nuestro país, de los cuales, el 100% fueron por culpa de las personas. Acercarse a las crías de un oso. Muy mala idea. Realizar algún tipo de comportamiento intimidatorio que les haga sentirse acorralados. Pésima idea. Encontrárselos acompañado por un perro si el perro actúa de forma ofensiva. Mala cosa. Pero lo habitual es que de vernos se limiten a vigilarnos, escondidos para no ser descubiertos.

De los 250 osos que hay en España, la mayoría pueden encontrarse en la Cordillera Cantábrica, además de un número muy reducido en el Pirineo aragonés y el catalán. ¿Y qué hacer en caso de encontrarnos con uno? En primer lugar, mantener la calma y no correr. Los osos pueden alcanzar los 50 kilómetros por hora y es casi imposible ganarles una carrera, de no ser que nuestro coche o refugio se encuentre muy cerca. No es recomendable subir a los árboles porque son excelentes trepadores. Lo más útil sería llevar con nosotros un spray repelente de osos y, de ir armados y como última solución para salvar la vida, dispararles en el hocico. Si la escapatoria es imposible ya lo sabemos, se trata de sabiduría popular: tumbarse, ocultar la cabeza entre las manos y rezar para que los zarpazos no sean demasiados.

Mosquito tigre

El más pequeño y el más peligroso. Mientras que la mayoría de los mosquitos se limitan a picarnos y llevarse una pizca de nuestra sangre, esta especie en concreto, cada vez más común en la costa mediterránea y traído de la costa africana, resulta mortal en ocasiones al ser trasmisor de un número de enfermedades. Habitual en las zonas húmedas (ríos, arroyos, lagos), es portador de enfermedades tropicales como la fiebre amarilla, el dengue, virus de Zika y, más recientemente, la fiebre del Nilo.

Pincha aquí para descubrir la forma de tratar estas enfermedades. Aunque siempre se debe acudir al médico para tratarlas correctamente y evitar posibles complicaciones.