Las Lagunas de Ruidera y la variedad del misticismo

Merece la pena visitar el Parque Natural donde Cervantes inspiró algunos de los pasajes más intensos de su obra, y donde hoy podemos aproximarnos a sus leyendas a la vez que chapoteamos en las lagunas que, según dicen, fue el propio Merlín quien las creó

Ruidera. Buceo en las Lagunas de Ruidera. Ciudad Real
Ruidera. Buceo en las Lagunas de Ruidera. Ciudad Real©Gonzalo Pérez MataLa Razón.

Existe un punto de España diferente a los demás. En realidad existen muchos puntos de España diferentes a los demás, pero este también es uno de ellos. Aquí el verano pega más fuerte que en el norte, más fresco que en el sur; el aire se palpa más húmedo que en sur, más seco que en el norte. Los animales que se esconden en las zonas boscosas parecen trotar con tiento. Esta región no tiene fronteras delimitadas, es decir, no podríamos asegurar que se trata de una localidad o una comarca concreta porque escapa a las líneas que imponen los hombres en sus papeles. Arranca un pedacito de la provincia de Albacete, otro poquito de Ciudad Real, escoge aquí un pueblo y allí otro, deshecha los pedazos que no comulgan con sus intereses.

Si dicen que España es el país con una mayor densidad de bares por habitante, podríamos decir que el Parque Nacional Lagunas de Ruidera y sus inmediaciones aguantan una mayor densidad de leyendas por habitante. El remolino de historias soñadas e inverosímiles que arrasan nuestro país encuentran aquí un cobijo excepcional, un núcleo palpitante del que parecen salir el resto de las leyendas españolas. Un núcleo difuso que alterna entre la ficción y la realidad.

Aviso a navegantes: el mejor método para sumergirnos en este entarimado de fantasías pasa por buscar un alojamiento adecuado. Recomiendo la casa rural Finca el Tobar, muy próxima a las lagunas y casi a tiro de piedra de la Cueva de Montesinos.

Las Lagunas de Ruidera

Aquí encontramos dos historias que pretenden aclarar el origen de las bonitas lagunas de azul verdoso. La explicación científica indica que no son lagunas en realidad (exceptuando la Laguna Taza y la Laguna Blanca), sino remansos provocados por los colapsos del cauce fluvial y que se originaron por fenómenos kársticos. La consecución de dolinas ha dado lugar a una serie de cascadas y riachuelos que conectan las lagunas de nivel superior con aquellas del nivel inferior.

Las lagunas Ruidera forman parte de La Mancha húmeda, reserva de la biosfera por la UNESCO
Las lagunas Ruidera forman parte de La Mancha húmeda, reserva de la biosfera por la UNESCO

La segunda historia, nacida de los dedos supervivientes de Miguel de Cervantes, resulta un tanto inquietante, aunque también deliciosamente interesante, como ocurre con todas las leyendas que cabalgan entre lo sombrío y lo fantástico. El autor de Don Quijote hizo pasar una noche aquí a su estrambótico personaje, y ya de paso aprovechó para confiarnos su leyenda maquinada. Es esta que dice que Ruidera era en realidad una señora, desafortunada, a la que Merlín castigó o perdonó de un castigo mayor al transformarla en laguna junto a sus hijas y sobrinas. Lo dice así, el maestro lo explica mejor que yo: solamente faltan Ruidera y sus hijas, y sobrinas, las cuales lloran, por compasión que debió tener Merlín de ellas, las convirtió en otras tantas lagunas, que ahora en el mundo de los vivos y en la provincia de La Mancha las llaman Las lagunas de Ruidera”.

Kayak, picnics, horas interminables de pesca deportiva y regulada, cervezas consecutivas al aire libre, palpar las lágrimas endulzadas... las actividades que el visitante puede realizar en las lagunas son tan sanas para el cuerpo como para la mente, al alejarnos de los ruidos habituales de la ciudad para zambullirnos en el chapoteo reposado de sus aguas misteriosas.

La Cueva de Montesinos

Próxima a las lagunas, acuclillada entre las encinas y con la boca entreabierta como un bostezo a medio terminar, puede encontrarse casi por accidente la entrada a una de las cuevas que más palabras esconde de nuestro país. Aquí también pisó Don Quijote, descendió con una cuerda por la gruta húmeda y viscosa, y, ya fuera en sueños o completamente lúcido, mantuvo una interesante charla con el “desdichado Montesinos”, otro hombre embrujado por la magia irresponsable de Merlín. Este sueño de Don Quijote fue uno espectacular, lúcido del todo (un sueño lúcido, eso es) y nuestro caballero demente pudo estudiar con una claridad pasmosa el batiburrillo de almas inmortales condenadas a la oscuridad de la cueva.

Cueva de Montesinos.
Cueva de Montesinos.Alfonso

El visitante también puede jugar a los espíritus y los caballeros, descender a la cueva calzado con un casco de seguridad parecido al baciyelmo de Alonso Quijano. Allí podrá dirigir su linterna en los ángulos concretos y comprobar, como si la cueva fuese posterior a la leyenda y no a la inversa, como si la cueva de Montesinos se hubiese construido con palabras en lugar de agua y piedra, que determinadas rocas de su interior, al ser iluminadas, conforman la imagen de un mago misterioso, un hidalgo durmiente y una dama condenada.

En la Cueva de Montesinos (en realidad una sima) podemos introducirnos en el submundo de las leyendas, transformarnos en uno de sus personajes. Merece la pena abandonar la realidad fuera, así conseguiremos fluctuar por la fantasía durante los minutos que dura la visita.

Castillo de Rochafrida

Ruinas desgastadas que insisten en regresar a su estado natural de pura tierra. Ladrillos jubilados de refriegas, hoy hogar de visitas pacíficas y sin fuerza para defenderse de ellas. En lo alto de su colina junto a las Lagunas de Ruidera vigila, dominado por algún tipo de demencia senil y obcecada, un paisaje que ya no corre peligro. Su historia real podría decirse sobria: erigido bajo el nombre de castillo de San Felices, fue un regalo de Enrique I para Don Suero Téllez de Meneses, caballero de la batalla de las Navas de Tolosa, con el fin de que este noble hombre defendiera y repoblase la zona. Siglos después la fortaleza cayó en un olvido inevitable y sus ruinas transmutaron del campo de la guerra a los amplios llanos de la literatura, que lo rebautizó con el nombre de Rochafrida.

Su leyenda es algo más sombría, otra vez. Involucra al desdichado Montesinos, otra vez. Resulta que en este castillo (antes de ser una ruina) habitaba una doncella hermosísima y amada de Montesinos que sufría de morriña por su caballero extraviado, que podía estar cazando venados o guerreando contra el infiel o disfrutando con otra, pero en cualquier caso no aparecía de visita, parecía haberla olvidado. Se piensa que Cervantes se inspiró en esta leyenda para otorgar músculos y huesos a las otras historias que ya hemos comentado. Porque resulta que la pobrecita doncella se había enamorado de Montesinos de oídas, y el pobrecito Montesinos no tenía ni idea de que ella le amaba. ¡Dioses, ni siquiera sabía que ella existía! Tan cruda fue la traición del caballero que la traicionó por no conocerla.

En su demencia, la doncella dio a uno de sus criados una carta para Montesinos, donde ordenaba al caballero (qué tendría el hombre que estaba en todos los ajos): “que me venga presto a ver, para la Pascua Florida. Si no quisiere venir, bien pagaré su venida: vestiré sus escuderos de una escarlata broslida; daréle siete castillos, los mejores de Castilla, y si de mí más quisiere, yo mucho más le daría… Daréle yo este mi cuerpo, que más lindo no lo había, si no es el de una mi hermana, ¡de mal fuego sea ardida!;si ella me lleva en lindeza, yo a ella en galanía.

Villanueva de los Infantes

Plaza de Villanueva de los Infantes con la estatua de Don Quijote.
Plaza de Villanueva de los Infantes con la estatua de Don Quijote.Sonia Bonetdreamstime

A cuarenta minutos en coche y varias horas al galope de un corcel robusto, se encuentra el cuartel general de este espacio de fantasía. Algo alejado del escenario para no contagiarse de sus ficciones enrevesadas. Esta es una localidad impregnada de historia (real) y coloreada por la presencia de sus edificios históricos, todos ellos dignos de ser apreciados, palpados, conversados. La Iglesia de la Trinidad, la Iglesia de Santo Domingo y el Convento de Santo Domingo-Hospedería Real solo son algunos de sus deliciosos ejemplos de arquitectura eclesiástica medieval y moderna; el Palacio del Marqués de Melgarejo y el Palacio de los Ballesteros son muestras rígidas del poder que fluyó por sus aceras.

Villanueva de los Infantes, cuartel general de la fantasía. Quevedo, Cervantes y Lope de Vega se asentaron aquí mientras escribían sus leyendas sobre la zona, algo alejados del núcleo, aunque todavía próximos al mismo para contaminarse con los aromas de las lagunas y la humedad del alma de Montesinos. Ellos convirtieron una tierra hermosa, visible, odiosamente real, en un territorio plagado de esquinas ciegas, secretos escondidos bajo las piedras y hogueras crepitantes por el fuego fatuo de las leyendas.