Gerona, un destino de viaje al amparo de la naturaleza, la historia y la cultura

Esta provincia ofrece maravillosas experiencias al viajero

Puente románico de Besalú
Puente románico de BesalúFotografía Maica Rivera

Una buena alternativa para este otoño es pasar unos días de desconexión redescubriendo la historia que guardan algunos pueblos de Gerona considerados emblemáticos por la riqueza de su patrimonio y por su singular encanto. Muy cerca de la capital gerundense, se alza la villa de Besalú, célebre por su majestuoso puente románico que cruza el río Fluvia. Una imagen de imponente belleza que hace que sea un punto perfecto para comenzar este viaje por Gerona.

El origen histórico de esta localidad se remonta a una fortaleza del siglo X: el Castillo de Besalú, alrededor del cual fue extendiéndose la población estable de este enclave. Besalú alberga diversos lugares de interés turístico, entre los que se encuentra la iglesia de San Julián, la iglesia del monasterio de San Pedro de Besalú y la Casa Cornellá —uno de los edificios románicos mejor conservados de Cataluña—. Conocer la Colegiata de Santa María y el mikve judío —considerado uno de los vestigios más interesantes de la cultura hebrea que se conservan en Europa— se antojan, también, como dos actividades ineludibles cuando se visita Besalú.

En el año 1966, Besalú fue declarado, por ser considerado un referente del legado medieval, Conjunto Histórico-Artístico. Imprescindible resulta recorrer su Plaza Mayor o Plaza de la Libertad, que se caracteriza por ser de construcción muy antigua y estar rodeada por arcos semicirculares y, por supuesto, por celebrarse en ella cada martes el mercado local.

Si tuviéramos que resumir la esencia de Besalú en una frase, es que no solo por sus monumentos medievales este pueblo es especial, también lo es por la atmósfera acogedora que recogen sus calles llenas de recuerdos de un pasado histórico.

Peratallada y Ampurias, dos paradas obligatorias en una ruta por Gerona

Continuamos el viaje, y a poco más de cincuenta kilómetros, encontramos el bonito pueblo de Peratallada, cuyo aire medieval y la magia que lo envuelve invita a visitarlo.

Peratallada, una localidad tallada en la roca
Peratallada, una localidad tallada en la roca FOTO: Fotografía Maica Rivera

Declarado también Conjunto Histórico-Artístico por ser uno de los núcleos de arquitectura del medievo más importantes y mejor conservados de Cataluña, recorrer Peratallada supone realizar un viaje en el tiempo. Es maravilloso cómo el pasado está presente en sus estrechas y sinuosas calles, así como en su primigenia calzada, que aún hoy, a pesar de los siglos, sigue siendo hermosa, o en sus casas de piedra cubiertas de buganvillas y enredaderas.

Algunos de los mejores planes para hacer en Peratallada es visitar la iglesia de San Esteban, que destaca por el rosetón de su fachada y por su campanario de tipo espadaña, con cuatro arcos ojivales. Seguimos descubriendo lugares, en concreto, El Portal de la Virgen, la puerta de acceso mejor conservada del conjunto fortificado que fue Peratallada. Nos encontraremos, inevitablemente al pasear por esta localidad, con la Calle de la Roca, en la que puede verse cómo la roca en la que está asentado el pueblo ha sido cortada para dar forma a las calles, de ahí el nombre de Peratallada —piedra cortada—. Cabe destacar que uno de los iconos de este pueblecito es la Torre del Homenaje —el elemento más visible del antiguo castillo de Peratallada—, que se eleva con sus aproximadamente ocho metros de altura y sorprende por su buen estado de conservación. Pasear por la Plaza del Castell, por la Plaza de les Voltes, por la Calle Mayor…, en concreto, por todos y cada uno de los rincones de Peratallada es una experiencia que no debemos perdernos.

Tras recorrer estos dos pueblos del interior de Gerona, no podemos terminar esta ruta sin combinar la historia de esta tierra con la del mar Mediterráneo, y para ello, nada mejor que las ruinas de Ampurias. No es necesario estar particularmente interesado en arqueología para sucumbir al encanto de sus excavaciones. Estos restos arquitectónicos se encuentran situados a dos kilómetros de La Escala y a algo más de 500 metros de San Martín de Ampurias, y la belleza que les rodea es excepcional; el Mediterráneo parece bañarlos.

Las ruinas de Ampurias
Las ruinas de Ampurias FOTO: Fotografía Maica Rivera

Los griegos se establecieron aquí a principios del siglo VI a. C., y los romanos a finales del siglo III a. C. en el contexto de las II Guerra Púnica, iniciando la romanización de la península y poniéndole el nombre de Municipium Emporiae. De esa forma, se trata de uno de los pocos yacimientos arqueológicos de la Península Ibérica donde coexisten restos griegos y romanos. Para hacernos una idea de la extensión de este enclave y de su valor histórico, hay que tener en cuenta que, aunque las excavaciones comenzaron en 1908, aún continúan y se ha excavado «solo» el 25% de la superficie total.

La visita al complejo empieza por la ciudad griega, en la que se encuentran restos de la muralla, del ágora, del mercado, de edificios públicos y privados y del templo, entre otros. Entre la zona griega y la romana está un pequeño museo de arqueología en el que se exponen objetos encontrados en las excavaciones del yacimiento. Por último, en la ciudad romana encontraremos los restos del gran foro, del anfiteatro, de las termas públicas, así como interesantes mosaicos que decoran algunos de los suelos de las domus.

Estos tres rincones son tan solo una pequeña muestra de lo que ofrece Gerona para una breve escapada otoñal al amparo de la naturaleza, la historia y la cultura.