«Puerto Rico, mi adorado»

Esta frase corresponde a una de las bellísimas canciones de la célebre película musical «West Side Story», que es para muchos una entrañable historia de amor que despierta la curiosidad por conocer Puerto Rico.

El histórico asentamiento portorriqueño La Perla
El histórico asentamiento portorriqueño La Perla FOTO: Dreamstime EFE

Se suele pensar en Puerto Rico como en una isla del Caribe, sin tener la imagen de lo que es realmente: un archipiélago formado por tres islas principales, que son su homónima, Culebra y Vieques. Estas, junto a Mona y otras más pequeñas, forman un Estado Libre Asociado a los Estados Unidos. Lo cierto es que Puerto Rico es la isla más grande y un auténtico paraíso para los viajeros, además de ser la entrada aérea a este archipiélago gracias a sus aeropuertos internacionales, por lo que es un punto de inicio ideal si se tiene pensado visitar este fascinante y caribeño destino de viaje, sin embargo, una vez allí, ¿sería capaz de resistirse a conocer los encantos de los territorios de Culebra y Vieques? Sea cual sea su respuesta, comencemos por la isla de Puerto Rico para seguir a continuación viajando por sus dos islas aledañas.

Tradición cosmopolita

Puerto Rico es una isla colorida, diversa y culturalmente única, y podría definirse como un lugar tan tradicional como cosmopolita. Restaurantes originales se acomodan junto a fortalezas españolas del siglo XV, centros comerciales invaden las selvas tropicales, y deslumbrantes casinos están yuxtapuestos con algunas de las playas más impresionantes que la imaginación pueda concebir. Conocida como la isla del encanto, la isla estrella, la perla del Caribe y por muchos otros sobrenombres que evocan su belleza, estas son algunas de las localidades más importantes de Puerto Rico: San Juan, su capital; Ponce, que ha sido declarada tesoro nacional por su belleza; Guaynabo, conocida como «la capital del deporte»; Carolina, considerada la capital industrial; y Bayamón, la segunda población con más habitantes de la isla.

San Juan es muy conocida por los turistas no solo por ser la capital de Puerto Rico, sino por ser la ciudad más antigua de los Estados Unidos, y es probablemente la ciudad colonial mejor conservada de América. En ella, el encanto del pasado se mezcla con la modernidad, y así, su centro —ubicado en el distrito Viejo San Juan, con más de 500 años de historia—, de cautivadoras plazas y calles antiguas, convive con los altos edificios del barrio Hato Rey y los lujosos hoteles junto al mar de la comunidad de Condado. El resultado final es una ciudad multifacética con gran atractivo.

Una de las calles del centro histórico de San Juan
Una de las calles del centro histórico de San Juan FOTO: Archivo

Si hay una zona de Puerto Rico en la que aún están latente los 400 años que esta isla perteneció a la Corona española, es el Viejo San Juan. Los vestigios de tan larga historia compartida son culturales, arquitectónicos e históricos. Tanto la lengua española como el catolicismo permanecen, y sus bellos edificios con balcones y patios, y sus calles de adoquines —que se caracterizan por ser de un azul intenso con un empedrado hecho a base de zinc, hierro y aluminio— recuerdan a España, aunque el colorido de las fachadas, la música de sones latinos, la gente y el ambiente caribeño aseveran que estamos en otra tierra a miles de kilómetros de distancia de la nuestra. Visitas obligadas aquí son la Catedral Metropolitana de San Juan, que data de 1529 y en su interior alberga la tumba del célebre explorador Juan Ponce de León; la Iglesia de San José; las plazas, numerosas y de gran belleza, de ellas, las más emblemáticas son la Plaza de Armas y la Plaza de Colón; imperdible son también la Puerta de San Juan, ya que era la entrada original a la ciudad por mar, y, por supuesto, el Castillo de San Felipe del Morro y el Castillo de San Cristóbal, dos fortalezas construidas para defender la ciudad. Pero si quieres sentir la vida de este bello rincón del mundo, no puedes dejar de recorrer la calle Fortaleza, que es la más antigua de la ciudad, y el Paseo de la Princesa, que bordea las famosas e imponentes murallas que rodean el Viejo San Juan. Todo este conjunto histórico fue declarado Patrimonio de la Humanidad.

Por otro lado, una de las atracciones más populares de la isla es otra visita ineludible: el Bosque Nacional de El Yunke. Es uno de los recursos naturales más preciados no solo de Puerto Rico, sino de todo el Caribe. Resumiendo, podría describirse como un espeso bosque verde esmeralda que cubre 29.000 acres con picos que se elevan hasta 3.000 pies. Está situado al noreste de la isla, y por su enorme riqueza natural y sus características singulares e inigualables, está protegido por la Unesco, aunque está abierto para todo aquel que quiera conocerlo. En su interior, acoge a cientos de especies, tanto de animales como de flores, árboles y plantas, muchas de ellas únicas en el mundo. A todo esto, no faltan increíbles cascadas, imponentes riscos y un paisaje bellísimo. Es un verdadero tesoro de la madre naturaleza.

Vieques y Culebra, dos islas portorriqueñas de ensueño

Una vez que la isla principal de Puerto Rico enamora con su maravilloso clima, su diversidad, su patrimonio e incluso su deliciosa gastronomía, es tentador, como ya hemos dicho, conocer un poco más de este archipiélago, visitando las islas de Vieques y Culebra. A ambas se puede llegar fácilmente desde Puerto Rico en avioneta o ferry. Quizás, y teniendo en cuenta su que es de mayor tamaño, Vieques debería ser la primera. Esta isla, declarada reserva natural, se caracteriza por sus exuberantes manglares y bosques verdes, sus playas idílicas y por ofrecer uno de los fenómenos más curiosos de la naturaleza marina: las aguas bioluminiscentes de Bahía Mosquito, donde se concentran un altísimo número de organismos microscópicos —llamados dinoflagelados— que tienen la particularidad de emitir luz cuando son agitados. Zambullirse en estas aguas en la noche es una experiencia inolvidable, parece como si uno estuviera bañándose ante diminutas estrellas que se encienden a nuestro paso con cada movimiento de nuestro cuerpo. En el caso de la isla Culebra, es famosa mundialmente, entre otras cosas, por la Playa Flamenco, considerada una de las mejores playas del mundo. Podría decirse que estas dos islas son, por méritos propios, paraísos perdidos, y que conocerlas es una experiencia única y maravillosa.

El archipiélago de Puerto Rico ofrece mucho más de lo descrito en este artículo, pero resultaría imposible resumir en apenas mil palabras lo extraordinario de este destino, solamente cabe decir que hay que visitarlo, al menos, una vez en la vida.