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El arte que expía los pecados

  • El arte que expía los pecados
  • Habitación Terra e del Fuoco de Luigi Mainolfi
    Habitación Terra e del Fuoco de Luigi Mainolfi
  • Recepción Hotel Atelier Sul Mare
    Recepción Hotel Atelier Sul Mare

Tiempo de lectura 4 min.

19 de julio de 2014. 17:40h

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19/7/2014

Devoción a la belleza. Ésta es la premisa del mecenas siciliano Antonio Presti, impulsor de varios proyectos relacionados con el arte y propietario del Hotel Atelier Sul Mare, un establecimiento de tres estrellas situado en la tranquila localidad de Castel di Tusa, considerado uno de los museos de arte contemporáneo más importantes de esta isla italiana.

Antonio Presti es un hombre tímido e inquieto que ha invertido toda la fortuna que heredó de su padre, un acaudalado empresario siciliano, en promover diversos proyectos artísticos de Sicilia plantando así cara a la corrupción del sistema mafioso que gobierna la isla. Además del Hotel Atelier Sul Mare, Presti ha sido el impulsor de la Fiumara d'Arte, uno de los parques de esculturas monumentales más grandes de Europa, los recitales de poesía de Castelbuono o La Puerta de la Belleza en el barrio de Librino de Catania, un muro decorado por famosos artistas dedicado a los niños de esta barriada, una de las más marginales de Sicilia.

El Atelier sul Mare no es un hotel al uso ni un lugar con muchas comodidades llegando a ser, en algunos momentos, bastante incómodo. Aunque debo reconocer que es uno de los establecimientos más originales que jamás he visitado. La decoración de la recepción, en la que se pueden leer frases propias del pensamiento zen como Protégeme de lo que quiero, es un verdadero preámbulo de lo que esconde en su interior.

El hotel tiene 40 habitaciones, la mitad de ellas encargadas a reputados artistas internacionales siendo la más solicitada La habitación del poeta dedicada al atormentado cineasta e intelectual italiano Pier Paolo Pasolini. Siempre que haya disponibilidad, los clientes pueden pernoctar cada noche en una estancia diferente y puedo asegurar que es toda una experiencia porque algunas de ellas son realmente turbadoras.

La primera noche la pasé en la habitación Terra e del Fuoco de Luigi Mainolfi. Es un habitáculo totalmente desnudo, sin muebles ni armarios, con paredes revestidas de fragmentos de terracota y decorada con un amasijo de hierros retorcidos a modo de escultura contemporánea. La cama, ubicada en el centro, es una especie de altar dedicado al amor carnal.

El segundo día dormí o, mejor dicho, lo intenté en la habitación Mare Negato de Fabrizio Plessi. Es un cuarto sombrío cuyas paredes simulan una hilera de puertas (no sabes dónde está la entrada ni la salida). Desde la cama se ven unos monitores que proyectan unas imágenes que se van repitiendo en bucle. No es recomendable para personas que sufran de claustrofobia.

La tercera noche estuve en una habitación relajante que me consiguió transmitir una sensación de paz gracias, en parte, a los colores ocres de sus paredes. Se trata de Mistero per la Luna de Hidetoshi Nagasawa, una estancia totalmente desnuda de mobiliario que invita a la meditación.

Quien quiera dormir en una habitación normal también lo puede hacer pero la gracia de alojarse en el Hotel Atelier Sul Mare es, precisamente, pernoctar en estas verdaderas obras de arte y vivir una experiencia irrepetible y altamente recomendable.

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