La odisea de 50 españoles atrapados en Filipinas por el coronavirus: “Necesitamos ayuda”

Javier y Cristina son dos jóvenes madrileños que piden, como sus compatriotas, que alguien les de una solución para volver a España

Grupo de españoles atrapados en Filipinas
Grupo de españoles atrapados en Filipinas

Javier y Cristina están a las puertas del Aeropuerto Internacional de Cebú en Filipinas aguantando una temperatura de 30 grados con otros 50 españoles. La situación se ha vuelto insostenible por la expansión de la pandemia del COVID-19. Sólo les dejarán entrar en la terminal si tienen un billete en ese momento, y ese es el problema, la cuarentena que piensa imponer el país en 48 horas, la inacción del Consulado español en Manila y la ausencia de vuelos les ha dejado atrapados en, tras la capital, el centro económico y mercantil más importante de las islas.

A las 8 comienza el toque de queda impuesto por el presidente de Filipinas Rodrigo Duterte en un discurso televisado que les heló la sangre a Javier y a Cristina, una pareja de Madrid que tras un año en Australia con la “visa work” para mejorar su inglés y “vivir una experiencia nueva”, escucharon como se les venía el mundo encima. Ambos eran conscientes de la situación de la pandemia: “Íbamos siguiendo su evolución más o menos al día y el caso de España nos pilló toda aquí”, cuenta Javier Ochoa, de 27 años a LA RAZÓN desde Cebú.

Javier y Cristina atrapados en Filipinas
Javier y Cristina atrapados en Filipinas

Él y su novia Cristina Álvarez, trabajadora en las escuela de negocios IEP de 26 años, salieron de Australia cuando se les acabó el visado de un año. Su intención era volver ya a España haciendo una parada en Filipinas. “Llegamos aquí el 24 de febrero y todo bien hasta la noche del 12 de marzo en el que el presidente de FIlipinas lanzó el comunicado de que iba a cerrar el aeropuerto de Manila en 48 horas”, explica Cristina, que aclara que habían comprado un vuelo para el día 20 de este mes hacia Kuala Lumpur, pero “ya viendo cómo estaba toda la situación en España decidimos volver a casa”.

Y ahí empezaron los problemas: “Ese mismo viernes por la mañana compramos un vuelo a España para el 18 de marzo y otro desde Puerto Princesa a Cebú, que era dónde cogeríamos el vuelo internacional”. Pero por la tarde el aeropuerto de Puerto Princesa amenazaba con cerrarse también a los dos días y ellos con el vuelo para el lunes. Durante tres días estuvieron “luchando” en un aeropuerto “plagado de gente” y con otras muchas personas intentando salir de Filipinas. Las conversaciones con las compañías se hacían eternas mientras averiguaban qué compañía les sacaría del país y “gastando dinero” comprando billetes de vuelos que se cancelaban progresivamente.

Sus conversaciones casi diarias con el Consulado español en Manila acababa siempre igual, cuenta Cristina: ¿Que preguntásemos en el aeropuerto si había vuelos, como obviamente ya estábamos haciendo; que intentásemos salir de Puerto Princesa lo antes posible para llegar a Cebú; básicamente cosas que ya sabíamos". Al final la pareja consiguió dos pasajes para el último vuelo que salió este lunes de Puerto Princesa y ya se encuentran en la segunda ciudad más importante de Filipinas, y en el que se encuentra el aeropuerto internacional.

En Cebú, contentos con ese “gran paso”, se encontraron con que se seguían cancelando vuelos, incluido el suyo para mañana miércoles 18 de marzo con destino Madrid. Otro paseo esta mañana hasta el aeropuerto para enterarse de que su compañía ya no vuela más a la capital española y que el 19 de marzo hará el último viaje hasta Barcelona. “Las soluciones se van reduciendo”, asegura Cristina, que ve cómo otras compañías como Qatar Airways cierra sus mostradores del aeropuerto internacional de Cebú. Las soluciones son para “dentro de cinco o seis días, en business, con precios desorbitados y además sin asegurar que los vuelos vayan a salir”, denuncia esta pareja.

A escasas horas de que el aeropuerto de Manila y el de Cebú cierren definitivamente y no ofrezcan vuelos internacionales, se ha establecido un toque de queda a partir de las 20:00 horas en todo el territorio y que prohíbe estar en la calle a partir de esa hora. Los aeropuertos cancelarán toda actividad hasta el próximo 14 de abril, aunque Javier y Cristina lo intentarán con un vuelo a Lyon el próximo 26 de marzo y confiarán en la suerte y en que Europa no cierre el espacio shengen.

“La sensación que tenemos es que estamos abandonados, de que el consulado no esta haciendo nada por nosotros nada mas que darnos información inútil y solo consiguen cabrearnos más”, dice Cristina. Según Javier otros países tienen más suerte: “el consulado belga si les mantiene informados, el argentino va a fletar varios aviones y ofrece dinero, el de Chile igual, el de Portugal ha creado un grupo de whatsapp”. Y además recalca: “Nos sentimos abandonados por el Gobierno español. Sólo queremos que nos pongan un avión y lo pagaremos sin problemas. Al llegar a España haremos cuarentena y lo que nos digan”.

Mientras tanto sólo les queda guardar el toque de queda y seguir intentándolo en el aeropuerto mientras miran de reojo hasta tres grupos de Whatsapp creados por los distintos grupos de españoles atrapados: “Tengo uno de Puerto Princesa que es el primer aeropuerto donde tuvimos que luchar, otro de Cebú que es donde estamos ahora y otro de Filipinas donde nos cuentan cómo va en otras islas”. En total, Javier estima que habrá más de 200 españoles en Filipinas intentando salir del país.

CHats
CHats

Un llamamiento a la desesperada

"Somos un grupo de españoles atrapados en Cebú, Filipinas, donde ya no haya vuelos domésticos, y en 48 horas van a cancelar los vuelos internacionales. Ante esta situación, la única respuesta del consulado ha sido que compremos vuelos para salir del país como podamos, así como pasarnos informaciones desactualizadas e incorrectas, por lo tanto, la realidad con la que nos encontramos es esta:
1.- Que no hay vuelos disponibles para salir del país en 48 horas
2.- Los vuelos que ya habíamos comprado han sido cancelados y nos estamos quedando sin dinero.
3.- Esto no es España y la situación sanitaria no es la misma y puede llegar a ser peligroso
4.- Pedimos solamente que nos repatrien y poder volver a casa y aceptando las medidas que nos impongan"