Yo estuve en una de Indiana Jones

El periodista José Luis Salas recuerda cuando Almería fue testigo en los años ochenta de una película de la mítica saga

Mayo de 1988. Lucasfilm, ¡la misma que viste y calza!, acababa de contratar los servicios de la productora de mi amigo Dominique, un británico al que había ayudado en el rodaje de varios vídeo clips musicales. Por devolver el favorcillo, me dejó un aviso en el contestador (no había móviles): «Vente a Almería si quieres ver cómo se filma la última de Indiana Jones». Chutazo adrenalínico de los gordos y en 10 minutos enrolé en la expedición a otro buen amigo, Nacho Martínez, fanático de «La Guerra de las Galaxias» y del sufrido aventurero.

Un hotel, ubicado entre Aguadulce y Almería, había sido transformado en oficinas donde se trabajaba a marcha martillo las 24 horas, y Dominique estaba hasta la bola. Nos dio el mapa con la localización secreta, el planning de rodaje con los horarios y un remedo de identificación como currantes de producción. «Que no se te escape que eres periodista, que nos cortan los huevos a los tres», avisó por último.

Pasamos un primer control sin mucho problema para llegar a un paraje llamado Rambla Indalecio. «Ojiplático» es decir poco sobre como te quedas cuando en pleno desierto almeriense, doblas un risco y te topas con más de trescientas personas, casi 100 vehículos, entre camiones, autobuses, furgos… y un tanque; porque estaban rodando la escena en la que Indiana a caballo, luchaba contra ese monstruo de acero, cuyo desenlace tenía previsto otro final diferente al que quedó en la película, según pude comprobar en el «storyboard», que como por arte de magía, acabo en mi mochila, je, je.

Harrison Ford bromeaba paciente, pese al infierno que caía del cielo, mientras Steven Spielberg, parecía pausado, muy centrado, aunque eso sí, cualquiera de sus indicaciones se acataba con una rapidez extrema.

De «estrangis» hice mis fotos para el reportaje que ya tenía vendido a un periódico importante, y aprovechamos cada segundo que allí estuvimos.

Al día siguiente Dominique nos advirtió que los de seguridad estaban cabreados como monas, pues el fotógrafo de un periódico local había publicado en portada fotón del rodaje. «Pues si se enteran que también estábamos nosotros, mejor que se metan a monjas», exclamé.

«Indiana Jones y la Última Cruzada» fue un taquillazo al año siguiente en todo el mundo. Muchísimas son las películas que le han trincado el paisaje a este rincón de Andalucía (bien digan que es Arizona o Marte), uno de los mejores platós naturales del mundo, dicho esto por cineastas chicos, medianos y grandes que por aquí han trabajado. Por eso es importante ponerse manos a la obra en cuanto el bicho pase, promocionar, vender las excelencias de la tierra y currar duro para recuperar los rodajes a toda costa, incluso los que se hacen para el Teletienda.