Los españoles, al borde del suspenso en cultura medioambiental

Fundación Endesa publica el Ecobarómetro, una encuesta que saca a relucir algunas de las carencias de los ciudadanos respecto a problemas como la contaminación o el cambio climático. Una de las principales conclusiones es que casi el 60% de los jóvenes siente que la escuela informa poco

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03 de abril de 2017. 17:02h

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Eva Martínez Rull 3/4/2017

El 95,4% de los españoles considera que la conservación del medio ambiente es un problema grave y urgente de resolver. Sin embargo, cuando se enmarcan en el conjunto de problemas de España, dichos problemas no aparecen entre los más importantes a corto plazo. Hoy ni siquiera llega al 1% quienes los mencionan entre los tres principales. A medio o largo plazo (20 años) apenas aparecen entre los principales (8,1 % de menciones), predominando el paro (27,5 %) y las pensiones (14,8 %). Preguntados sobre los componentes de una buena calidad de vida, los españoles consideran que el medio ambiente ocupa un lugar secundario: solo lo considera uno de los dos factores más importantes al respecto un 6,6%, lejos del 65,8% que menciona tener buena salud, el 35,2% que menciona unos ingresos suficientes o el 28,6% que menciona un trabajo satisfactorio. Entre los problemas medioambientales más urgentes de resolver destacan la contaminación en general (32,7 %) y la contaminación atmosférica (17,9 %), seguidas por los incendios forestales (14,2 %) y los relativos a los residuos y el reciclaje (14 %).

Al analizar la cultura medioambiental de los jóvenes se detectan ciertas carencias que se están perpetuando en el sistema educativo. La mayoría de ellos (un 57,7%) se siente poco o nada informado sobre temas medioambientales, una proporción que apenas ha variado en veinte años, a pesar de una mayor presencia de cuestiones medioambientales en la enseñanza y en la discusión pública. Si se analiza lo que ocurre en las escuelas, se ve que el 54% de los jóvenes de 18 a 35 años cree que la cantidad de contenidos dedicados a lo largo de su aprendizaje escolar (hasta los 15/16 años) al medio ambiente y la energía es insuficiente, mientas que a un 30,8% le habría gustado saber más sobre alguno de los temas que los contenidos no se enseñaban. Los jóvenes creen que hay un margen de mejora en la preparación de sus profesores y en el uso de metodologías modernas. Por ejemplo, el uso habitual de internet lo refiere un 11,2%; el uso de proyectos prácticos hechos en grupo o individualmente, un 10,6%; y los proyectos prácticos que implicaban a varias clases, un 2,8%. Si añadimos la categoría de frecuencia «algunas veces», la extensión de esas metodologías sería del 33,2, 39,7 y 17%, respectivamente.

Estas son algunas de las conclusiones del Ecobarómetro, el informe que mide la cultura ecológica española –hecho público recientemente por la Fundación Endesa–, y que persigue un doble objetivo: por un lado, dar continuidad a los estudios que, a escala nacional e internacional, se ocupan de evaluar los factores que facilitan un desarrollo sostenible e integral. Y por otro, conocer hasta qué punto la educación y otros actores sociales intervienen en la implicación ecológica y medioambiental de las personas. El estudio ha sido realizado por dos sociólogos expertos en encuestas de la Fundación Europea Sociedad y Educación: Víctor Pérez-Díaz y Juan Carlos Rodríguez, con los que contactó la entidad. «La idea surgió el año pasado porque la Fundación Endesa quería desarrollar acciones específicas orientadas a la educación medioambiental de los jóvenes, actividad en la que nos centramos desde hace un par de años, momento en el que se redefinen las actividades de nuestro organismo. Para poder diseñar las mejores estrategias y acciones, queríamos detectar los comportamientos, actitudes y conocimientos de los jóvenes en temas de medio ambiente. Es fundamental crear una conciencia medioambiental profundizando en los valores, actitudes y conocimientos que tiene la sociedad española, y en concreto la juventud frente al medioambiente», explica Begoña Muñoz de Verger, directora de Proyectos de Fundación Endesa.

Para su elaboración se realizaron dos encuestas a dos muestras de unos 1.000 individuos, representativas por un lado de la población joven internauta de entre 18 y 35 años y por otro lado, de la población general de entre 18 a 75 años, que en su caso respondieron a la encuesta por teléfono. «No se había realizado ninguna encuesta así de completa desde hace tiempo, concretamente desde 2007. Lo novedoso en el caso de los jóvenes es que se ha querido enfocar en la escuela, en ver la experiencia que destacan los jóvenes del colegio, la preparación que perciben en sus profesores, etc. No es habitual centrarse en los jóvenes y menos en el colegio. Probablemente, es la primera ‘cata’ que se hace en España de estas características y es probable que sea de las pocas que se han hecho en cualquier país. La de público general se refiera más a hábitos y conocimientos y era interesante compararla y actualizar las viejas encuestas», explica Juan Carlos Rodríguez, coautor del informe. Por ejemplo, en esta encuesta, pocos mencionan el cambio climático (6,9 %) como uno de los problemas más urgentes de resolver, a pesar que es visto como un asunto grave. El 83,6% de los encuestados lo ve como una amenaza muy o bastante seria para su forma de vida en 20 años, sin que haya cambiado apreciablemente el porcentaje desde 2007. Algunos conocimientos incluso han empeorado, a pesar de que el 52,2% se siente bastante informado. Y es que el 72,4% considera verdadera la afirmación de que el cambio climático se debe a un agujero en la atmósfera, un porcentaje incluso superior al observado en el año 2000 (59,8 %). «Esos niveles de desconocimiento sitúan a los españoles en la parte baja de la clasificación de los países europeos», explica el estudio.

Educando a los jóvenes

Una de las primeras acciones que se han emprendido tras conocer los resultados de la encuesta es la convocatoria de los primeros premios «Fundación Endesa a la Ecoinnovación Educativa». La dotación de los premios es de 16.000 euros distribuidos en diferentes dotaciones de entre 2.000 a 4.000 euros por categoría que servirán para apoyar a los centros educativos ganadores en las actividades medioambientales a través de la compra de equipamiento e, incluso, a través de una reforma energética que permita al centro pasarse a un modelo responsable de energía. La convocatoria ha sido todo un éxito, puesto que han participado 143 colegios de todas las Comunidades Autónomas. Cada uno de ellos puede presentarse en tres categorías diferentes: «¿Qué es para ti la Naturaleza? Mi solución creativa a un problema medioambiental y ¿Cómo mejorarías tu entorno?». En las dos primeras categorías podían presentarse un mínimo de tres alumnos y un máximo de 30 de ESO, Bachillerato o Ciclos Formativos de Grado Medio con el apoyo de al menos un profesor y atendiendo a diferentes niveles educativos. En la categoría tres sólo se han presentado proyectos integrales que involucran a todo el Centro Educativo.

El fallo final del jurado se publicará el 30 de mayo de 2017, fecha en la que también se informará del día y hora de celebración de la ceremonia de entrega de premios. «Hay una variedad enorme de proyectos, y en general son muy creativos y de altísimo nivel. Los hay desde reciclaje a recuperación paisajística, aunque un tema bastante recurrente es el huerto urbano», puntualiza Muñoz de Verger.

La idea ahora es seguir profundizando a través de acciones que trasladen esa conciencia medioambiental sobre todo a los jóvenes y repetir el estudio periódicamente, de manera que más adelante se pueda comparar y analizar el impacto que tendrán las acciones emprendidas. «Lo que más nos ha sorprendido de los datos es el interés real de los jóvenes por estos temas. Pese a que nos transmiten que hay carencias, su necesidad es real ya que ha habido una respuesta real por parte de los centros, participando en este concurso», explica Muñoz de Verger. «Una de las cosas que se ven más claramente en el Ecobarómetro es lo que cambia y lo que no. Por ejemplo, se ha mejorado mucho en temas de reciclaje, pero no tanto en otros temas como dejar el coche en casas para ir al trabajo en transporte público o la compra de productos ecológicos y la participación en acciones colectivas», concluye Rodríguez.

Poca capacidad de sacrificio

En general, la disposición de los encuestados a hacer sacrificios para preservar el medio ambiente es limitados. Los más frecuentes son el uso de contenedores para los distintos tipos de residuos domésticos (un 87,6% la lleva a cabo habitualmente), el uso de bombillas de bajo consumo (85,3%). En un segundo nivel están el uso del transporte público en los trayectos cotidianos (34,3%) y la compra de productos ecológicos (27,8%). Las menos frecuentes son el dejar de utilizar el vehículo propio por razones medioambientales (17%) y la participación en acciones a favor del medio ambiente (9,6%).

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