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«Las ‘moscas volantes’ pueden ser síntoma de un desgarramiento de la retina»

Dr. Nabil Kamel Ragai / Jefe del Servicio de Oftalmología del Hospital Quirónsalud San José de Madrid

  • Dr. Nabil Kamel Ragai
    Dr. Nabil Kamel Ragai / Alberto R. Roldán

Tiempo de lectura 4 min.

16 de abril de 2018. 18:02h

Comentada
Eva S. Corada Madrid. 16/4/2018

1- ¿Qué son las «moscas volantes»?

Las moscas volantes son opacidades del vítreo que, cuando pasan por el eje visual, las vemos pasar como si fuesen moscas. Las notamos más sobre todo cuando hay mucha luz o sobre superficies blancas (por ejemplo, leyendo).

2- ¿Por qué se producen?

Se producen frecuentemente por desprendimiento del vítreo posterior (DVP), una sustancia gelatinosa entre el cristalino y la retina, como si el vítreo al despegarse de la pared trajese un poquito de cal. Cuando se desprende el vítreo de la pupila pierde su transparencia y su forma semilíquida y es entonces cuando las fibras de colágeno presentes en el mismo se colapsan y se agrupan, creando una mosca volante en forma de un anillo (anillo de Weis) que puede llegar a resultar muy molesta.

3- ¿Es frecuente que aparezcan? y, ¿por qué lo hacen?

Sí, son frecuentes con la edad debido a que los tejidos tienden a degenerarse, y también son más frecuentes en las personas que padecen miopía.

4- ¿Existen diferentes tipos o siempre se produce de la misma manera?

Existen diferentes formas y tamaños, e incluso pueden aparecer como una especie de cortina o telaraña. De hecho, en un estado avanzado puede ocurrir que el humor vítreo se separe por entero de la retina, produciendo de esta forma un desprendimiento de vítreo posterior, lo que ocasiona un aumento de las moscas volantes o miodesopsias tanto en número como en tamaño.

5- A parte de que resultan incómodas, ¿provocan algún efecto negativo sobre la visión?

En principio, no. Una vez que hemos evaluado la periferia de retina y no hay lesiones, entonces no tienen ningún significado patológico. En algunos casos pueden ser un síntoma de un desgarramiento de la retina, en cuyo caso sí que tendríamos un problema más serio. Si de pronto sí notamos un aumento repentino y notable en el tamaño, en la cantidad de las moscas volantes o una repentina aparición de destellos de luz o centelleos, sí que es recomendable acudir al oftalmólogo para que nos haga una revisión y descarte patologías que pudieran comprometer nuestra visión.

6- Y ¿se pueden tratar?

Sí, actualmente hay un láser YAG específicamente para esta patología. Se trata de un tratamiento no invasivo, ambulatorio e indoloro que pone fin al impedimento en la visión que causan las «moscas volantes».

7- ¿En qué casos estaría indicado?

Especialmente cuando son grandes, dificultando la visión y/o la lectura. De la aplicación de este láser se pueden beneficiar quienes hayan experimentado un desprendimiento de vítreo posterior o quienes presenten opacidades de un tamaño considerable con bordes suavizados y alejados de la retina y el cristalino. En el caso de pacientes menores de 45 años, con opacidades vítreas microscópicas a menos de dos milímetros de la retina, no lo recomendamos.

8- ¿Se requiere de algún tipo de preparación por parte del paciente?

No, sólo se necesita dilatar la pupila y realizar un estudio oftalmológico previo.

9- ¿Cómo se trataban antes del uso del láser?

Habitualmente con medicación poco efectiva y, en casos muy concretos, mediante vitrectomía 25G, cirugía invasiva no exenta de riesgos, como infección intraocular, sangrado postoperatorio, que puede ocurrir en casos de vasculopatías diabéticas, desprendimiento de retina o aumento de la presión ocular o catarata, especialmente en pacientes que tienen edad avanzada.

10- ¿Está contraindicado este tratamiento en algún caso?

Únicamente cuando hay patología periférica retiniana, en hipertensión ocular que provoquen daños en el nervio óptico, y en moscas volantes situadas a menos de 200 micras de la retina o del cristalino.

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