Los leoneses invocan a San Froilán para hacer frente a la pandemia

La tradicional festividad por el patrono de León se reduce únicamente a una Misa en la catedral y con aforo limitado

Los leoneses, que esta medianoche estarán confinados durante catorce días por orden de la Junta al superar la tasa de 500 contagios de covid por cada 100.000 habitantes, contar con al menos un 10 por ciento de PCR positivas y más del 35 por ciento de las camas UCI ocupadas en la Comunidad, han pedido este lunes a San Froilán, que interceda por ellos para hacer frente a esta pandemia que parece no tener fin y conseguir salir de ella lo más pronto posible.

En una deslucida Catedral ya que la seguridad obligaba también a reducir el aforo, y con temperaturas frescas en el exterior, los leoneses han honrado a su patrón principal únicamente con una misa presidida por su pastor, Julián López, en la seo leonesa en lugar de la que tradicionalmente se celebra en horario vespertino. La tradicional romería que acerca cada año a miles de personas a la Basílica de La Virgen del Camino para asistir a la solemne celebración del santo lucense fue suspendida por la pandemia y la festividad más tradicional de los leoneses quedó este año reducida a un fresco y soleado lunes de otoño.

Ni flores, ni pendones, ni carros engalanados, ni el triple toque a la nariz del patrón como manda la costumbre, ni las típicas avellanas acompañadas de otros productos de la tierra. El coronavirus obligó a las instituciones implicadas a tomar de la decisión de desconvocar la multitudinaria cita religiosa y lúdica en una jornada que concluirá con el inicio de las restricciones impuestas por la Junta tras el crecimiento de los contagios en la capital.

Durante su homilía, el obispo de León hacía una invocación a San Froilán para pedir la intercesión “de la Santísima Virgen del Camino y San Froilán, nuestros celestiales patronos, para que nos sostengan en Dios los bienes que pedimos para el pueblo leonés, para los responsables de vida pública y de todas las instituciones, y especialmente confiamos a la intercesión del santo nuestra Iglesia diocesana, nuestras instituciones eclesiales, y nuestro presbiterio y nuestros seminarios”.

Y en esa invocación, además, Monseñor López Martín remarcaba la importancia de la ofrenda de la celebración eucarística en medio de la “situación de esta peligrosa pandemia que está afectando de manera preocupante a nuestra capital y a su entorno” con la petición expresa y la llamada a la “confianza en el Señor para que esta situación provocada por la alerta sanitaria cambie pronto y que no deje secuelas que tengamos que lamentar posteriormente”.

El patrono principal de la Diócesis de León nació en los arrabales de Lugo en el año 833 y a los 18 años dejó la casa de sus padres para emprender vida de ermitaño, inicialmente en el Bierzo y más adelante en las montañas leonesas del Curueño. Impulsó el desarrollo de la vida monástica con iniciativas como la fundación en tierras zamoranas de los Monasterio de Tábara y Moreruela de Tábara, donde desempeñó el oficio de abad.

En el año 900, vacante la sede episcopal legionense, el pueblo de León pidió al Rey Alfonso III que le concediese por obispo al abad Froilán y en el día de Pentecostés de ese año 900 Froilán fue ordenado. En 905, tras un fecundo lustro de ejercicio episcopal, con dedicación especial a la reforma de los sacerdotes, monjas y seglares, falleció y fue enterrado en la catedral y en 916 sus reliquias, por orden del Rey Ordoño II, fueron trasladas a la nueva seo (parte de ellas descasan a día de hoy bajo el altar mayor del primer templo diocesano).