Naturaleza

El sabinar más extenso y mejor conservado del planeta junto al lugar donde se gestó el castellano

En este espectacular enclave natural de Castilla y León con mucha historia y patrimonio hay algunas sabinas que superan los 2.000 años

Parque Natural Sabinares del Arlanza-Yecla
Parque Natural Sabinares del Arlanza-YeclaPatrimonio ArlanzaLa Razón

Castilla y León es una de las regiones más extensas de Europa y, además, con mayor riqueza natural y una extraordinaria diversidad biológica y paisajística a lo largo de sus más de 94.000 kilómetros cuadrados. La Comunidad dispone de una red natural compuesta por 33 espacios naturales protegidos que destacan por sus valores ecológicos, geológicos y paisajísticos, y suman 820.000 hectáreas declaradas. Entre ellos hay dos parques nacionales, otros tantos regionales, catorce parques naturales, cinco reservas naturales, ocho monumentos naturales y dos paisajes protegidos.

En estas líneas de LA RAZÓN y con la llegada del fin de semana queremos proponer uno de estos espacios naturales de obligada visita para los amantes de la naturaleza, por cuanto conjuga a la vez, naturaleza, patrimonio, religión e incluso cine, sin olvidar la rica y amplia gastronomía existente en esta zona elegida.

Este lugar se encuentra en la provincia de Burgos y puede presumir y, de hecho lo hace, de poder contar con el más extenso y mejor sabinar de todo el planeta: el Parque Natural de los Sabinares del Arlanza, donde algunas de las sabinas existentes en esta zona supera los 2.000 años. Un enclave espectacular en medio del Arlanza, las Peñas de Cervera, el Cañón del Mataviejas, la Meseta de Carazo, el Monte Gayubar y la Sierra de las Mamblas.

Con una superficie de 39.173 hectáreas, se trata del último espacio natural protegido declarado en Castilla y León y constituye uno de los ámbitos territoriales donde las masas de sabina ('Juniperus thurifera') –conocida localmente como enebro, especie designada de interés prioritario en la Unión Europea– alcanzan mayor extensión y relevancia mundial.

 

Aparte de estos sabinares, los más extensos y mejor conservados de todo el planeta, este espacio natural alberga también otras especies como encinas, quejigos y rebollos. Los principales recursos naturales de la zona son la geomorfología (los cañones y escarpes calizos), la vegetación mencionada anteriormente y la fauna (con especial hincapié en las colonias de buitre leonado), que forman un paisaje íntimamente relacionado. Junto a ellas no se pueden olvidar dos centros culturales de primer orden, ya que en ellos se gestó Castilla y el castellano: Covarrubias y Santo Domingo de Silos.

Además, enclavado en este lugar, se encuentra una profunda y estrecha garganta excavada en los espesos bancos de caliza que se puede recorrer de manera fácil por una serie de paralelas que caracterizan el relieve de las Peñas de Cervera. Un enclave espectacular y gusta mucho a las familias y niños: el desfiladero de la Yecla, donde se puede disfrutar de la presencia de numerosas aves rapaces sobrevolando el cielo, como por ejemplo el buitre común, alimoche, águila real, águila perdicera, búho real, rabilargo o la chova piquirroja.

También es territorio de mamíferos catalogados de interés especial como el desmán de los Pirineos y el gato montés, junto a otras especies más comunes como la liebre, conejo, zorro, jabalí y corzo que habitan esta zona con abundantes ejemplares en un paisaje que, además, ofrece pequeñas y numerosas caídas de agua, y su sonido, ante el silencio de la zona, invita al relax más absoluto.

El Arlanza, además, es el río mitológico por excelencia de Castilla que riega esta zona, ya que en sus aguas se reflejaron los rostros legendarios de sus héroes fundadores. Y muy cerca, formando un triángulo irrepetible se localizan tres joyas patrimoniales de categoría universal: las ruinas del monasterio de Arlanza, la villa de Covarrubias y el claustro románico de Santo Domingo de Silos.

Desfiladero de La Yecla
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Desfiladero de la Yecla

Recientemente, el Gobierno regional ha llevado a cabo una serie de inversiones para dinamizar la zona. Entre ellas, se encuentra la creación de la Casa del Parque y Centro de recepción de visitantes y mejoras en la red de sendas del Espacio Natural burgalés, así como todo lo desarrollado y ya finalizado en el Desfiladero de la Yecla, una infraestructura natural de 2,3 kilómetros, y uno de los grandes atractivos del nuevo Parque Natural.

De hecho, se han desarrollado nuevos tramos de pasarelas y se ha construido un puente que las enlaza con el camino natural. Este puente tiene 20 metros de longitud, se ubica al final del actual recorrido y conecta con el inicio del camino natural y la nueva pasarela metálica, de 155 metros de largo, que transcurre por el conocido como desfiladero de San Miguel.

El recorrido es de carácter lineal y tiene una longitud de 3,5 kilómetros desde el desfiladero hasta Santo Domingo de Silos, de los que unos 60 metros transcurren paralelos a la carretera, en las que se han instalado unas biondas de protección. Esta solución se aplicó con el objetivo de salvar la dificultad de esta parte que lleva al senderista hasta las nuevas pasarela

Rutas

Este parque natural ofrece numerosas rutas a pie y para los ciclistas, por lo que se ha convertido en destino de referencia para los amantes de esta modalidad deportiva. Y en breve, además, se pondrá en marcha una red de hasta once rutas para BTT a lo largo de 371 kilómetros dentro de este espacio protegido, entre las que destaca la conocida como Gran Sabinar, de 146 kilómetros, circular, y que transita por todos los municipios del parque.

Hay otras más fáciles y dirigidas a familias y niños como la ruta que une Hortigüela con el Monasterio de San Pedro de Arlanza o la denominada El bueno, el feo y el malo, que llega hasta el cementerio de Sad Hill donde se rodó la escena final de este clásico del Spaguetti Western con Clint Eastwood como protagonista.

Otras rutas accesibles y de dificultad media es de la de la Peña Carazo, o las de las Peñas de Cervera mientras que la más complicada es la que asciende a la Peña Águila, en Mamolar y la segunda más extensa, con 52 kilómetros; y las Hoces del Arlanza, de 32.