El PP se desmarca del frente constitucionalista de Ciudadanos

Los populares descartan por ahora el acuerdo: «Es complicado». Lo fían a la posibilidad de tender puentes con Cs a nivel nacional

Debate extraordinario del Parlamento catalán sobre el rey Juan Carlos
El diputado y portavoz del PPC, Alejandro Fernández, durante su intervención en el pleno extraordinario del Parlamento de Cataluña, solicitado por el presidente de la Generalitat, Quim Torra, para abordar la decisión del rey Juan Carlos de trasladarse fuera de España. EFE/Enric FontcubertaEnric FontcubertaEFE

Inés Arrimadas, la presidenta de Ciudadanos, ha vuelto al “tajo” tras su baja maternal. Y lo ha hecho tomando decisiones que no podían esperar. Las elecciones catalanas todavía no están convocadas y era necesario un movimiento ante las catastróficas encuestas. La caída de Ciudadanos parecía imparable con Lorena Roldán al frente, y la hipotética alianza con el PP se convertía con ella a la cabeza en un imposible. En esta tesitura, Arrimadas maniobró y cambió de candidato. Defenestró a Roldán y puso a su hombre de confianza en Catalunya, Carlos Carrizosa.

Lorena Roldán dio ayer la cara intentando sobreponerse a su obligado paso al lado en Catalunya, aunque sigue siendo portavoz en el Senado y de la ejecutiva nacional. La ya excandidata afirmó en una entrevista en Más de Uno de Onda Cero que su “renuncia” era “una decisión meditada y tomada en equipo”. Una explicación como mínimo dudosa si se tiene en cuenta que es un secreto a voces que sus relaciones con Carlos Carrizosa eran malas y en palabras de un dirigente del partido “manifiestamente mejorables”. No había comunicación entre ambos líderes del partido y el cambio es visto así por un diputado naranja “con todo respeto por Lorena, estoy seguro que con Carrizosa al frente nos irá mejor”. Otro dirigente de Ciudadanos es más caustico “ha pasado lo que parece”, y lo que parece es salvar a Ciudadanos de un declive electoral que todas las encuestas apuntan a la pérdida de más de la mitad de sus actuales diputados.

Estas palabras son la constatación de que con Roldán las expectativas electorales en Catalunya estaban muy mermadas. Ahora con el cambio de candidato el objetivo de Ciudadanos es “intentar una coalición constitucionalista en las urnas” porque es “un deber moral unir al constitucionalismo. Cada voto perdido es una oportunidad al independentismo”, afirmó ayer portavoz de Ciudadanos. Roldán fue catapultada por Albert Rivera. Ganó unas primarias pero los cambios en los últimos meses la han dejado chamuscada porque como líder “recitaba el argumentario, no lo expresaba, no llegaba a los ciudadanos”, opina un experto en comunicación política. Nunca fue de la confianza de Arrimadas y con todo este escenario, la líder del partido ha colocado al frente a uno de sus hombres, Carlos Carrizosa.

Esta unidad constitucionalista se antoja difícil. Los socialistas de Miquel Iceta no quieren saber nada de este frente y en el PP las expectativas son escasas. Aunque los populares se desmarcan de la defenestración de Roldán “jamás pedimos la cabeza de Lorena, ni ellos nos la ofrecieron. Son ajustes de cuentas entre ellos”, apuntan fuentes del PP catalán, lo cierto es que Roldán era un impedimento para el acuerdo. El cambio, sin embargo, no mejora la situación. Los populares cierran la posibilidad de un entendimiento a Lleida i Girona para evitar que los votos de ambas formaciones se traduzcan en la ausencia de representación parlamentaria, pero incluso en estas provincias “en el partido aquí nadie quiero eso”, apuntan representantes cualificados del Partido Popular.

A pesar de estas primeras impresiones, Carlos Carrizosa tiene un cierto margen de maniobra, pero no depende del todo de él. Depende de Arrimadas. Así lo expresan dirigentes populares catalanes “el acuerdo es complicado, pero otra cosa es que la voluntad de tender puentes con Ciudadanos a nivel nacional nos lleve a buscar alguna forma de colaboración”. Una fórmula de colaboración que depende de otro elemento no menos importante “de la aproximación de Arrimadas a Sánchez”. Dicho de otra forma, si la alianza de Ciudadanos y PSOE se consolida, el acuerdo en Catalunya morirá antes de nacer. Y un elemento añadido, en el PP catalán cunde una sensación “subirse al carro con Carrizosa y compañía, apetecer, apetecer no apetece nada”, sentencia un alto dirigente del Partido Popular.

La sustitución de Roldán por Carrizosa ha sido por sorpresa, pero no ha sido una sorpresa. Este verano los líderes de los partidos políticos pasaron por TV3 a someterse al interrogatorio, que no entrevista, del director de la televisión pública, Vicens Sanchís. Ciudadanos designó a Carrizosa como su interlocutor. Roldán hizo mutis por el foro, en una clara señal que el relevo se estaba preparando.

Las elecciones catalanas se están retrasando porque parece que Puigdemont ha impuesto el freno a Torra. No parece que sean en octubre como deseaba el actual inquilino del Palau. Desde Junts per Catalunya se apuesta por acentuar el enfrentamiento con el Estado tras la previsible ratificación de sentencia del Supremo por desobediencia a Torra, con el principal objetivo de erosionar a ERC presentándola como bisoña y sumisa al Estado Español. En cierta manera, la bronca interna del independentismo se ha mostrada como aliada de Ciudadanos, a los que da un cierto margen de tiempo para intentar recomponer su situación con un nuevo candidato y ante un escenario que pueda volver a activar a un electorado que está más desmovilizado que el independentista, que lo estará todavía más tras el siempre movilizador 11 de setembre y las fechas “históricas” de octubre.

Carrizosa no tiene ante sí un panorama fácil. El partido pasa por sus peores momentos, los cambios en puertas de elecciones no comportan necesariamente buenos presagios y sus posibles socios le dan la espalda a la espera de pescar en el huérfano electorado de los naranjas. Su frente constitucionalista tiene pocos visos de prosperar y muchos lo ven como “un intento a la desesperada para evitar la hecatombe”.