«Hablar dos o más idiomas es un factor de protección ante el Alzheimer»

Es una de las principales conclusiones del estudio liderado por el psicólogo clínico y neuropsicólogo del Hospital del Mar, Josep Deví

En su lugar de trabajo, el psicólogo clínico Josep Deví
En su lugar de trabajo, el psicólogo clínico Josep DevíLa Razón

Un estudio, liderado por el doctor Josep Devi y publicado en la Revista de Neurología, pone de relieve que hablar dos o más lenguas sería un probable factor de protección ante la enfermedad de Alzheimer, ya que podría prevenir o frenar su aparición .

-¿En qué ha consistido el estudio? ¿Cómo se ha llevado a cabo?

-El objetivo principal era una revisión sistemática de artículos publicados para saber si el hecho de hablar dos idiomas es un factor de protección ante el Alzheimer. Así, se realizó una búsqueda sistemática de bibliografía sobre el tema a nivel internacional para hacer un cribado de artículos y ver si realmente es o no un factor de protección. Para esa selección de artículos se utilizó una metodología muy exhaustiva para finalmente elegir 10 artículos que analizamos y contrastamos. El resultado fue que de los diez, siete iban en la dirección de la hipótesis de nuestro objetivo principal de investigación, dos lo hacían de forma parcial y uno no confirmaba esa relación entre el bilingüismo y el Alzheimer. De los dos estudios que concluían que el bilingüismo es un factor de protección pero solo de forma parcial, uno se refería a que solo lo es cuando se hablan tres o más idiomas, y el otro a que solo lo es en un subgrupo con nivel educativo más bajo.

- ¿Cómo se explica esta relación entre plurilingüismo y el retraso del deterioro cognitivo asociado al Alzheimer?

–En Alzheimer hay un concepto que es el de la resiliencia, que usamos para referirnos a la capacidad del individuo de permanecer relativamente normal a nivel cognitivo o que las manifestaciones clínicas no sean tan evidentes como cabría esperar en relación a lo que está pasando en el cerebro. También hablamos de la reserva cognitiva, que es la capacidad mental de nuestro organismo de tolerar el deterioro cerebral, de manera que cuanto mayor sea, más ayudará a compensar los efectos en la eficiencia de nuestras capacidades cognitivas. La reserva cognitiva se puede atribuir a experiencia de tipo intelectual, como la educación una profesión de tipo intelectual o el aprendizaje de idiomas, y es la resiliencia o capacidad de adaptación lo que contribuye a aumentar esa reserva cognitiva. Así pues, una mejor reserva cognitiva es un factor de protección de cara a cuando aparezca ese deterioro cognitivo, ya que ataja la aparición y facilita que se manifieste en menor medida.

–¿En cuánto está cuantificado ese retraso?

-Observando todos estos estudios de revisión, vimos que el retraso en el diagnóstico y aparición de sintomatología asociada al Alzheimer es de entre 4,5 y 7 años entre las personas bilingües con respecto a los monolingües y cuando aparece deterioro cognitivo, las manifestaciones clínicas son menos importantes. Aunque haya lesiones importantes, en estas personas bilingües hay una compensación de funciones de otras partes del cerebro. Vendría a ser algo así como decir: «No parece estar tan mal como está».

-¿Existe una mayor protección cuantas más lenguas habla una persona?

-El bilingüismo contribuye a la reserva cognitiva. Hay estudios que han valorado si hay diferencias en función de las lenguas que se utilizan y parece que podría haberlas según que idiomas habla el individuo. Por ejemplo, hablar castellano y chino, que son dos idiomas muy diferentes, implica usar zonas del cerebro diferentes, pero hablar castellano y catalán, que son similares, requiere un mayor esfuerzo para distinguirlas y diferenciarlas, por lo que ello conlleva una mejora cognitiva. Cuanto más se parecen las dos lenguas, mayor es la mejoría cognitiva. En cuanto a si existe una mayor protección cuantos más idiomas se hablan, no existe evidencia pero se supone que sí, que el beneficio es mayor. Lo que sí está estudiado es que cuando una persona domina dos idiomas, es más fácil aprender un tercero, porque el cerebro está más entrenado para ello, y que tenemos más facilidad para aprender una lengua cuando somos niños o adolescentes que en la edad adulta.

-Así, ¿el aprender una lengua podría ser una herramienta terapéutica para combatir el deterioro cognitivo de una persona con Alzheimer incipiente?

– Cuando una persona ya ha empezado con el deterioro pero sin llegar a la demencia y su capacidad de aprendizaje aún le permite integrar información nueva, podría aprender un nuevo idioma al principio pero sería complicado. La idea es que la persona ya fuera bilingüe antes de empezar el deterioro porque enseñar una nueva lengua como herramienta terapéutica cuando éste ya se ha iniciado no es una buena herramienta para frenarlo.