Delegación de seis ministros para la Mesa de Diálogo

Pedro Sánchez no decidirá hasta el último momento si acude a la negociación

Hasta el último momento ha mantenido el Gobierno la incógnita sobre quién va a componer la delegación en la mesa de diálogo, que está previsto que se reactive el jueves. Tal y como adelantó este diario, el equipo negociador estará integrado por cuatro ministros del PSOE y dos de Podemos: estarán el ministro de la Presidencia, Félix Bolaños; la ministra de Política Territorial, Isabel Rodríguez; el ministro de Cultura y Deporte, Miquel Iceta; la ministra de Transportes, Raquel Sánchez; la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz; y el ministro de Universidades, Manuel Castells. Ahora queda por despejar el misterio de la presencia de Pedro Sánchez, que todavía sigue sin confirmar y tiene previsto apurar al máximo los plazos para evitar el desgaste de la oposición.

En la presidencia de la Generalitat cuentan con la presencia del presidente del Gobierno y, de hecho, es una exigencia de Pere Aragonès. Esquerra es consciente de la necesidad de que esté Sánchez para darle vuelo a una mesa de diálogo que ha recibido muchos ataques y desprecio por parte del resto del independentismo (tanto JxCat como la CUP), pero el líder del ejecutivo español marca sus tiempos para evitar más erosión.

La presencia o no de Sánchez está condicionando prácticamente todo. Tanto es así que JxCat está aprovechando también esta incertidumbre para seguir desgastando la mesa de diálogo, que se creó tras el pacto entre PSOE y Esquerra para investir a Sánchez en enero de 2020. Los posconvergentes han condicionado la composición de sus miembros en la reunión de esta semana a la presencia del presidente del Gobierno y, de hecho, entre los escenarios que se contemplan en el partido de Carles Puigdemont está acudir a la reunión con figuras que no forman parte del Govern (Jordi Sánchez, secretario general, es una opción), una forma de alimentar todavía más el desprecio hacia la Mesa y erosionar a Esquerra.

En todo caso, JxCat abordará los nombres en la Ejecutiva de la mañana de este lunes. Cabe subrayar que Aragonès ha exigido siempre que los componentes de la Mesa sean miembros de los gobiernos de cada Administración para dotarla de mayor solemnidad y, por ello, también salió rápido a desterrar cualquier posibilidad de que participara el propio Oriol Junqueras.

JxCat nunca ha confiado en este foro y, durante este verano, se ha lanzado a la carga con ataques y permanentes muestras de escepticismo. En las últimas semanas, de hecho, ha llegado a desmarcarse del plazo de dos años que habían pactado Esquerra y la CUP para evaluar los resultados de la Mesa de Diálogo. En este sentido, los posconvergentes no garantizan acudir a la siguiente reunión en función de cómo se desarrolle la primera, que tiene que servir para sentar las bases de la negociación.

La reunión de la mesa llega tras la manifestación de la Diada, que concentró a medio millón de personas menos que hace dos años (según datos de la Guardia Urbana). De puertas afuera, tampoco ha conseguido impresionar como en ocasiones anteriores, pero sí ha tenido un importante efecto de puertas adentro, ya que ha logrado una importante inyección de moral entre el separatismo, que se ha visto así mismo todavía vivo tras tantas frustraciones y decepciones acumuladas por las promesas incumplidas de los líderes políticos. La manifestación se convirtió también en un serio aviso a Pere Aragonès y su apuesta por la mesa de diálogo, ya que recibió duros abucheos durante la jornada.

La estrategia negociadora de la Generalitat pasa por partir de cuestiones accesibles para ambas partes como, por ejemplo, el informe del Consejo de Europa que pedía la reforma del delito de sedición en el Código Penal, algo que allanaría el regreso de Carles Puigdemont y el resto de exconsellers y políticos independentistas huidos de la Justicia.