Día Mundial

“Esperamos que en pocos años empiecen a salir fármacos con un efecto neuroprotector para combatir la Esclerosis Múltiple”

Se ha avanzado mucho en prevención de la enfermedad, se ha mejorado el diagnóstico precoz y ya existen terapias antiinflamatorias que mejoran el pronóstico, pero no se ha logrado diseñar aún un tratamiento eficaz para hacer frente a la neurodegeneración asociada a esta enfermedad

Escaner cerebro. esclerosis múltiple
Escaner cerebro. esclerosis múltipleDreamstimeDreamstime

El lunes 30 de mayo se celebra el Día Mundial de la Esclerosis Múltiple, una enfermedad neurodegenerativa que afecta a más de 2,8 millones de personas en todo el mundo y a unas 50 mil en España, donde cada año se diagnostican 2 mil nuevos casos, el 70% de los cuales se producen entre personas de 20 a 40 años de edad. Y si se comparan estos datos con los registrados en 2013, se pone de manifiesto que en algo menos de una década ha aumentado en más de medio millón el número de personas que padecen esclerosis múltiple, lo que se traduce en un incremento del 22%.

Ésta es una patología que, pese a que afecta a varios aspectos de la vida de los pacientes y cursa con múltiples síntomas, tiene un especial impacto sobre las funciones cognitivas y la discapacidad física. A día de hoy no existe ningún tratamiento para curar la Esclerosis Múltiple, de manera que es clave la prevención, el diagnóstico precoz y el acceso a terapias que puedan garantizar una mejor calidad de vida al paciente y frenen o ralenticen la progresión de la enfermedad.

En este sentido, el doctor Xavier Montalbán, jefe de neurología y director del Centro de Esclerosis Múltiple de Campus Vall d’Hebron, apunta que “a nivel de prevención se ha dado un gran paso porque por primera ves se ha abierto la puerta a que existan unidades de prevención dentro de la Unidades de Esclerosis Múltiple dirigidas a familiares de pacientes”. “Sabemos que el tabaquismo, un déficit de vitamina D, la obesidad en la edad infantil... son factores de riesgo para desarrollar y agravar la evolución de esta enfermedad, que tiene un cierto componente genético, de manera que es importante educar al paciente y sus familiares para evitar exponerse a estos factores”. “Cuando una persona que corre riesgo de desarrollar la enfermedad porque uno de sus familiares ya ha sido diagnosticado, el tomar suplementos de vitamina D, no fumar y evitar el sobrepeso son medidas de las más eficaces para no desarrollarla”, añade.

En cuanto, al diagnóstico, a través del estudio prospectivo de las cohortes de pacientes que los investigadores han seguido desde el primer episodio sugestivo de la enfermedad durante años, a día de hoy se sabe que “un paciente que tiene un episodio más o menos característico y que en una resonancia magnética encontramos lesiones más o menos características, tiene una esclerosis múltiple y eso ahora lo podemos saber al cabo de 24 horas de empezar el primer síntoma, cuando antes podíamos tardar años en hacer un diagnóstico de seguridad”. “Eso ha cambiado de una forma radical y diagnosticar antes supone poder empezar a tratar antes, lo cual mejor el pronóstico”, explica el doctor.

Y una vez diagnosticada la enfermedad, si bien es cierto que no existe una terapia eficaz para curarla, tal y como apunta el doctor Montalbán, “estamos en una etapa muy buena en lo que se refiere al tratamiento del fenómeno inflamatorio de la enfermedad”. “Tenemos cada vez más fármacos y hay tres más a punto de salir al mercado, los cuales son de muy alta eficacia antiinflamatoria y nos permiten personalizar el tratamiento en prácticamente la mayoría de pacientes. Ello facilita el suprimir casi por completo los brotes de la enfermedad y, cuando hacemos resonancias magnéticas para ver cómo evoluciona y cómo va el tratamiento, gracias a estos fármacos aparecen pocas nuevas imágenes de resonancia, es decir que no se observan lesiones inflamadas en la resonancia magnética ”. Al respecto cabe señalar que “al no producirse brotes y no haber inflamación hay menos neurodegeneración, porque menos neuronas mueren”

Así pues, a día de hoy, la Esclerosis Múltiple se diagnostica rápidamente, lo cual permite iniciar un tratamiento de forma precoz, mejorando así el pronóstico de la enfermedad a largo plazo; asimismo, también hay capacidad para intentar prevenirla, sobre todo en familiares de personas afectadas por la misma, y en cuanto a lo que se refiere a los pacientes, es posible disminuir o casi suprimir el fenómeno inflamatorio, lo que se traduce en la desaparición o disminución de brotes y lesiones en la resonancia, pero, sin embargo, “queda un agujero grande para llenar y ese es el de la neurodegeneración”.

Sin capacidad de proteger o regenerar

“En este ámbito somos bastante ineficaces y no disponemos de ningún fármaco actualmente que claramente sea neurorregenerador o neuroprotector”, comenta el doctor Montalbán, quien al respecto apunta, sin embargo, que “afortunadamente hay muchos ensayos clínicos en fármacos neuroprotectores en marcha y esperamos que en pocos años empiecen a salir moléculas con un efecto neuroprotector demostrado”.

“Son fármacos que, por ejemplo, prevendrían la muerte celular y mejorarían la supervivencia de las células del sistema nervioso central, aunque la neurorregeneración va a ser mucho más complicada”, comenta Montalbán, razón por lo cual “el esfuerzo se centra mucho más ahora en la prevención de la neurodegeneración y en la neuroprotección y, a medida que esto sucede, los mecanismos fisiológicos de regeneración que existen, sobre todo en las personas más jóvenes, pueden empezar a actuar”.

En este sentido, es importante tener en cuenta que “al final, el mecanismo último de muerte celular es muy parecido en una enfermedad de Parkinson o en una enfermedad de Alzheimer, una ELA o la Esclerosisis Múltiple, aunque los mecanismo hasta llegar ahí pueden ser bastante variados, de manera que los fármacos que son neuroprotectores en una de estas enfermedades neurodegenerativas del sistema nervioso probablemente lo serán en todas ellas”.

Además, recientemente se ha abierto una nueva vía de investigación tras darse a conocer los resultados de un estudio que señala que el 97% de las personas que tienen Esclerosis Múltiple se han infectado por el virus Epstein-Barr causante de la mononucleosis. “Sabemos que para tener Esclerosis Múltiple te has de haber infectado con el virus y, aunque el 96% de la población se ha infectado, solo un pequeño porcentaje desarrollará esta enfermedad, porque es condición sine qua non haberse infectado, pero además es necesario tener también una predisposición genética, quizá se requieran factores ambientales como el tabaquismo o la falta de vitamina D para tener Esclerosis Múltiple”, comenta Montalbán para a continuación especular acerca de los potenciales avances que podría suponer el resultado de dicha investigación al señalar que “si fuéramos capaces de desarrollar una vacuna efectiva para el virus de Epstein-Barr y ésta se aplicase en niños antes de que se infectasen por primera vez, quizá podríamos ser capaces de prevenir la enfermedad”. En cualquier caso, “esto nos ofrece una ventana de investigación clarísima”

En definitiva, tal y como indica el doctor a modo de conclusión, en lo referente a la Esclerosis Múltiple, “diagnosticamos fácil y rápido, el tratamiento precoz es fundamental, tenemos unos fármacos antiinflamatorios muy potentes y se está haciendo una intensísima labor investigadora para la neurodegeneración, gracias a la cual esperamos poder empezar a ver los resultados en los próximo años”