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Alimentación

Gran parte de los alimentos que comes son predigeridos

De acuerdo con la Asociación Europea de la Industria del Almidón, muchos de los alimentos a base de cereales más procesados se preparan de una manera bastante similar a como una mamá pájaro mastica la comida de sus crías.

La bollería es uno de los ejemplos de alimentos ultraprocesados
La bollería es uno de los ejemplos de alimentos ultraprocesados.larazonfreemarker.core.DefaultToExpression$EmptyStringAndSequenceAndHash@1012e55c

Ya ha sido demostrado por la ciencia y por decenas de estudios que los alimentos procesados no son saludables y producen importantes perjuicios para nuestra salud. Y aun así siguen formando parte de nuestra dieta. Pero lo que ahora se ha descubierto es que una gran cantidad de los alimentos ultraprocesados que consumimos se crearon mediante un proceso que puede describirse como "predigestión", lo que los hace menos saciantes y más adictivos.

Muchos de los alimentos a base de cereales más procesados que comemos (léase panecillos para hamburguesas, masas de pizza o patatas fritas), se prepararon de una manera bastante similar a como una mamá pájaro mastica previamente la comida de su cría antes de alimentarlo. Esa es una de las conclusiones de la Asociación Europea de la Industria del Almidón.

"La mayor parte de lo que se extrae es suspensión de almidón, una mezcla lechosa de almidón y agua, pero también hemos extraído proteínas y fibras – señala el vídeo -. Aproximadamente la mitad de la suspensión de almidón se destina a producir azúcares a base de almidón y otros derivados. Estos se crean mediante hidrólisis, un proceso similar a la digestión humana".

Aunque las suspensiones de almidón no son nada inusuales en el mundo de las artes culinarias, lo que hace que sean diferentes es que en lugar de usar almidón de maíz o ingredientes similares, los fabricantes de alimentos producidos en masa elaboran los suyos descomponiendo un alimento crudo hasta su nivel molecular, luego utilizar colorantes alimentarios, emulsionantes y sabores artificiales.

"Es una ilusión de la comida – explica en una entrevista Chris van Tulleken, del University College de Londres y autor de un libro sobre alimentos ultraprocesados -. Pero es realmente costoso y difícil para una empresa producir alimentos reales y completos, y mucho más barato destruir alimentos reales, convertirlos en moléculas y luego volver a ensamblarlos para hacer lo que quieran".

Debido a que estos alimentos predigeridos no requieren el mismo tipo de degradación gastrointestinal que ocurre cuando comemos alimentos integrales, se digieren mucho más fácilmente, el problema es que esto afecta directamente el desarrollo del proceso digestivo.

Por si esto fuera poco, tienen otro efecto secundario: influyen en el receptor del estómago involucrado con la sensación de saciedad.

"Antes de que los receptores del estómago nos puedan decir que estamos saciados – afirma el experto en medicina preventiva David Katz -, habrás consumido el doble de calorías de las que necesitas".

En Estados Unidos, casi tres cuartas partes de los alimentos son procesados, según un estudio de la Universidad Northeastern. En España los datos son más bajos. El investigador del CSIC, Javier Sánchez Perona, autor del libro Los alimentos ultraprocesados, señala que en nuestro país el consumo de ultraprocesados pasó de un 11% en 1990 al 31,7% en 2010. Pero otro dato es aún más sorprendente, según Sánchez Perona: “Se ha estimado que el 50% del presupuesto de muchos de estos alimentos se destina al envasado, el 40% al marketing y solo el 10% a los ingredientes”. Esto sí lo podemos procesar, aunque resulte extraño.