Biden maltrata a Sánchez
La displicencia de Biden hacia Sánchez se tornó en efusividad hacia otros Jefes de Estado y de Gobierno
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La fanfarria con la que Pedro Sánchez, Iván Redondo y todo el aparato propagandístico de Moncloa sobre el encuentro ¿o la anunciaron como cumbre? del presidente del Gobierno con su homólogo estadounidense, Joe Biden, resultó decepcionante para todos los que tienen puestas sus complacencias en el primero y un sainete para el ciudadanos de pie.

Vistas las imágenes, de nada sirvió la coba de siete meses desde Madrid ni las intervenciones del Ministerio de Asuntos Exteriores, dirigido por Arancha González Laya. El que dicen ser el hombre más poderoso del mundo no sucumbió a esos encantos que cree tener Sánchez y se comportó con tal displicencia en el contacto de 30 segundos que le obligó a «poner pies en polvorosa» a «escapar precipitadamente, dejando solo el polvo revoloteando de tan rápido que se fue».

Nuestro mandatario y sus mariachis ni siquiera pueden atribuir esa frialdad a la inexpresividad con la que habitualmente se comporta el magnate norteamericano si la comparamos con la efusividad hacia otros jefes de Estado y de Gobierno. De ello se deduce la voluntariedad de su conducta. Eso sí, los asesores deberían advertir a Biden que se cuide muy mucho de ponerse a tiro del líder socialista.

No quiero terminar estas líneas sin recordar la sonrisa con la que el rey de Marruecos habrá contemplado esa película y la fuerza que desgraciadamente le habrá dado para proseguir con sus tropelías. Así es la vida.