El Gobierno valenciano ayudará al Consulado a crear un registro de ucranianos desplazados

El cónsul pide que no vayan coches particulares a recoger a refugiados

El cónsul de Ucrania, Pablo Gil, se reúne con Ximo Puig
El cónsul de Ucrania, Pablo Gil, se reúne con Ximo Puig FOTO: GVA GVA

El president de la Generalitat, Ximo Puig, y el cónsul honorario de Ucrania en la Comunitat Valenciana, Pablo Gil, han acordado colaborar para facilitar un registro consular de los ucranianos desplazados a esta autonomía como herramienta fundamental para poder prestar la ayuda necesaria a estas personas.

Así lo ha asegurado Puig a los periodistas tras la reunión que ambos han mantenido este miércoles en el Palau de la Generalitat, en la que han analizado algunas de las cuestiones a abordar con los desplazados, como la atención sanitaria, la escolarización, la integración laboral o el aprendizaje del idioma.

Tras asegurar que lo más importante es que la guerra pueda pararse “lo más rápidamente posible”, el president ha destacado la necesidad de contar con ese registro consular para que todos los recursos disponibles “se coordinen de la mejor manera” y poder ofrecer a las personas desplazadas la ayuda que precisen.

Paralelamente, ha dicho, “a medida que se pueda se irá regularizando” a estas personas, pues “existe la posibilidad de regularización inmediata, pero burocráticamente tiene sus trámites”, ha precisado.

Al respecto, el cónsul ha recordado a los desplazados que su situación en España es legal y que tienen un período de hasta tres meses, una vez activada la orden europea, para “desplazarse libremente por la Unión Europea, estar aquí y tener acceso con su pasaporte a todos los recursos púbicos”.

“No es necesario ni fundamental ir ya a tramitar el permiso de residencia y trabajo”, ha destacado Pablo Gil, quien ha señalado que el sistema está empezando a arrancar en las comisarías, por lo que se puede ir haciendo “paulatinamente para no saturar los servicios públicos”.

Ha destacado que la atención a las personas ucranianas desplazadas tiene muchas caras y frentes, que se están atendiendo, y ha pedido que no se hagan viajes particulares a la frontera de Ucrania para traer a refugiados, pues de eso se encargan las ONG especializadas, que “estructuran el viaje y pueden avisar a los recursos públicos de cuantas personas van a venir”.

Gil ha destacado también la importancia de que los ucranianos llegados a la Comunitat, incluso los que están en casas de familiares, se integren en el circuito público porque ahí se les ayudará con la escolarización o el aprendizaje del idioma o se les informará del centro de salud que les corresponde.

Además, ha advertido de que es probable que la llegada de refugiados se intensifique en las próximas semanas, pues las ciudades más castigadas por la guerra han evacuado a muy pocas personas, y es previsible que muchas familias salgan “cuando haya un alto el fuego”.

El cónsul ha señalado que planteará a la Conselleria de Educación la posibilidad de que las profesoras y maestras ucranianas puedan colaborar con clases de ucraniano para que los menores no pierdan el idioma, y ha animado también a las empresas que tengan plazas vacantes a que las pongan a disposición de las Administraciones.

Pablo Gil ha mostrado su satisfacción por que la Universitat de València haya suspendido las relaciones con las universidades rusas, pues cree que es necesario “aplicar en lo local las sanciones internacionales” y favorecerá que la guerra se acorte.

“También queremos hablar con las empresas valencianas que tienen participaciones en empresas rusas en esta dirección, y con los puertos, a la hora de descargar mercancías rusas”, ha dicho Gil, para quien “todo esfuerzo que se haga para reducir la capacidad económica de Rusia salva vidas humanas”.

Sobre la situación de los estudiantes universitarios rusos, ha señalado que mucha de la gente que está aquí está en contra de Putin y también sufre las consecuencias de la guerra, y considera que se les ha de atender como al resto de desplazados.

Proyectos olvidados

Por otra parte, Puig ha defendido este miércoles que la autorización de la Comisión Europea a que Ciudad de la Luz pueda actuar como complejo industrial audiovisual, después de estar diez años sin rodar en él por vulnerar la libre competencia en su construcción con recursos públicos, “es un ejemplo del cambio de gestión” de la Generalitat.

En declaraciones a periodistas, Puig ha sostenido que este es “un paso adelante” respecto a “un tiempo en las cosas se hicieron mal”, en referencia a la gestión del Partido Popular en la Generalitat, que, a su juicio, dejó “tres herencias” que “se habrán superado este año”.

Así, ha explicado que además de Ciudad de la Luz, “absolutamente incapacitada para ejercer su actividad” cuando llegó a la Presidencia, tanto el espacio del Ágora en València como la Línea 10 de Metrovalencia son ejemplos de proyectos “olvidados por el anterior Consell” y que ahora “se habrán superado”, según Puig, “desde el trabajo y la mejor utilización de los recursos humanos y técnicos” de la Generalitat.

“Cuando llegamos, la única posibilidad que nos encontramos era la de malvender algo que había costado 500 millones de euros por 17″, ha lamentado Puig sobre el complejo de Ciudad de la Luz, que “va a volver a ser ese activo importante para la industria audiovisual y la Comunitat Valenciana.

Asimismo, ha expuesto que el Caixa Fórum que se creará en el Ágora da salida “a una inversión sin programa y que estaba totalmente infrautilizada”, una situación que, ha destacado, se repetirá con la Línea 10 de Metrovalencia, “ya estará en marcha y que estaba completamente olvidado por el anterior Consell”.