Cultura

Tom Crawford, las matemáticas con rock entran

Es una eminencia de Oxford y se define a sí mismo como un científico desnudo que quiere «quitarle solemnidad a las matemáticas». En la Residencia de Estudiantes conversó sobre el deporte y los números

Las matemáticas fueron, como para tantos compañeros de escasa capacidad numérica, el coco de mi adolescencia. En un doble mortal con tirabuzón de la pedagogía, mi profesora llegó a suspenderme con un 4,9. Siempre me quedé a un 0,1 de entender las cosas del álgebra y hoy no sobrevivo sin calculadora. No me siento orgulloso. Me pregunto si todo hubiese ido mejor con Tom Crawford. Este británico es profesor en Oxford, pero ni gasta chaqueta de espiguilla ni gafas de culo de botella ni tiene más años que la polca. Tom es un AC/DC de las matemáticas, el niño punk del ramo. A diferencia de los viejos maestros no usa la regla como arma arrojadiza sino, a lo sumo, para medir los metros de tela que se va quitando de encima en cada lección. Es un «naked scientist» (científico desnudo) , no como guiño a la precariedad sino como estrategia pedagógica de seducción. «Quiero quitarle solemnidad a las matemáticas, hacerlas entretenidas», dice.

Eso pasa por un «look» de roquero resacoso con camiseta dada de sí, chupa, piercing, tatuajes y tinte en el pelo. Se hace llamar «Tom Rocks Maths». Sus perfiles en redes y sus vídeos divulgativos, en los que acaba posando en calzoncillos leopardados, tienen legión de seguidores. ¿Será la solución a mis problemas? Sea como sea, Crawford estuvo ayer en Madrid, por primera vez en España, para dar una charla a su manera sobre las matemáticas aplicadas al deporte. El evento tuvo lugar en la Residencia de Estudiantes, donde en 1923 otro chico rarito, con más ropa y más pelo, Einstein, resumió su teoría de la relatividad en un acto presentado y traducido por Ortega y Gaset. La nómina de visitas a aquella institución puntera es tan interesante como la de sus archiconocidos estudiantes: Lorca, Dalí, Buñuel…

Hace tiempo que la Residencia se ha convertido en parte en un memorial de lo que fue, pero su programa docente sigue adelante lejos de los focos, sin descuidar el ámbito de la ciencia, que parece haber quedado solapada al hablar de la Residencia por el talento creativo de los chicos de Letras ya mencionados. Tom Crawford es la última visita y, aunque se nos antoje un histrión o un actor secundario de «Trainspotting», no hay que olvidar que se trata en puridad de una eminencia de Oxford.