Almagro se apunta al “método Ana Belén”

La cantante y actriz recogió, ayer, el Premio Corral de Comedias antes de dar inicio a la 43 edición del festival manchego

La de ayer era una noche muy especial en Almagro. Tras coquetear de más con la no celebración de su cita veraniega, se confirmaba que sí, que se había vencido, en parte, a la pandemia y que el teatro volvía a imponerse a los caprichos del destino. En el centro de los focos, ella, la premiada, la homenajeada con el Corral de Comedias, Ana Belén, la musa “sin la que no se podría entender la Transición”, definía María Barranco sobre el escenario del Palacio de los Oviedo.

Antes, Ignacio García, director del festival, había resaltado el valor de una celebración que deja atrás “el mal” para encarar “el tiempo del bien, y lo vamos a vivir juntos, como cada año, en Almagro”. Quiso también hacer hincapié en los “valores de nuestros clásicos: la libertad, la justicia, la dignidad, la compasión. Todo es diferente este año y tiene otro valor; también la vuelta a los teatros vacíos tanto tiempo, demasiado”. Pero, para García, “Almagro es siempre un milagro teatral” que, en especial, este año “lo será más que nunca como espacio de encuentro y de esperanza; como símbolo de todo lo que somos capaces de construir juntos. Este encuentro es una demostración de que la cultura y la sociedad misma son indestructibles si se cimentan sobre los valores que nos unen”.

Se presentaba así una tarde-noche en la que Ana Belén estaba llamada a ser la protagonista y en la que Manuela Velasco hizo su aparición para esbozar la recordada “Hija del aire” de la cantante por estas tierras. Por su parte, Vicente Molina Foix fue el encargado del laudatorio y de presentar el “método Ana Belén”: “Según yo lo veo, consiste simplemente en que el primer día, el día en que la compañía lee en voz alta el texto de la función, Ana Belén, enseguida se advierte, no sólo lo ha leído de cabo a rabo sino que ya parece retenerlo entero en la memoria, al contrario que otros no menos grandes intérpretes que llegan a dominar el libreto en la labor diaria del desbrozo y el estudio gradual”.

Así explicaba el escritor las maneras de una artista que comenzó a echar raíces en el mundo del espectáculo “muy pronto”, continuaba Molina Foix, “tanto, que uno podría perderse en su variada naturaleza: la música en vivo, los discos, las películas”.

Por último, llegaría el turno de la protagonista de la noche. Una Ana Belén que no dudó en reencontrarse con el traje de Semíramis que vistió en Almagro cuando lo pisó con “La hija del aire”, dirigido por Lluís Pasqual. Fue de lo primero que hizo al subir al escenario, tocar ese vestido, esa parte de la historia del festival.

La cantante repasó su relación con la ciudad y ensalzó el “valor de la cultura contra quienes la minimizan o desprecian. En estos tiempos, un libro, la música, el cine, el teatro en ‘streaming’, los museos online... son los que nos han abierto las puertas al conocimiento, la belleza, la reflexión”, comentó Ana Belén antes de dedicarle el premio a toda esa gente anónima que ha sostenido el país en los últimos meses. Luego, se dejó llevar y no pudo evitar un “¡Viva el Festival de Almagro!” como grito inaugural de las dos semanas de teatro áureo que ayer dieron comienzo.