¿Cómo murieron los Románov?

Fallecieron en la madrugada del 16 al 17 de julio de 1918 después de más de un año apresados

En febrero de 1917 el zar Nicolás II fue obligado a abdicar por Lenin y el resto de revolucionarios blocheviques que pusieron fin a la era zarista en Rusia. Nicolás Románov y toda su familia fue arrestada y pasaron muchos meses encerrados hasta que fueron ejecutados en el sótano de una casa en la madrugada del 16 al 17 de julio de 1918.

La familia entera fue puesto en fila preparada para ser fusilada. La primera víctima fue el zar y, seguidamente, su mujer, Alejandra Fiódorovna Románov. Su hijo y sus cuatro hijas (incluida la famosa Anastasia), tras contemplar la muerte de sus padres, fueron fusilados a la vez. Sin embargo, no todos los niños murieron en el acto y fueron rematados a bayonetazos.

Los ciudadanos rusos no conocieron la noticia del fusilamiento hasta tiempo después, pues los ejecutores no querían que el asesinato provocase un nuevo levantamiento de los zaristas. Los cuerpos fueron trasladados y abandonados en un lugar remoto para asegurar de que no fuesen encontrados.

De hecho, tuvieron éxito, pues no se dio con los cadáveres hasta 1979, aunque el hallazgo no se hizo público hasta 1989. Dos años más tarde se abrió la tumba y el examen de ADN confirmó que los cuerpos pertenecían a la familia del zar, pero faltaban los restos del hijo, Alexis, y de la Gran Duquesa Anastasia (ausencia que alimentó la leyenda sobre su supervivencia). Lo que quedó de la familia descansa ahora en la Catedral de San Pedro y San Pablo de San Petersburgo.