«El vergonzoso en palacio»: Mujeres de rompe y rasga ★★★✩✩

Autor: Tirso de Molina (versión de Yolanda Pallín). Directora: Natalia Menéndez. Intérpretes: Bernabé Fernández, José Luis Alcobendas, César Camino... Teatro de la Comedia, Madrid. Hasta el 1 de noviembre.

Bonito regreso de la Compañía Nacional a este título de Tirso de Molina, «El vergonzoso en palacio», que ya llevó a las tablas Adolfo Marsillach en la institución pública en 1987. Y no era fácil reencontrarse, tan felizmente como ha ocurrido, con una comedia que, si bien destila simpatía e inteligencia en el dibujo psicológico de algunos personajes, también deja ver cierto fárrago –común a otras obras del autor– en el desarrollo puro y duro de la acción.

Afortunadamente, Yolanda Pallín ha purgado y resumido muy bien las tramas en su versión, aunque sobre el escenario no se perciban otros cambios –sutiles sobre el texto– en relación a la naturaleza de las conductas de algunos personajes. Quizá es que tampoco fueran muy necesarias esas modificaciones, puesto que aquello que hoy nos resultaría en el original más ofensivo éticamente –la alusión a la violación de Leonela, o la suplantación de personalidad que lleva a cabo don Antonio para acostarse con Serafina– queda en verdad arrollado por el curso de la comicidad de la trama en la que se inserta.

Echando mano de una original y ecléctica ambientación visual y sonora, en la que luce estupendo el vestuario diseñado por Almudena Rodríguez Huertas, la directora Natalia Menéndez sabe sacar partido a esa comicidad leyendo con mucha ternura, comprensión y perspicacia el fondo de cada personaje, dándoles a muchos una moderna pátina de complejidad, y aun de ambigüedad, como en el caso de Juana. Esto permite al espectador ver la función con agrado y con interés de principio a fin, pero es verdad que el hecho de que algunos actores se muestren más diestros que otros a la hora de clarificar y dar intención al verso hace que no todas las escenas brillen con la misma intensidad.

Sobresalen, en este sentido, todas las que protagonizan Lara Grube (Serafina) y Javier Carramiñana (Antonio), y aquellas en las que tiene más peso dramático José Luis Alcobendas (duque de Avero). Asimismo, destaca, más por la composición que por el partido que sacan los actores al texto, la escena del sueño de Madalena, que casi parece inspirada, plásticamente, en el cuadro «Joven decadente» de Ramón Casas.

Lo mejor

Sin duda, la función crecerá mucho cuando coja el ritmo y el dinamismo que demanda la propuesta.

Lo peor

Urge solventar algunos descuidos con los planos sonoros en toda la ambientación musical y de efectos.