10 obras imprescindibles del Museo del Louvre

El espacio cuenta con unas 35.000 piezas expuestas, de las cuales 7.000 son pinturas, así como unos 380.000 son objetos y antigüedades

A lo largo de varios siglos, los diferentes hitos que han marcado la historia de Francia se han ido almacenando en el Museo del Louvre en forma de obras de arte. La monarquía, la Ilustración, la Revolución Francesa, el mandato de Napoleón y los orígenes y conquistas galas son parte del grueso de la colección del espacio, donde se exponen unas 35.000 obras, de las cuales 7.000 son pinturas, así como unos 380.000 objetos y antigüedades.

Más allá de la icónica Victoria alada de Samotracia (periodo helenístico), del célebre Código de Hammurabi (antigua Mesopotamia) o del impresionante cuadro “La consagración de Napoleón”, de Jacques-Louis David, se antoja difícil enumerar 10 obras imprescindibles.

El museo, abierto desde 1793, se trata del espacio de su rango más visitado del mundo. Y es que, el espectador, además de disfrutar de todo un frenesí de esculturas y obras pictóricas, se ve envuelto de una arquitectura tan icónica como digna de espectáculo. Con esto, proponemos un decálogo de grandes obras del Louvre que, aunque no sea una lista definitiva, sí ofrece una imagen general de lo que no debemos perdernos en caso de visita. Y, por supuesto, empezando por la más emblemática.

1. La Gioconda

La Gioconda (La Joconde en francés) o La Mona Lisa, es la obra pictórica más famosa de Leonardo da Vinci. Adquirida por el rey Francisco I de Francia a comienzos del siglo XVI, esta obra rara vez no genera unas largas colas de visitantes ansiosos por admirarla. De 77x53 centímetros, este óleo sobre tabla es una de las joyas del Louvre, ante todo, por la intriga que desprende su protagonista: algunos historiadores determinan que la modelo podría ser una vecina del pintor, pero aún existen interrogantes en torno a su identidad.

2. Venus de Milo

También conocida como La Afrodita de Milo, esta escultura, de Alejandro de Antioquía, es una de las más representativas del arte griego. Creada entre los años 130 y 100 a.C., fue encontrada por un campesino en 1820 en la Isla de Melos o Milo, y vendida a Francia. Su material de mármol y el estilo de la figura son característicos de la Antigua Grecia: la flexibilidad de la línea, la postura, los dobleces de la ropa,... Lo que sí se desconoce y que genera curiosidad a los visitantes es la ausencia de brazos y qué posición habrían tenido: mientras algunos piensas que podría tenerlos extendidos hacia Cupido, otros sostienen que la mano derecha aguantaba la túnica y la izquierda una manzana.

3. La muerte de la Virgen

Caravaggio pintó este óleo sobre lienzo en 1606. Con su inconfundible uso de los colores y el ambiente oscuros, el autor realizó “La muerte de la Virgen”, obra que se considera la más profundamente religiosa del Seicento italiano. De hecho, su técnica e imagen se volvieron determinantes para la escuela pictórica de la época. En la imagen, es llamativo el rostro de la Virgen yacente, iluminado por el único halo de luz del cuadro. Está rodeada de los apóstoles y María Magdalena, quien se tapa el rostro, dejando al espectador imaginar un sentimiento de profundo desconsuelo. Una obra tan tenebrosa como desgarradora ante el gran dolor que muestran sus figuras.

4. La Libertad guiando al pueblo

Uno de los cuadros más famosos no solo del Louvre, sino de la historia. La imagen que representa se ha utilizado para numerosas versiones, destacando la propaganda bélica o las adaptaciones con objetivo de transmitir los valores franceses. Pintado por Eugène Delacroix en 1830, la obra simboliza la Revolución del mismo año, en una escena donde el pueblo parisino se levanta contra el Rey Carlos X para poner a Luis Felipe de Orleans en el trono. Representando a cada clase social, Delacroix supo expresar en esta obra lo que nadie quería oír, removiendo emociones a través de una composición impresionante.

5. Las bodas de Caná

Una obra gigantesca. Mide 6,69x9,90 metros. Pintada por el italiano Paolo Veronese, “Las bodas de Caná” representa el primer milagro de Jesús, quien convierte el agua en vino, historia que recoge el Evangelio de San Juan del Nuevo Testamento. El cuadro fue encargado para decorar la cabecera del refectorio del convento de San Giorgio, en Venecia. En el mismo contrato al pintor, se precisaba que la obra debía ser “tan ancha y tan alta como el muro”. En el Louvre, se expone frente a La Gioconda.

6. Psique reanimada por el beso del amor

Dulzura y pasión: dos aspectos que rezuma esta obra de Antonio Canova. También conocida como El amor de Psique o El beso, se trata de una escultura de mármol blanco realizada a finales del siglo XVIII. Se trata de una de las 6 versiones de la leyenda de Cupido y Psique: Afrodita, celosa de su belleza, envió a Cupido para que lanzara una flecha a Psique que la haría enamorarse del hombre más ruin del universo. Pero Cupido se enamoró de ella y lanzó la flecha al mar. Ambos, enamorados, se esconden de la ira de Afrodita, hasta que con un beso logran ser felices para siempre.

7. Virgen del Canciller Rolin

Jan van Eyck nos regala en este óleo sobre tabla un sinfín de detalles y técnicas pictóricas. La pintura fue encargada por Nicolás Rolin, el canciller de Felipe el Bueno y un importante funcionario de la Corte. Destaca en la obra el énfasis con que Van Eyck plasma en la obra el temperamento y el físico de Rolin: dicen que fue un político arrogante, lo que explica que mire fijamente a la Virgen. Algunos hoy encuentran un extraño parecido del protagonista de la obra con Vladimir Putin, presidente de Rusia. Asimismo, destaca en el cuadro la perspectiva, la luminosidad y la perfección de cada figura.

8. Escriba Sentado

Una de las figuras pertenecientes al Antiguo Egipto más célebres del mundo. Esculpida entre los años 2480 y 2350 a.C., la escultura se realizó en una época donde el Imperio gozaba de gran gloria. En esta época, los escribas, indispensables para el Estado, eran frecuentamente representados. Por ello, esta estatua, además de ser representativa del Louvre, también lo es de la época egipcia. La invención de la escritura hacia el 3000 a.C determinó el comienzo de la historia egipcia y su práctica, compleja, se limitaba a la minoría que esta obra representa.

9. La encajera

Es una de las pinturas más célebres del holandés Johannes Vermeer. Un óleo sobre lienzo que, también conocido como La encajera de bolillos, representa a una joven inclinada sobre un almohadón, con materiales de costura. Destaca en esta pintura el primer plano de la protagonista, quien queda totalmente expuesta y a la vez ajena a los ojos del espectador, debido a la concentración en su labor. Renoir llegó a mencionar este lienzo como uno de los más bellos de la historia de la pintura.

10. Baño turco

Dominique Ingres realizó esta pintura en 1862. A través de un suave erotismo y exaltación de la figura de la mujer, es considerada como la gran obra maestra del autor y precursora del arte moderno. Fue Napoleón quien encargó esta escena a Ingres, quien se la entregó en 1859. No obstante, no fue revelado al público hasta 1905, con motivo de una exposición retrospectiva que llegó a emocionar a pintores de la talla de Picasso.